El primer partido final dejó esa sensación de que River se fue más satisfecho pero que Boca mostró que sus armas le permiten soñar también con ganar la final. ¿Por qué puede confiar el equipo de Guillermo? Debe ganar el sábado 24 en el Monumental para dar la vuelta en Núñez y sumar la séptima.


1) VORACIDAD GOLEADORA

Boca disimula sus problemas para generar juego con el la jerarquía de varios de sus jugadores.  Es un equipo que no necesita de jugadas previas de asociación para que sus delanteros queden en posición de gol y goleen. Abila y Benedetto mostraron de nuevo que se arreglan con poco para meterla. Wanchope, incasable generador de espacios, forzó el gol que hizo. Y Pipa sacó su clase a la hora de cabecear consiguiendo su primer gol superclásico. Dos jugadas que pasaban como una más si no fuera que Boca tiene esta capacidad goleadora.

A falta de variantes a la hora de jugar, a la ausencia de un conductor que transforme las que recuperan Barrios, Nández o Pérez en situaciones de peligro, aparecen estos dos animales del gol que maquillan cualquier duda del juego grupal.


2) ARMANI Y EL MUÑECO NO SON INVENCIBLES

El arquero de River cimentó su imagen de invulnerable en poco tiempo. En ese lapso cuenta con dos partidos contra Boca en los que fue determinante. Pero no sólo esa racha, rompió el equipo de Guillermo. El récord de Gallardo en los mano a mano contra Boca era tremendo: no le había hecho ni un gol.

Esos dos tabúes quedaron out. Si bien el arquero se mandó un atajadón sobre el final, Boca pudo en esta final mostrar algunas debilidades como su respuesta en el gol de Wanchope. Y por el otro, el Muñeco que venía con dos por Sudamericana, dos por Libertadores y otro por Supercopa, se quedó sin invicto en cuanto a goles en contra.


3) MÁS PARA GANAR

Quedarse con la Copa Libertadores es más que suficiente para motivarse y darse manija. Pero con el partido tan abierto, Boca sabe que no hay nada comparable a salir campeón en el Monumental, con toda la gente en contra, sin apoyo de su gente. Ese es un plus que no pueden tener, por obvias razones, los jugadores de River. Los dos saben que es consagratorio dar esta vuelta olímpica, pero para Boca es como si Argentina hubiera ganado el Mundial en Brasil.


4) ROSSI APRENDIO A GANAR PARTIDOS

El arco de Boca viene siendo debate hace rato. Se potenció, por el simple y cantado hecho de la comparación, cuando Armani empezó a atajar como ataja en River. Le trajeron otro arquero como titular pero la mala suerte de Andrada volvió a darle una oportunidad. Agustín Rossi fue la figura cuando al equipo le costaba sostener el aluvión con el que arrancaron los de Gallardo.


5) SABE JUGAR FUERA DE CASA

Si hay algo que Boca potenció en esta Copa Libertadores fueron sus partidos como visitante. Su estilo vertical y rápido para salir de contra le cayó bien a la hora de jugar en Brasil contra Cruzeiro y Palmeiras. La necesidad del local puede abrirle espacios para sus goleadores. Sseguramente sin Pavón, que salió lesionado, tiene la velocidad de Villa y también a Zárate, que no entró en el primr chico.


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