XXI DOMINGO DURANTE EL AÑO Ciclo A (23/08/2020)

FIESTA PATRONAL DE SAN FERNANDO Y SANTO CURA BROCHERO

Is 22,19-23; Sal 137, 1-3. 6. 8; Rom 11, 33-36; Mt 16, 13-20


  • Requeridos por lo que pasa

Uno de los efectos que nos está dejando esta pandemia es la necesidad de percibir más profundamente la realidad, con toda su dimensión y dramatismo, porque no podemos desentendernos del drama actual, nos toca a todos sin distinción. Pero, muchos deseamos que no sea una simple reacción ante la urgencia, sino que promueva la actitud permanente de estar empáticamente atentos a lo que ocurre, para responder de modo comprometido a los requerimientos que están a nuestro alrededor.

En el Evangelio de Mateo, Jesús pregunta de modo sugerente respecto a su persona: “¿Quién dicen que soy?”. Cuando pensamos la respuesta, nos viene a la mente que fue una persona que no se alejó de la realidad, estaba siempre atento a la situación de los demás, sintonizaba con lo que estaba pasando, buscaba dar respuestas para aliviar o solucionar los males, levantaba la voz para promover la dignidad de todos. Hoy, se nos pide desarrollar esa mirada profunda que tenía él, para saber “leer” la realidad, discernir cuál es el mejor rumbo para responder a los desafíos que tenemos adelante y ensanchar nuestra capacidad de amar, para que no nos cansemos de hacer el bien.

En el Boletín de abril de la parroquia para ubicarnos en el contexto actual, habíamos publicado lo siguiente: “La pandemia ha traído mucho sufrimiento porque ha afectado de forma especial la salud de millones de personas, por lo que su alivio se ha vuelto un tema esencial. Provoca dolor, incapacidad, percepción de falta de futuro, soledad, problemas psicológicos, sociales y espirituales, además de los efectos de la enfermedad en las familias. Dios no deja a nadie solo en el dolor y la enfermedad, y su palabra es un poderoso estimulante para recuperar fuerza y valor en los momentos más críticos. Nos encontramos asustados y perdidos, nos sorprendió́ una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”.

¿De qué modo percibimos lo que nos pasa y cuál es nuestra actitud ante el dolor y la desesperación de mucha gente?

En el mismo Evangelio, la cercanía de Jesús y las preguntas que expresa a sus discípulos, son una invitación para que lo sigan en su proyecto, que tiene como eje principal la disposición para ayudar a los demás, teniendo muy presente en nuestra tarea a los que más sufren. Esto moviliza e inquieta, pero también despierta un fuerte anhelo de responder; asimismo, exige una toma de posición de parte nuestra, porque es una llamada a una novedad que se debe recibir con apertura y disposición para construir lo que se nos propone. Jesús despierta el deseo, mueve a las personas para sacarlas de su comodidad y pasividad. Es por eso que hace preguntas, para que podamos responder con creatividad y generosidad.

La situación que estamos atravesando solicita de nosotros que asumamos el momento actual, con más decisión de colaborar y amor solidario. Debemos darnos cuenta que no podemos seguir cada uno por su lado, sino unirnos para salir adelante. El Señor nos interpela y en medio de este drama, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar contención y sentido a estas horas, que para muchos es de una profunda angustia.

¿No es esta la respuesta que hoy tenemos que dar, como expresión de nuestra experiencia de fe?

  • Estimulados por Jesús

De una manera muy especial, Jesús nos pregunta a cada uno: ¿Qué represento yo en la vida de ustedes?, ¿qué resonancia interior tiene la situación del drama actual de mucha gente?, ¿en qué se sienten movilizados a ayudar?

Para responder a estos interrogantes, nos dejamos orientar por la vida ejemplar de los santos Fernando y cura Brochero, patronos de nuestra comunidad parroquial.

San Fernando fue un hombre de fe y oración, devoto de la Virgen. Muy agradecido a Dios por sus éxitos como gobernante, velaba por la dignidad y fe de las personas a su cargo. Tuvo una vida sencilla y recta, fue esposo y padre de familia, sabio y humilde gobernante. Hoy nuestra sociedad reclama a los que conducen las instituciones públicas, que estén a la altura de lo que pasa, dejen de lado los intereses mezquinos y piensen en términos de todos, muy especialmente por la salud de los enfermos y de los que no tienen lo mínimo para vivir. ¡Ojalá que este tiempo, nos ayude a promover una clase dirigente con más desapego de sí mismo y con la firme convicción y compromiso de trabajar denodadamente por el pueblo!

El Cura Brochero tuvo una sensibilidad muy profunda ante el dolor y mucha capacidad para brindarse generosamente en la ayuda a los demás. Esto lo convirtió en un emblema que llegó a renovar el modo de expresión de fe de cada habitante del lugar. Es importantísimo tomar como ejemplo su estilo, en tiempos donde la manera de vivir la fe se orienta con convicción por el compromiso con la situación dolorosa y las problemáticas de la gente.

La oración a nuestros patronos expresa muy bien estas últimas ideas, recémosla: “Dios Padre, que nos enviaste a tu hijo Jesús para enseñarnos a vivir como hijos tuyos, y por medio del Espíritu, suscitaste la vocación de san Fernando y santo Cura Brochero; te pedimos por intercesión de ellos ser valientes misioneros del Evangelio, solidarios con los más pobres, y trabajar por una vida social inclusiva y fraterna”.

¡San Fernando y santo Cura Brochero! ¡Ayúdanos a responder con un amor edificante!

Presbítero Alberto Fogar
Párroco Iglesia Catedral

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