Martina Rodríguez Pavich era una niña inquieta, según su madre desde que estaba dentro de la panza y esto le generó más de un dolor de cabeza a sus padres que lograron focalizar toda la energía que tenía en una disciplina deportiva que cautivó a la niña que hoy tiene 12 años y ya ganó una medalla como representante de Chaco en los Juegos Evita que se realizaron a principios de octubre.

“Mi disciplina deportiva es la gimnasia, empecé a los tres años. Yo entreno todos los días cuatro horas y los sábados de 10 a 13 mayormente. Me sentí muy orgullosa por ganar objetivos que uno se propone y ahora tengo objetivos más grandes. Esto me ayudó a querer seguir. En diciembre hay uno que es en Mar del Plata y para ese nos estamos preparando” dijo.

Marisel, su madre, a pesar de haberle prometido no llorar, no logró disimular su emoción y dejó escapar unas lágrimas durante la entrevista; de hecho ya venía preparada con un pañuelo entre las manos.

“Es un largo recorrido el que hicimos. Ella cae en un gimnasio por una cuestión de necesidad nuestra. Era una nena con tanta energía que hasta llegamos a pensar que algo tenía, algún problema de salud, (risas). Desde que nació no paró, no nos dejó dormir hasta los cuatro años, y después bueno, normalizamos un poco nuestra vida porque comenzó a hacer gimnasia” cuenta ya un poco aliviada su madre.

Más allá de las bromas que hace con respecto a la inquita de Martina, reconoce que “lo que vemos a lo largo de todos estos años hoy, no son más que alegrías, pero también hay una realidad, porque para que ellos lleguen a donde quieren llegar, hay que acompañarlos y en mi caso, formamos un equipo con mi familia, con sus profesores, hasta con la familia con sus profesores”.

“Está el papá Gabriel, yo, sus abuelos, los tíos, alguien estaba con ella siempre. Así que es muy importante decir que detrás de todo niño que le gusta un deporte, está la familia, no digo los papás, digo la familia. En ningún momento nadie le dijo que deje, que era duro, que no iba a llegar. Hay que apoyarlos porque es algo constructivo, es algo saludable, los contiene, los saca de la calle, los forma”, explicó y reconoció que el apoyo se tiene que ser “todos los días y con amor”.

Es que no se trata solamente de un divertimento, sino de una educación que va formando al niño. “Tienen un horario que si no lo cumplen, no llegan. Es un deporte sumamente difícil, no solo para lograr lo que tienen que lograr, sino por el riesgo que corren, porque si no entrenan como deben, corren el riesgo de lastimarse”.

Por su parte, Gabriela Soledad Maciel, su entrenadora desde hace ya 10 años, comentó que tomó contacto con Martina porque buscaba una deportista pequeña para poder entrenarla duramente en futuras competencias. “Uno educa y empieza a enseñar al chico desde los tres años porque aprende más cosas. Con Martina aprendí y sufrí porque no se quedaba quieta y no podíamos controlarla. Y ahí fue cuando comenzamos. Ella entrenaba las cuatro horas a la par con sus compañeras que eran más grande. Era proyectar a futuro porque hoy una gimnasta te lleva varios años formarla”, manifestó.

Ella es una entrenadora que lleva muchos años, aunque el gimnasio donde entrena junto con Martina y otras deportistas, abrió sus puertas hace apenas cuatro meses. Se trata del Olimpukus, ubicado en Castelli 2750.

Rodrigo Merlo, su entrenador físico dio a conocer que el gimnasio abre las puertas desde las 15 hasta las 21 horas de lunes a viernes. “Los esperamos en ese horario a que se acerquen y pregunten sin ningún compromiso, estamos ahí para servirles y darles toda la información”.

Reconoció que la gimnasia artística es un deporte que “no está tan difundido en la provincia, pero de a poco va creciendo y más mediante los logros que se van teniendo”.

Por ahora solamente tienen cupo femenino pero no descartan sumar a deportistas masculinos en esta disciplina una vez que se encuentren en un espacio más grande.

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