Es importante que todas las edades mantengan un cerebro activo y saludable. Cuando hablamos de cerebro saludable, las recomendaciones son: comer variado y bajo en grasas y azúcares, hacer ejercicio, reducir el estrés, no fumar ni tomar alcohol en grandes cantidades, dormir una adecuada cantidad de horas y cuidar el ánimo.

¿A qué nos referimos específicamente cuando hablamos de un cerebro activo? Nos referimos a la estimulación de distintas áreas del cerebro y funciones cognitivas. Esto lo podemos lograr desde cuando probamos una comida nueva, hasta cuando viajamos, aprendiendo a tocar la guitarra, aprendiendo un idioma nuevo, teniendo conversaciones sociales, practicando taichi-chuan o realizando ejercicios cognitivos. No es una sola cosa, sino que es la estimulación de diversas áreas a través de distintas modalidades, repetido en el tiempo, es lo que va a favorecer la generación de nuevas conexiones neuronales.

Aquí entra en juego la llamada “memoria de trabajo”, que es el conjunto de procesos que nos permiten el almacenamiento y manipulación de información por un breve lapso temporal. Es, de alguna forma, lo que antes se conocía como memoria a corto plazo sumándose en este nuevo concepto la habilidad de trabajar con la información que se retiene. La memoria de trabajo tiene la capacidad de operar tanto con material verbal como visual, utilizando para cada una de ellas con mayor prominencia el hemisferio izquierdo y derecho respectivamente. La parte del cerebro que le da mayormente soporte a esta función es la corteza prefrontal.

Cuando la ejercitamos, se controlan diversas situaciones, desde poder mantener “online” las cuatro cosas que necesito comprar cuando bajo al almacén, recordar una instrucción de un ejercicio que leí hace unos instantes o tomar apuntes en clase.

Qué se debe tener en cuenta:

– Cuanto más diversas sean las actividades que realizamos, mejor. Eso quiere decir que voy a estar estimulando distintas partes del cerebro, como las áreas relacionadas a procesar el gusto cuando pruebo cosas nuevas, las áreas relacionadas a la ejecución motora cuando aprendo un instrumento, las áreas relacionadas a con la atención cuando sigo la trama de una película o el área específica que está estimulando determinado ejercicio cognitivo.

– La repetición importa. Cuanto más repitamos en el tiempo una actividad, mayor será la conexión entre esas neuronas.

– Que la actividad sea desafiante. Si hace 4 años que sólo realizó sudokus, quizás es mejor intentar con una actividad que sea distinta y me genere un nuevo aprendizaje o un desafío.

Es por eso que es importante, ya que representa nuestra capacidad de retener la información en la mente por períodos cortos de tiempo disponible para ser manipulada. La memoria de trabajo tiene la capacidad de operar tanto con material verbal como visual, utilizando predominantemente nuestros lóbulos frontales. La memoria de trabajo visual consiste en realizar operaciones mentales con material visual, como los siguientes:

Ejercicios

1. Cuente mentalmente las ventanas que hay en su casa.

2. Ordene de menor a mayor (por altura) los siguientes personajes: Duhalde, Danny DeVito, De la Rúa, Manu Ginóbilli.

3. Ordene según tamaño los continentes del mundo.

4. ¿En qué se convierte una B si le saco la panza de abajo y le agrego una pata en diagonal?

5. ¿Cuándo las agujas del reloj están más separadas: a las 2 menos cuarto o a las 6 y 45 minutos?

Lo mismo puede trabajarse también con material verbal. Lo cual puede ejercitarse de la siguiente manera:

1. Diga los meses del año ordenados alfabéticamente.

2. Diga el número de teléfono de su casa de atrás para adelante.

3. Diga los nombres de los planetas de atrás para adelante.

4. Ordene de menor a mayor los meses del año según la cantidad de días que contengan.

5. Ordene de mayor a menor los números que se encuentran en su número de teléfono.

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