“Sangre de Itá” ya tiene música

Por Juan Carlos Quiñones

10 de febrero 2026

En septiembre del 2010, en la Universidad Nacional de Córdoba, Vidal Mario presentó su libro Napalpí, la herida abierta.

Allí conoció a la poetisa aborigen (comechingón) Paxi Quillán, con la cual mantuvo una larga charla

El escritor le contó a dicha poeta cordobesa sobre su nacimiento a orillas de un arroyo llamado Parananbú en momentos en que su madre y otras amigas lavaban ropa.

Le dijo que el nombre de su pueblo natal es Itá, asiento de indios guaraníes en tiempos ya remotos.

Le habló de la costumbre pueblerina de aquellos tiempos de andar descalzos y que, pese a llevar años residiendo en la Argentina, seguía llevando en la sangre a su pueblo.

Le describió las chacras familiares y los milenarios montes que circundaban su pueblo.

Le contó que su madre falleció cuando él tenía siete años y que sus restos descansan en el cementerio de Itá. Y también que, de niño, limpiaba los parabrisas de camiones ladrilleros en la laguna que existe en pleno centro de la ciudad.

Su pueblo, le dijo, es conocido como “la ciudad del cántaro y de la miel” debido a su renombrada alfarería y a su ancestral y notable producción de miel de caña de azúcar.

Le dijo además que estaba en camino otro libro, cuyo título sería La Lanza del Destino.

Al otro día la poetisa llevó al autor una poesía hecha a la apurada, titulada “Sangre de Itá”.

Era una perfecta síntesis poética de todo lo que le había relatado durante la conversación.

Dieciséis años después, con ayuda de Inteligencia Artificial y respetando el título del poema, el creador digital Pablo Herter, de Juan José Castelli, le puso música.

Un audiovisual al respecto, producido por la agencia “Antares Multimedio”, se presentará el próximo viernes 13 en la 26º Feria del Libro “Chacú-Guaraní”, en el marco de un homenaje al escritor paraguayo por sus 60 años de residencia en Resistencia.

El poema

Este es el poema de Paxi Quillán, que ahora ya tiene:

La orilla de un arroyo fue su cuna, agua y bosque su llanto de luna.

De sangre guaraní, descalzo andaba el niño, castigando caminos.

La sangre de Itá aún lo llama a través de un dolor de madre ausente.

Su memoria carga tierra frutal, jungla ancestral y flechas

de aquellos antiguos guerreros que surcaban antiguos esteros.

Vidal es una Lanza del Destino que inició su rumbo en su tierra ancestral.

Es una tierra donde el barro descansa, hasta que la magia del horno lo convierte en cántaro de arcilla.

De niño lavaba carros en una laguna legendaria, y en sus pies descalzos la siesta se hacía fuego.

Desde lejos, sus ojos siguen mirando los ojos de Itá. Y una sinfonía de viento norte

fuerte y tórrida de recuerdos le sigue trayendo la voz de su pueblo.

Es la voz de la tierra natal que llega a las manos del escritor como caricias enviadas por el tiempo y la distancia.

Letra: Paxi Quillán

Música: Pablo Herter

Te puede interesar