Resuena todavía en nosotros los ecos de la Jornada Mundial de los Pobres de la cual muchos tuvimos oportunidad de participar activamente hace un mes atrás, una experiencia que nos ayudó a estar más atentos hacia aquellos que claman ayuda y expresarles nuestra solidaridad.

Recordemos estas palabras de Francisco con motivo de dicho evento: “Estas experiencias, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida".

Esa ocasión fue para promover que la solidaridad se incorpore más como conducta de carácter permanente, como “estilo de vida”, porque no podemos abandonar la lucha por la justicia ante el egoísmo, la voracidad de tener siempre más y la mezquindad al momento de asistir.

Queremos continuar en este camino, es por eso que les proponemos que nos acompañen en esta Navidad para estar cerca de los más necesitados, porque no podemos dejar de ver las carencias en que hoy viven muchas personas y familias en nuestra sociedad; basta recordar algunos de los índices sociales para darnos cuenta del drama en que están.

Esto nos tiene que llevar a una mayor conciencia sobre este punto, ¡qué siempre podemos profundizarla un poco más!, y celebrar estas fiestas con la dinámica de colaborar activamente. “En Navidad, Jesús…nos ayuda…a “descentrarnos”. Si nuestro centro es territorial porque vivimos en el centro de la ciudad, del pueblo… por Jesús se hace necesario mirar entonces la realidad que viven los que están en las periferias… Nuestro centro puede ser la propia autorreferencia, instalados en un modo de vivir para que nadie nos invada o rompa la comodidad; mirar hacia afuera nos desafiará al compromiso y a la generosidad.” (Mensaje de Monseñor Dus)

La situación actual también requiere de las instituciones del Estado, sobre todo las que se dedican a la atención social, para responder con programas concretos a las legítimas demandas sociales.

A veces, los recursos con que se cuenta no son suficientes, pero pensamos que se hace necesario atender algunas demandas que no podemos soslayar, como son: los niños que viven en situaciones de vulnerabilidad, las personas y las familias que están en situación de calle, la familias que residen en el interior y que necesitan ayudas especiales, los jóvenes que no pueden estudiar ni encuentran trabajo y con propensión a caer en conductas desesperadas.

¡Alentamos a todos los que trabajan en estos ámbitos a no bajar los brazos, y con compromiso y creatividad buscar una salida a estas situaciones y muchas otras que piden nuestra ayuda! Como Iglesia y desde nuestra misión, acompañamos con nuestro compromiso solidario todas las iniciativas que ayuden a promover la dignidad de las personas.

¡Qué la esperanza auténtica, la que se transforma en acción concreta y de algún modo se hace cargo del que sufre, nos motive a trabajar cada vez más por un futuro promisorio para todos! ¡Animamos a las familias que están pasando por un momento difícil a seguir adelante y a sentir la cercanía de muchos que queremos dar una mano para paliar la preocupante situación!

¡Qué el Dios con nosotros en esta Navidad, se haga muy presente para acompañar este camino de encuentro cordial y solidario!

Mesa Grande de Pastoral Social

(Com. Arq. de Justicia y Paz, Com. Arq. de Cáritas,

Pastoral de Trabajadores y Secretaría de Pastoral Social)

Arquidiócesis de Resistencia


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