El foco de esta semana estuvo puesto casi en su totalidad en el tratamiento de la Reforma Laboral, disparando discusiones en todos los sectores de la economía.
Claro que esto es posible gracias a las buenas noticias (ya no tan noticias) que nos trae el frente cambiario, haciendo que no se esté hablando todo el tiempo sobre si se dispara alguna variable.
El BCRA sumó USD 323 M a las reservas que ya superan los USD 46.000 M, el dólar mayorista cerró en $1.384 (menor nivel desde octubre) y el riesgo país se ubica en 529 p.b. Todo un logro.
Sumado a esto, el superávit comercial de bienes fue récord para un enero (USD 1.987 M). Sin embargo, la dinámica muestra una vez más el claro esquema de ganadores y perdedores (ver nota). Exportaciones vuelan 19% i.a. e importaciones se contraen 12%. Aun más, las importaciones de bienes de capital, bienes intermedios y piezas se desploman, en contraposición a una demanda de bienes de consumo y automóviles del exterior que alcanzan niveles históricos.
Comentado lo macro, volvamos al eje de la semana: la reforma laboral y el impacto en la economía. En la medianoche del jueves la Cámara Baja aprobó la Ley de Modernización Laboral con 135 votos a favor y 115 votos en contra. Ahora volverá al Senado para su aprobación definitiva (luego de quitar el ya famoso artículo 44 que modificaba las licencias por enfermedad). LLA buscará dar sanción definitiva este viernes, allanándole el camino al presidente Milei para inaugurar las sesiones el domingo 1º de marzo con un nuevo triunfo en su haber.
El oficialismo lo festejó y el mercado lo vivió con optimismo: el Merval voló un 5% en dólares, recuperando la caída de la semana previa.
Aun más, con estos niveles de riesgo país y la implementación de la Ley de Inocencia fiscal el oficialismo espera una nueva ola de dólares que permita una nueva emisión de deuda en moneda dura. En las mesas incluso se preguntan si el Ejecutivo se animará a quitar las bandas, siendo mejor hacerlo con “la situación controlada” que a la fuerza.
En la vereda contraria, la CGT implementó un paro total este jueves, pero el resultado fue muy magro (aun después del cierre de Fate). Esto habla de una oposición que habla a un conjunto de trabajadores que cada vez es más chico: los trabajadores formales con convenio colectivo.
Es importante marcar en qué contexto se da esta reforma. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) entre nov-23 y nov-25 cerraron más de 21.000 empresas y se perdieron más de 270.000 empleos formales.
Siguiendo esta línea, este viernes el BCRA dio a conocer el dato de irregularidad en la cartera de créditos de las familias. La morosidad en préstamos personales subió al 12% y de tarjetas de crédito al 9%, registrando la peor marca desde que se tiene registro (enero/2010). Para tomar dimensión, hace un año estaba en 3,3% y 1,9% respectivamente.
Esto se refleja en la Confianza del Consumidor relevada por Di Tella (gráfico de la semana). Si bien “todavía aguanta”, en febrero se registró una caída del 3,2% en las condiciones presentes y un 5,75% en las futuras. Aún más, según nuestras estimaciones, el Ingreso Disponible se encuentra un 10,5% por debajo de feb-25, cayendo por sexto mes en fila y a la espera de una nueva ronda de tarifas y estacionales de marzo (salud y educación).
¿El inicio del ciclo lectivo y el nuevo marco regulatorio podrán finalmente poner a la economía en marcha? Será algo que el Gobierno deberá seguir de cerca para que los resultados macro puedan finalmente dar alivio a la micro local.
SECCIÓN NACIONAL
RECUPERAN LAS ACCIONES: ¿SE VIENEN EMISIONES DE BONOS?
La divergencia que señalábamos la semana pasada entre la performance de las acciones argentinas, por un lado, y los bonos en dólares, pesos y el tipo de cambio, por otro, se cerró marginalmente.
Fue una semana corta dominada principalmente por la cuestión política. Con el cierre de la empresa Fate, el tratamiento de la reforma laboral y el paro de la CGT, los datos macro quedaron en un segundo plano.
Las acciones, que venían muy golpeadas (-4,1% en USD el Merval al cierre de la semana pasada) recuperaron lo perdido, subiendo casi 5% en USD. No podemos adjudicarle esto a la baja del FX o al contagio de la suba de las acciones brasileras, dado que eran dos factores que también estaban presentes hasta la semana pasada y no hacían mella en la performance de las compañías locales. Tenemos que pensar que la aprobación en Diputados y la casi inminente sanción de la reforma laboral es leída con un tono optimista por el mercado (aunque el artículo más importante que bajaba ganancias a las empresas fue eliminado).
Por el contrario, los bonos en USD, que venían de un rally importante la semana anterior, se tomaron un descanso. Es destacable, de todos modos, que el spread por legislación de los 2030 (la diferencia entre el rendimiento del Bonar -AL30- y el Global -GD30-) se mantuvo en los niveles de la semana pasada, que mostraron una compresión de casi 50 pbs desde principios de mes, lo que señala cierto optimismo del mercado con la renta fija en USD. Su apetito responde a las compras de divisas del BCRA en el MULC, que siguieron firmes.
Creemos que pronto puede haber novedades en torno a licitaciones de bonos por parte del Mecon.
Por un lado, el BCRA y la UIF publicaron un comunicado con lineamientos y consideraciones para la ley de inocencia fiscal, lo que podría generar una nueva ola de oferta de dólares MEP que Caputo podría querer aprovechar reabriendo el AN29 (le otorgamos menos chances al lanzamiento de un programa de letras de corto plazo). Por esta oferta de MEP, también vemos difícil que se achique el canje (brecha entre USD MEP y Cable), que hoy está en torno a 3%.
Por otro lado, la dinámica del tipo de cambio es bastante llamativa y sugiere que podrían estar entrando inversores offshore para hacer carry trade. De hecho, algunos comentarios en las mesas locales así lo confirman. Por eso, también es posible que el Tesoro decida licitar algún bono en pesos integrable con USD, al estilo Bonte 2030. Queda por ver si reabren este mismo o si diseñan una nueva estructura más simple y en línea con la elegibilidad para los índices GBI de JP Morgan, generando una demanda adicional. El problema de esa estructura es que todo su vencimiento quedaría dentro del próximo mandato, lo que le cargaría a su valuación un descuento importante por tal incertidumbre (el Bonte 2030 salvaba ese problema con un put a mayo 2027).
Las curvas en pesos esta semana estuvieron flojas. La tasa de caución estuvo más firme (operó volumen entre 37% y 40%) y parecería que empezaron a faltar pesos nuevamente. Los precios de los bonos a tasa fija estuvieron casi sin cambios en promedio en estos 3 días, mientras que la curva CER subió apenas 0,2%.
Sin embargo, el BCRA parece haber tomado nota de episodios de iliquidez previos y tomó cartas en el asunto. Además de haber volcado cerca de ARS 275.000 M por la compra de reservas, esta semana sumó una nueva vía: realizó operaciones de mercado secundario el jueves, comprando Lecaps e inyectando pesos para calmar las aguas (todavía por un monto indeterminado). Con todo, el mercado parece dar luz verde para una nueva emisión en USD, pero aguarda la letra chica.
SUPERÁVIT COMERCIAL RÉCORD: BOOM DE EXPO Y DETERIORO DE IMPO
El primer mes del año cerro con un superávit comercial de bienes récord absoluto para todos los eneros. Esta semana el INDEC publicó el saldo comercial de bienes, registrando un superávit de USD 1.987 M -medido bajo el criterio de lo devengado (al momento de la venta o compra, no del pago).
Esto se explica por dos dinámicas contrapuestas:
- Exportaciones volando: máximo histórico para igual mes, por USD 7.057 M (+19,3% i.a.)
- Fuerte contracción de las importaciones: totalizando USD 5.070 M (-11,9%).
Las exportaciones fueron traccionadas principal-mente por los productos primarios (USD 2.057 M y +35% i.a.). A pesar de la baja de los precios internacionales (-8,2%), las cantidades exportadas crecieron 47% i.a.. Le siguieron las manufacturas de origen agropecuarias, que aportaron USD 2.281 M. Completan el podio las manufacturas industriales (USD 1.939 M, +37% i.a.), favorecidas por una suba del 20% en sus precios.
Es imposible no remarcar que un tipo de cambio real mucho más competitivo que el de ene-25 (+39,1%) contribuyó a esta dinámica.
Por el lado de las importaciones, no hubo mucho movimiento de precios. Siguiendo el pulso de desinversión industrial, la baja fue impulsada por una fuerte merma en las cantidades de bienes de capital (-14%, USD 1.088 M), bienes intermedios (-19%, USD 1.495 M) y piezas para bienes de capital (-36%, USD 891 M).
En contraposición, en línea con una mayor oferta internacional producto de la apertura comercial, las importaciones de bienes de consumo crecieron un 6% (USD 855 M) y las de automóviles se duplica-ron (USD 484 M). También se duplicaron los servicios de Courier y ya suman USD 94 M.
Con todo, si bien los procesos recesivos suelen reprimir las compras al exterior, el contraste entre consumo final y bienes industriales refleja ganadores y perdedores del modelo económico.
BUEN DATO DE INFLACIÓN MAYORISTA: ¿EL ALIVIO LLEGARÁ A LOS CONSUMIDORES?
En enero, el IPIM desaceleró a 1,7% (vs 2,4% en diciembre) y quedó bien por debajo del IPC (2,9%), ampliando la brecha entre costos y precios finales. En términos interanuales, la inflación mayorista acumuló 26,4%, frente a un IPC en 32,4%.
Analicemos la secuencia. En 2025, la volatilidad cambiaria previa a las elecciones empujó a los precios mayoristas (costos) al alza, pero un deprimido consumo “permitió” que esa suba no se traslade totalmente a las familias.
A nivel micro, las empresas cuyo negocio depende del mercado doméstico sintieron el impacto en sus márgenes (más aun con un costo financiero tan elevado). Por esto, existía la sensación de inflación latente y, tras el retorno de cierta pax cambiaria, el IPC volvió a acelerar
Por su parte, el costo de la construcción subió 2,3% en enero (mano de obra +3,1% y materiales +1,4%), pero sigue detrás de la inflación (24,9% i.a.).
Así, el dato de enero es más que positivo. Que la inflación mayorista se mantenga por debajo del 2% funciona como ancla y eleva las expectativas de una nueva desaceleración del IPC. Párrafo aparte serán las posibles nuevas correcciones tarifarias (luz, gas, agua y transporte) y los aumentos de inicios de año (educación y salud). ¿Llegará el alivio?
SECCIÓN MUNDO
¿Y SI LAS REGLAS DE LA FED EMPIEZAN A CRUJIR?
El consenso insiste en que, mientras el empleo en Estados Unidos resista, la Reserva Federal puede sostener tasas elevadas por más tiempo.
Las nóminas crecieron 130 mil puestos en enero y el desempleo ronda el 4,3%. La Fed sostiene su tasa en 3,50%-3,75% y los futuros descuentan pocos recortes. Todo parece consistente. Sin embargo, no está del todo claro que el mercado laboral esté tan sólido.
Las vacantes (“job openings”) pasaron de más de 12 millones en 2022 a 6,5 millones. El crecimiento salarial cayó desde más del 5% anual a 3,7%. Las revisiones corrigieron a la baja 900 mil empleos en el nivel de marzo de 2025. No es un colapso, pero sí una desaceleración indisimulable y, en economía, la primera derivada (la pendiente) importa más que el nivel.
Esa fragilidad latente convive con una Fed que dejó entrever una postura neutra. El mercado esperaba una inclinación dovish (hacia el relajamiento), pero encontró cautela y resistencia a la idea de convalidar un objetivo de inflación superior al 2%.
La discusión no es solo técnica, sino institucional. La eventual llegada de Kevin Warsh en mayo introduce ruido político en la ecuación dado que promete disrupción (balance más pequeño, menor dependencia de datos, cambios en comunicación) pero sin plan claro. Si la Fed reduce transparencia o altera su marco operativo sin consenso interno, la prima de riesgo institucional podría ampliarse justo cuando la economía desacelera.
En este contexto, el dato de inflación PCE vino un poco arriba de lo esperado por el consenso: +0,4% vs 0,3%, marcando una aceleración desde el 0,2% de dic-25. En la medición interanual, el PCE subió +2,9% vs +2,8% esperado y la núcleo marcó un +3,0% vs 2,9% esperado.
En el plano cambiario, el dólar enfrenta un viento en contra menos visible. Inversores extranjeros están aumentando coberturas sobre sus acciones estadounidenses, generando presión sobre el dólar. Si sumamos una Fed potencialmente menos restrictiva y una rotación gradual de activos, el dólar podría debilitarse más que el consenso.
Esta semana también se conoció el resultado comercial de 2025. Contrario a declaraciones de Trump en Social Truth (“el déficit se ha disminuido un 78% por las tarifas”), el dato es que en 2025 se redujo solo 0,2% vs 2024. Además, el dato mensual arrojó un déficit mayor al esperado (USD 70.311 M vs USD 55 MM). Un mayor déficit comercial alimenta las presiones frente al dólar.
En paralelo, China acelera estímulos fiscales para una demanda interna aun frágil. Exporta vehículos eléctricos baratos, pero no resuelve su propio reequilibrio. El resultado es mayor fricción comercial y un trasfondo deflacionario global que complica el diagnóstico inflacionario en Occidente.
En relación con la fricción comercial, la noticia de la semana tuvo que ver con que la Corte Suprema de EE.UU. dio de baja la mayoría de los aranceles que Trump había impuesto, considerándolos ilegales por no contar con la aprobación del Congreso. Más de USD 175.000 M de ingresos recaudados estarán sujetos a reembolsos si los tribunales inferiores lo consideran. Esto podría ser un shock de ingreso disponible para las compañías.
La respuesta de Trump fue imponer un arancel global del 10% (al momento de cerrar este informe los elevó al 15%) a todos los países y declarar que “hay que hacer algo con la justicia”. Por lo pronto, las acciones americanas festejan las menores tarifas sin preocuparse por la respuesta.
Dinámica | Economía y Estrategia
Consultora dedicada al análisis económico y asesoramiento en gestión de PyMEs. Comentanos tu caso: info@dinamicaeye.com





