El Consejo de Seguridad de la ONU reclamó ayer por unanimidad un alto al fuego humanitario de 30 días en Siria, mientras los ataques aéreos sobre el enclave rebelde de Guta Oriental continuaban, dejando más de 500 muertos en siete días de asedio.

El Consejo de Seguridad, con el apoyo de Rusia, aprobó una resolución en la que se pide un alto el fuego “cuanto antes”, que permita la entrega de ayuda humanitaria y evacuaciones médicas.

En una semana, la campaña de ataques aéreos del régimen sobre Guta Oriental ha dejado 513 muertos, 127 de ellos niños, aseguró el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

El observador británico del conflicto informó que al menos 35 civiles murieron en los ataques de ayer, incluidos ocho niños. Fue una noche de duros bombardeos que afectó a barrios residenciales, dijo la organización, que señaló a las fuerzas rusas y sirias como responsables de los ataques.

Moscú, que desde 2015 apoya militarmente al presidente sirio, Bashar Al Asad, ha negado esta semana estar involucrado en el bombardeo de Guta Oriental. “Estamos respondiendo de manera tardía a esta crisis, muy tardía”, dijo la embajadora estadounidense en la ONU, Nikki Haley, al Consejo tras la votación, acusando a Rusia de haber retrasado el proceso.

El embajador ruso, Vassily Nebenzia, rechazó las acusaciones de que las negociaciones eran urgentes y dijo el viernes que se necesitaba un cese el fuego que fuera “factible”.

La resolución demanda el cese de las hostilidades “cuanto antes” en Siria para permitir entrega de ayuda humanitaria y evacuaciones de los heridos y enfermos que sean “seguras, sin impedimentos y sostenidas”.

Para ganar la aprobación de Rusia, la redacción inicial que especificaba que la tregua debía empezar 72 horas después de la adopción de la resolución fue eliminada y reemplazada por el término “cuanto antes”. También el término “inmediato” debió salir del texto, en referencia a las entregas de ayuda y evacuaciones.


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