SÁENZ PEÑA

Un pequeño de 1 año y medio jugaba en el patio de su casa, cuando cayó dentro de un pozo con agua. La rápida intervención de cuatro Penitenciarios Federales que se encontraban en la Guardia de la Unidad Penal 11 de Sáenz Peña logró que la historia no tenga un desenlace fatal, ya que le salvaron la vida.

Los agentes tomaron conocimiento del hecho gracias al aviso de una vecina que se acercó a la guardia de la Unidad de Detención y, desesperada, pidió auxilio contando lo ocurrido. De inmediato, los trabajadores fueron al lugar y vieron que un niño se había caído en un pozo con agua de 30 centímetros de diámetro y cinco metros de profundidad. Al asomarse, apenas lograron ver la cabeza del pequeño que flotaba.

Inmediatamente, para intentar rescatar al niño, uno de ellos intentó alcanzarlo con la mano, no pudiendo alcanzarlo por la profundidad del pozo y a la estrechez del mismo. Por ello buscaron la forma de poder tomarlo de alguna parte del cuerpo, lo cual también resultó imposible. Luego tomaron el palo de una escoba y trataron de enganchar al pequeño de algunas de sus partes. Es así que consiguieron atraparlo, pero cuando estaban por sacarlo a flote se les resbaló y el niño volvió a caer.

En medio de los gritos desesperados de la madre, los agentes intentaron la misma maniobra, hasta que finalmente lograron rescatarlo. Ni bien lo sacaron, comenzaron con las maniobras de reanimación correspondiente en estos casos, logrando que el bebé reaccione y expulse en tres oportunidades el agua que había tragado mientras permaneció sumergido.

El mayor Mario Rodríguez y Néstor Omar Salto fueron los rescatistas que salvaron la vida del pequeño. Luego llegaron al lugar el ayudante principal Rubén Pereyra y el enfermero Ramón Brítez para brindar el apoyo necesario de primeros auxilios, hasta que llegó la ambulancia del Hospital 4 de Junio y la Policía.

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