Tess Thompson Talley es una norteamericana nacida en el estado de Kentucky que en las últimas horas se transformó en uno de los personajes más odiados en las redes sociales, debido a que se difundieron fotos en las que posa frente a un ejemplar único de jirafa negra que asesinó a sangre fría en Sudáfrica.

La caza de animales salvajes es siempre repudiada en las redes sociales, tal como ocurrió el año pasado al empresario Matías Garfunkel y su esposa Victoria Vannucci; y con anterioridad al dentista norteamericano Walter Palmer que en 2015 atrajo a Cecil, considerado como el león más bello de Zimbabue, fuera del área de protección de especies en peligro y lo ultimó de un flechazo que tardó 10 horas en matarlo. Todo eso sin contar las escandalosas fotos del safari del Rey Juan Carlos I de España.

Al igual que Palmer, muchas de esas personas creen haber actuado de acuerdo a sus convicciones y no haber realizado nada más que un acto “deportivo”, claro que manifestado en el hecho de matar a un animal a sangre fría.

Ahora, el nuevo blanco de los conservacionistas y de los activistas cibernéticos es Tess Thompson Talley, que hace algún tiempo publicó en su muro de Facebook algunas fotos en las que se la ve posando frente al codiciado ejemplar; y la red de noticias Africa Digest no se ahorró calificativos para con ella, al punto de llamarla “Neandertal”, en referencia a ese eslabón de la cadena evolutiva de los seres humanos que vivieron durante el periodo Paleolítico.

"Una salvaje norteamericana blanca que es en parte Neandertal viene a África y derriba una jirafa negra muy rara, cortesía de la estupidez de Sudáfrica”, indicó en su cuenta de Twitter el sitio de noticias.

"¡Oro por el sueño de mi vida, que convirtió hoy en realidad! Descubrí este raro ejemplar de jirafa negra y la aceché por un buen rato. Sabía que era la elegida”, indicaba la leyenda de la foto. "Tenía más de 18 años, 4000 libras y fui bendecida con 2000 libras de carne", agregaba Thomson Talley.

Contactada por la cadena de noticias Fox News, la mujer defendió su accionar. “La jirafa que cazaba era una subespecie de jirafa sudafricana. El número de esta subespecie en realidad está aumentando debido, en parte, a los cazadores y a los esfuerzos de conservación pagados en gran parte con el dinero obtenido de la caza mayor. La raza no es rara de ninguna manera. Las jirafas se vuelven más oscuras con la edad”, dijo.

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