La delegación de Boca vivió una jornada plagada de tensión y escándalo en el Mineirao de Belo Horizonte tras quedar eliminado ante el Atlético Mineiro en los octavos de final de la Copa Libertadores.

La chispa que se encendió con un nuevo gol anulado a través del VAR y la polémica que decantó tras esa situación explotó en los túneles del estadio una vez que terminó el partido.

La batalla campal entre futbolistas, directivos y fuerzas de seguridad terminó con la Policía Militar arrojando gases lacrimógenos para dispersar el violento conflicto.

El acta policial que se emitió desde la Central de Flagrantes (Ceflan 4) ubicada en el barrio Alípio de Melo, en la región noroeste de Belo Horizonte, dio detalles de lo sucedido en el vestuario según las cámaras que analizaron las fuerzas de seguridad brasileñas.

El periodista Paulo Azeredo, de la cadena TV Horizonte, compartió en sus redes sociales el informe oficial de la Policía donde se indica, entre otras cosas, el accionar de Sebastián Villa, Cristian Pavón, Diego González, Marcos Rojo, Norberto Briasco y Carlos Zambrano.

Según el parte, que se apoya en “imágenes del circuito de seguridad”, Villa “lanzó un bebedero contra los guardias de seguridad y funcionarios” y por algo similar se lo acusa a Pavón, aunque también indican que él lanzó un bebedero también contra los policías.

Además, el Pulpo González y Rojo “agredieron a los guardias y empleados de seguridad” pero también aclaran que el ex Manchester United “agarró un extintor de la puerta de los vestuarios del Atlético” aunque las filmaciones no indican que lo haya arrojado.

 “Norberto Briasco agrede a un empleado del Atlético e intenta golpearlo con una barra de hierro sacada del estadio”, aclararon. Al mismo tiempo, se indica que Zambrano “escupió” a los Policías militares.

En el detalle también se señala a un empleado de Boca, identificado como Araujo, quien “golpeó a uno de los guardias de seguridad en la cara”.

Entre los daños que se verificaron en el estadio se marcan –en un principio– roturas de cuatro puertas de madera, dos bebederos y dos aparatos portadores de alcohol en gel.

“Tras el final del partido, se produjo una pelea general en la zona mixta del Mineirao entre los jugadores de Boca Juniors y los guardias de seguridad de Atlético.

Los agentes de la Policía Militar que se encontraban en el aparcamiento del estadio preparándose para escoltar a los equipos de vuelta fueron llamados por los guardias de seguridad del Atlético y los guardias de seguridad privados.

Los militares se trasladaron al lugar indicado y visualizaron a varios jugadores de Boca Juniors en confrontación con los guardias de seguridad, tratando de invadir el espacio asignado al Atlético Mineiro”, detalle este informe.

“Los jugadores de Boca Juniors lanzaron varios objetivos contra los guardias de seguridad, barandillas, basureros, bebederos y botellas.

Los policías utilizaron el instrumento de menor potencial ofensivo, el spray pimienta, para contener la pelea generalizada en un intento por devolver a los jugadores de Boca al vestuario del equipo”, aclararon sobre la determinación de utilizar un arma disuasiva para contener el conflicto.

Entre los detalles que presentaron, informaron que el defensor Carlos Zambrano tuvo un cruce con los policías: “Cuando los jugadores de la delegación de Boca Juniors regresaban al vestuario, el jugador número 5 de Boca Juniors, Carlos Zambrana, escupió al soldado Viana y luego volvió a escupir en el pecho al sargento Bernardo, también del Batalhao Rotam”.

Las fuerzas de seguridad decidieron consultar a las imágenes del circuito cerrado de seguridad del estadio para identificar a los “posibles autores de las agresiones a los empleados de seguridad”, pero también de los daños que hubo al estadio y las “faltas de respeto a los policías militares” y otros “posibles delitos”.

En el parte se identifica que 13 personas denunciaron haber sido agredidas por representantes de la delegación de Boca y se les indicó que debían presentarse ante la estación policial responsable.

En total, se identificaron a “7 autores de delitos entre jugadores y representantes de la delegación de Boca”, por lo que todos fueron conducidos ante las autoridades policiales.

La delegación de Boca permaneció durante doce horas a bordo del micro en las inmediaciones del centro policial donde debieron prestar declaración.

Más allá de la intervención de la Embajada Argentina, que garantizó la “integridad de la burbuja sanitaria”, el plantel.

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