Técnicos de todo el país responden a la pandemia diseñando respiradores

Crean prototipos de los elementos utilizados por profesionales de la salud, como mascarillas, máscaras, capuchas de protección y respiradores artificiales para colaborar con sus comunidades.

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La solidaridad se encendió en todos los rincones de la Argentina a raíz del brote de coronavirus, al punto de que técnicos de diversas áreas se unieron para crear prototipos de los elementos utilizados por profesionales de la salud, como mascarillas, máscaras, capuchas de protección y respiradores artificiales para colaborar con sus comunidades.

Claudia Ramos es una enfermera oriunda de San Luis que trabaja en una unidad de terapia intensiva en Villa Dolores, Córdoba. Junto a Nolberto Cuello, su compañero.

Ambos fusionaron sus conocimientos y, utilizando elementos de tapicería y placas de radiografías, comenzaron a fabricar máscaras y otros dispositivos para regalar en establecimientos sanitarios de San Luis y Villa Dolores.

En la facultad de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (FCFMyN) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), se conformó el grupo “UI3DSL” con el objetivo de producir máscaras antisalpicaduras.

Empresas dedicadas a la impresión 3D y profesores de diversas instituciones pusieron sus impresoras y personal médico a disposición de la iniciativa.

Los creativos realizan el soporte del protector ubicado en la cabeza del profesional de la salud. La mascarilla está compuesta por tres piezas integradas por el soporte, el protector con láminas de acetato o de láminas de radiografía, y las bandas elásticas. Imprimirán otros insumos requeridos, como elementos para laringoscopía, videolaringoscopía y piezas descartables para respiradores.

Su diseño, desarrollo y fabricación debe considerar las especificaciones técnicas y las normativas vigentes, así como los requerimientos de la Agencia Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para su uso en pacientes.

También trabajan en un modelo de un respirador de bajo costo un grupo de ingenieros y diseñadores industriales en La Pampa.

“Nos organizamos para elaborar un proyecto de un tipo de respirador automático con los recursos que tenemos en nuestra provincia, disponible para quienes lo necesiten”, declaró a Télam el ingeniero Ignacio Álvarez Zanelli.

El grupo busca armar una máquina para la asistencia de pacientes. Precisa una retroalimentación, porque la aplicación del respirador no es igual para todos ni en todos los momentos, detalló el ingeniero.

En la provincia cuentan con 60 respiradores, más 30 que compró el gobernador Sergio Zillotto. De forma análoga, los gobiernos de La Rioja y Jujuy también conseguirán más, para sumar a los 70 y 96 que poseen, respectivamente, ambas provincias.

En Corrientes, las autoridades de Políticas Hospitalarias dijeron a Télam que se adquirirán entre 60 y 80 respiradores más, en función de la cantidad de camas del hospital de campaña que se inaugurará en los próximos días. Actualmente, la provincia posee 180.

Laureano Gallaratti, diseñador industrial de la Universidad Nacional de La Plata, trabaja en un proyecto para automatizar los respiradores manuales. Lo hace de forma remota junto a ingenieros españoles.

La finalidad es liberar al personal sanitario en situaciones de colapso. “Nuestra idea es reemplazar al personal sanitario automatizando ese movimiento”, contó a Télam.

“Busqué programas de hardware abiertos y colaborativos en el mundo, y encontré ingenieros españoles que estaban desarrollando un proyecto llamado Oxygen, en el que buscan soluciones para crear un prototipo”, relató a Télam.

Compartiendo planos, avances e ideas fueron mejorándolo, hasta que “a partir de ese feedback se realizaron 5 y tratan de certificarlo para poder producirlo industrialmente”.

Cerca de Bahía Blanca, estudiantes de una escuela técnica de Ingeniero White comenzaron a trabajar en máscaras de seguridad impresas en 3D.

“Se buscó un diseño barato y liviano”, indicaron desde la institución, que cuenta con 5 máquinas de impresión en 3D.

Andrés Rosalez, estudiante de ingeniería electrónica de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Mendoza, diseñó un prototipo de autorrespirador de bajo costo, que ayuda a aumentar la concentración de oxígeno y bombearla por medio de la cánula nasal.

“El primer prototipo fue de prueba, armado con los componentes de robótica con los que contaba. Funcionó con piezas que pueden conseguirse en tiendas de electrónica”, contó Andrés.

Este diseño reduce los puntos de rozamiento, reemplaza la cámara de aire por una pera de goma y las válvulas tienen un sistema unificado. Costaría alrededor de tres mil pesos.

En Bariloche, un grupo de amigos se unió para la creación de un Insuflador Automático Nacional (IAN). “Es un prototipo de respirador sencillo que se puede replicar”, contó Juan Cruz Valiente, uno de los ingenieros del grupo.

El dispositivo permite automatizar las bolsas usadas en primera asistencia.

Detalló que están en la etapa final del primer prototipo y señaló que “la idea es tener una primera iteración del modelo, charlarlo con más especialistas y poder llegar a un modelo final.”

El ingeniero industrial Juan Carlos Bonczok, un correntino egresado de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) inventó hace varios años un respirador artificial portátil a batería.

Fue a partir de una enfermedad que aqueja a su padre que Bonczok y su hermano fabricaron este dispositivo. En el 2007 las autoridades le concedieron la patente y ante el brote de covid-19 sintió la necesidad de contribuir y poner a disposición su proyecto de respiradores.

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