¿Quién paga los platos rotos?

Las noticias económicas de esta semana fueron muchas, pero sólo una captó la atención de manera absoluta: la volatilidad en las tasas de interés.

28 de julio 2025

Vamos a dedicar un espacio considerable a explicarlo técnicamente, pero lo que el lector necesita saber para entender qué está pasando es lo siguiente: el BCRA dejó de absorber pesos (eliminación de las LEFIs) y la tasa se desplomó; el dólar empezó a reaccionar, el Tesoro salió al rescate a buscar pesos, y la tasa se disparó.

Esa secuencia errática refleja algo más profundo: una falta de coordinación entre las dos principales alas del equipo económico. Y el mercado no perdonó. El ruido generó incertidumbre y la incertidumbre un aumento inmediato en el costo del financiamiento.

Seguramente este episodio sea transitorio. De hecho, para este viernes las tasas de corto plazo ya estaban más normalizadas. Pero dejó una advertencia sobre la mesa: si el Gobierno busca sostener un tipo de cambio estable ya sin el respaldo estacional del agro, el mercado va a exigir tasa.

Y el propio BCRA pareció convalidarlo: intervino en la rueda de REPO absorbiendo pesos al 40% TNA, cuando la tasa operativa era del 30%. El mensaje es claro: la prioridad es cambiaría, aunque eso implique tasas altas por más tiempo.

Y entonces vale preguntarse: ¿quién paga los platos rotos?

  1. El Tesoro

Como veremos más adelante, el 29 de julio vencen $12 billones, y en agosto otros $30 billones. Renovar todo ese volumen va a salir más caro. Es cierto que el orden fiscal de este año le da aire, pero las tasas a las que hoy consigue dinero no son las mismas de hace dos semanas, y eso impacta directo en el costo financiero del Estado Nacional (y los Provinciales)

  1. Las empresas

El segundo impacto ya lo sintieron muchas pymes: la tasa de adelantos en cuenta corriente pasó del 30% al 70% en días. Ahora empieza a bajar, pero ese salto pega donde más duele: en el capital de trabajo.

Las líneas de financiamiento venían ajustadas desde hace meses, y este episodio suma presión en un momento en el que muchos sectores todavía no repuntan. Para cualquier empresa, grande o PyME, que le cambien las reglas del crédito cuando las condiciones de la demanda son muy débiles es más que un problema técnico: es una amenaza operativa.

  1. Las familias

Y el tercer eslabón es el consumidor. El gráfico de la semana muestra algo llamativo: la confianza de los consumidores hoy es más alta que en todas las gestiones anteriores para esta altura del mandato, y las expectativas rozan el optimismo que despertó Macri en 2017.

La gran ponderación del presente en la cabeza de los consumidores choca de lleno con un dato objetivo: el actual salario real del sector privado registrado es 22% inferior al de jul-17, mientras que el del sector público 34% más bajo.

El buen ánimo se apoya sobre dos pilares: la comparativa con el desorden monumental de la economía de 2023 y el boom del crédito. De hecho, el componente de bienes durables del índice de Di Tella es 50% superior al de 2017.

Pero si las tasas vuelven a subir, el crédito se enfría y la actividad no acompaña, ¿cuánto puede durar ese entusiasmo?

Las decisiones de política económica siempre tienen un costo. El arte está en elegir cuál pagar. Hoy el gobierno eligió cuidar el tipo de cambio, aunque eso implique encarecer el financiamiento. El tiempo dirá si fue la decisión correcta.

SECCION NACIONAL

REDUCCIÓN DE RETENCIONES PARA EL SECTOR AGROEXPORTADOR

A minutos de sacar este informe, el Presidente anunció en la Sociedad Rural una baja en las alícuotas de las retenciones a las exportaciones agropecuarias.

Mucho se especuló esta semana con este anuncio, pero lo cierto es que en esta ocasión no hubo filtraciones que permitieran adelantarlo.

A modo de racconto, las retenciones son un eje central del mensaje de LLA hacia el sector que, junto con una incipiente Vaca Muerta, provee de dólares a toda la economía. A principios de año, el Ejecutivo anunció una baja temporal de retenciones (ver tabla) para todos los cereales, con el claro objetivo de estimular la liquidación de divisas.

Paréntesis técnico: esa baja temporal es una muestra de que la salida del cepo cambiario no estuvo planeada, sino que fue un requerimiento del FMI y una salida a un momento de ahogo cambiario. Sencillamente porque reducir temporalmente las retenciones sin restricciones cambiarias no permite aumentar la oferta de dólares: las mayores liquidaciones tienen una contrapartida directa en la compra de dólares/divisas por parte de los productores.

Volviendo, aquella reducción temporal venció el 30 de junio, a excepción del trigo y la cebada, cuya baja fue prolongada en mayo hasta fines de marzo de 2026.

Ahora las reglas cambiaron: la rebaja será inmediata y permanente.

Una lectura ágil de este anuncio nos obliga a dividir las aguas en dos planos: el económico y el político.

En cuanto al primero, lo primero para decir es que la soja a USD600 quedó en el pasado. Actualmente ronda los USD370 en el mercado internacional. Con este nuevo esquema, la perspectiva histórica del ingreso efectivo al productor de soja quedaría como puede verse en el gráfico debajo.

Dados los precios actuales de los alimentos, la reducción de las alícuotas se muestra como una medida razonable y necesaria. En cuanto al timing, queda claro que lo que primará en toda esta gestión es el equilibrio fiscal, por lo que seguramente habrá que esperar, al menos, hasta 2026 para ver otro anuncio de este tenor.

En cuanto al segundo, el anuncio llega en un momento bisagra en la carrera electoral hacia octubre. Dicho esto, dentro de las especulaciones de la semana se barajaron números bastante más “agresivos” que los efectivos, lo cual refuerza la noción de cautela con la que el Gobierno lleva adelante esta agenda.

Por lo pronto, esto tendrá impacto real recién en 2026 ya que la cosecha gruesa está vendida en una proporción mayoritaria.

LA ACTIVIDAD ECONÓMICA SE DESACELERA EN 2025

En la semana se conoció el EMAE (INDEC) de mayo, indicador oficial de la actividad económica y anticipo mensual de la dinámica del PBI.

Después de la reactivación de abril (+1,8%), mayo cerro -0,1% mensual. Algo que si bien era esperado por el adelanto de los indicadores tempranos (IDAE-Dinámica = 47, <50 = caída), la falta de impulso de la actividad –aun con turbulencias cambiarias parcialmente despejadas– deja sabor a poco.

Dado el piso de la actividad en el primer semestre de 2024 y la fuerte recuperación durante el segundo, el punto de partida de 2025 deja un arrastre estadístico importante a la hora de pensar en el crecimiento promedio del año. Una forma simple de diferenciar el arrastre de cuánto es el crecimiento real de la economía, es comparando la variación interanual que promedia el EMAE en estos 5 meses (6,1%) con el crecimiento desestacionalizado de may-25 vs. dic-24 (+0,7%). La diferencia entre ambos es lo que llamamos arrastre estadístico.

Más allá del ello, la desaceleración de la actividad es un hecho. Mientras que durante el segundo semestre del año pasado la economía creció a un ritmo del 1% mensual promedio, en 2025 la tasa de crecimiento promedió 0,1%.

A excepción del agro, todos los sectores desaceleraron su dinámica, y dos recaen en claro sendero recesivo: la industria y la hotelería y restaurantes. El primero, importante por su peso (17% del PBI), acumula una caída del 5% vs. dic-24. El segundo, mucho más asociado al mal momento que atraviesa el mercado interno y a los claros incentivos que tienen los argentinos para vacacionar en el exterior.

LA PROBLEMÁTICA DEL CONSUMO

El INDEC también público los resultados del relevamiento comercial, basado en encuestas a establecimientos representativos de los tres principales canales de consumo: supermercados, mayoristas y centros comerciales (shoppings).

Los datos confirman un desempeño negativo en mayo. En el segmento consumo masivo, las ventas en supermercados retrocedieron 1,2% mensual (sin estacionalidad), y los mayoristas avanzaron a penas 0,6% después del duro golpe de abril (-3,0%).

En el caso de los shoppings, las ventas vuelven a caer con fuerza por segundo mes consecutivo (-4,0%), consolidándose como el segmento más golpeado en lo que va de 2025. Sin embargo, es el único canal (más asociado al consumo durable) que ya logró recuperar su nivel de ventas respecto a 2023. En cambio, el consumo masivo se mantiene un par de escalones abajo: -8,1% en supermercados y -19,2% en mayoristas (vs. 2023).

En cuanto a expectativas, los supermercadistas adelantaron un mes de junio también negativo. El Índice de confianza empresarial que sintetiza las perspectivas del sector en cuanto a ventas, precios y empleo, marcó en el sexto mes del año un balance de -1,8. Algo mejor que en mayo (-4,3), pero aun en terreno negativo.

El pesimismo que hoy domina las expectativas del sector se apoya en fundamentos muy distintos a los que supimos tener. Mientras que en 2023 la principal preocupación comercial era la incertidumbre macro y la disrupción de las cadenas de suministro —listas de precios cambiantes, faltantes y restricciones—, en 2025 el problema se transformó: la demanda no reacciona.

Con las reglas de juego más claras, pero con bolsillos más flacos, la preocupación ya no pasa por reponer stock, sino por lograr que rote.

PESOS EN VILO: SEÑALES DE VIDA TRAS EL SHOCK DE JULIO

Tras una semana marcada por un fuerte estrés de liquidez luego de la licitación del Tesoro, los mercados en pesos comenzaron a mostrar señales de estabilización.

El sistema financiero venía operando con tasas interbancarias y de caución en niveles extraordinarios, con picos superiores al 60% TNA, como resultado de una sobredemanda de pesos no satisfecha y la falta de mecanismos de absorción de corto plazo. Sin embargo, desde el cierre de la rueda del martes, las tasas comenzaron a retroceder y, con ello, los precios de los instrumentos mostraron una incipiente recuperación.

¿Hubo intervención oficial? En la curva de Lecaps no se observó participación directa del BCRA, pero la abrupta baja de tasas de caución sugiere una posible intervención indirecta. Algunos operadores apuntan a un banco público que habría comen-zado a colocar pesos a un día al 40% (desde 72%).

Este fenómeno se produjo en un contexto de descoordinación monetaria: la licitación fuera de calendario del Tesoro del 17 de julio dejó al sistema con un faltante de liquidez más severo de lo previsto. Ante la inacción inicial del BCRA y con las entidades financieras urgidas de numerario, las tasas a un día se dispararon. No obstante, superada la fase más crítica, el mercado empezó a encontrar un nuevo equilibrio. La tasa de caución se ubicó en torno al 37% TNA promedio, mientras que la curva de Lecaps volvió a mostrar una pendiente positiva.

La baja de tasas fue clave para el rebote de los bonos en pesos, que venían de una fuerte corrección. Un caso representativo es el S15G5, que pasó de operar con un rendimiento superior al 4,7% TEM el martes a cerrar en 3,4% el miércoles y 3,2% el jueves, apenas por encima del corte de la última licitación. También se observaron subas generalizadas en los Boncer y Boncap 2026, así como una incipiente compresión de spreads en los bonos duales, que pasaron de rendir TAMAR +12% a TAMAR +8%. Aunque aún es pronto para hablar de un cambio de tendencia definitivo, hay argumentos para pensar que el mercado habría encontrado un piso técnico.

En paralelo, el contexto macroeconómico brindó cierto respaldo. El FMI aprobó la primera revisión del nuevo programa y habilitó un desembolso de USD 2.000 M, lo que impulsó una recuperación de los bonos en dólares tras varios días de debilidad. Además, algunas encuestas con resultados favorables al oficialismo y la confirmación de compras de divisas por parte del Tesoro —que ya acumularían unos USD 2.500 M entre operaciones en bloque y BONTE 2030— también habrían contribuido a mejorar el ánimo del mercado.

La gran incógnita es si esta normalización de tasas es apenas un respiro en un régimen aún volátil, o el inicio de una etapa más estable. El test clave será la licitación del 29 de julio, en la que vencen cerca de $12 billones en Lecaps. Si el Tesoro logra refinanciar una proporción razonable sin provocar nuevos desbalances, y el BCRA acompaña con mecanismos de fondeo de corto plazo coherentes con su nuevo esquema monetario, podría comenzar a consolidarse la estabilización.

Por el lado cambiario, el BCRA intensificó su intervención en el mercado de futuros —con ventas acumuladas por unos USD 4.800 millones— para contener la presión en un contexto de menor liquidación del agro tras el fin de las alícuotas reducidas. Este accionar parece haber sido efectivo, ya que el tipo de cambio cerró la semana en línea con la cotización del viernes anterior, aportando algo de calma en un frente especialmente sensible.

SECCION INTERNACIONAL

POWELL RESISTE, GOOGLE BRILLA, JAPÓN ELIGE Y LAGARDE MODERA

Aunque la agenda macro de EE.UU. venía tranquila, los mercados no descansaron. Entre balances de las “7 Magníficas”, movimientos comerciales, tensiones institucionales y elecciones en Japón, hubo mucho para digerir.

La bolsa subió algo más del 1% en un contexto inusual: volatilidad casi nula, con el S&P 500 hilando 20 ruedas seguidas con variaciones menores al 1%, algo que no pasaba desde 2018. Ese clima de calma técnica, más tasas largas que bajaron algunos p.b. por debilidad industrial, reactivó compras sistemáticas: fondos de baja volatilidad inyectaron más de USD 8.000 M esta semana.

En el frente corporativo, Google y Tesla fueron los primeros platos fuertes. Alphabet superó expectativas de ingresos (+14% i.a.) y ganancias, y elevó su proyección de capex 2025 a USD 85.000 M, con foco en servicios cloud. Señal potente para el sector tech, sobre todo fabricantes de chips. Tesla, en cambio, decepcionó: registró su mayor caída de ingresos en una década, y Musk anticipó “trimestres difíciles”. Aun así, el mercado se enfocó en lo positivo.

También aportó el PMI de servicios, que subió a 55,2 en julio, máximo en 7 meses, y compensó el freno industrial. Recordemos que este indicador se basa en encuestas a ejecutivos de grandes compañías y siempre que de por encima de 50 implica que las empresas están expandiendo su producción y empleo.

Más allá de balances, creció la atención sobre el plano institucional. Desde el entorno de Trump reaparecieron presiones para condicionar a Powell, con una amenaza de auditoría del Tesoro sobre funciones no monetarias de la Fed. Mohamed El-Erian incluso sugirió que Powell podría renunciar para proteger la independencia del organismo. Aunque la idea no prosperó, marcó el tono. La próxima semana se reúne la FED: no se esperan cambios en tasas, pero sí una reafirmación de su autonomía, en un contexto donde la frontera entre política monetaria y electoral se vuelve difusa.

En Japón, el oficialismo perdió la mayoría de los escaños en juego en la Cámara Alta, aunque con menos impacto del previsto. El Primer Ministro Ishiba resistió pedidos de renuncia, calmando temores de crisis política. El yen se apreció 1,5%, las tasas comprimieron entre 5 y 10 pbs, y el Nikkei subió 3,5% en la semana, impulsado también por un acuerdo comercial con EE.UU. (arancel moderado del 15%). Se espera un paquete fiscal de 10 a 15 billones de yenes, que el mercado tolera mientras haya gobernabilidad.

El BCE sorprendió con un tono más hawkish, aunque no modificó la tasa. Lagarde descartó un recorte en septiembre —como esperaba el mercado— y deslizó que el próximo movimiento podría ser recién en 2026… y al alza. La solidez del crecimiento, el impulso fiscal y la presión inflacionaria siguen vigentes, lo que obliga al BCE a actuar con cautela. Tras la reunión, el MSCI Europe cayó algo más del 1%, aunque acumula +25% en el año, muy por encima del S&P 500.

La semana cerró con un equilibrio delicado: balances tech alentadores, alivio geopolítico y bancos centrales caminando la delgada línea entre firmeza e incertidumbre. Mientras la superficie del mercado parece tranquila, debajo crecen tensiones políticas, dudas fiscales y presión sobre autoridades monetarias. Por ahora, los inversores eligen mirar el vaso medio lleno. Pero la calma es más frágil de lo que parece.

Fuente: Dinámica | Economía y Estrategia

Consultora dedicada al análisis económico y asesoramiento en gestión de PyMEs

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