Dicen que quien la toma se sobreexcita, se torna violento, y logra una fuerza descomunal que lo lleva a automorderse, a romper lo que encuentre a su paso y a convertirse en un zombie. Pero qué hay de cierto en los efectos de “La Flakka”, una poderosa sustancia que en las últimas horas afectó a un joven que la consumió a tal punto de romper a cabezazos el parabrisas de un colectivo y de querer arrancarse el pene.

“Es una variedad de droga que si se las asocia con el alcohol es muy peligrosa y que altera gravemente el cerebro”, explicó el Dr. Eduardo Kalina, especialista en psiquiatría, máster en Adicciones y profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador.

Según contó, entre las numerosas alteraciones que provoca en quien la prueba, está la de ocasionar un paro cardíaco y hasta la muerte.

“Pueden producir daño cardíaco, episodios vasculares cerebrales, mucha excitación y convulsiones”, relató el doctor aunque desmitificó que, pese a lo que trascendió en un primer momento, ocasione canibalismo.

“Lo que puede pasar es que en un momento psicótico una persona muerda alguien, pero no leí nada de que una persona que consuma esta droga se coma a otra”, resaltó.

De acuerdo con lo explicado por la Administración para el Control de Drogas (DEA), la sustancia puede producir extrema paranoia, alucinaciones, elevada presión sanguínea, temperatura corporal extremadamente alta y delirio.

Y si bien las sustancias no producen los mismos síntomas en toda la gente, la psicosis parece ser el efecto más predominante. Según el especialista, la persona que la prueba pierde la noción del riesgo de vida porque la experiencia de consumilarla los hace sentir especiales.

“Cobayos humanos”
¿Pero qué es lo que lleva a que alguien pruebe una sustancias de estas características? ¿Se trata de curiosidad, de poder, de vivenciar nuevas sensaciones? Para el doctor, se resume a dos cuestiones: a lo novedoso y a una manera de resaltar por sobre los demás.

“En un momento social en donde las escalas de valores están muy difuminadas, la droga aparece como algo fácil de conseguir por sobre los logros reales que te hacen importantes”, opinó y lanzó: “el facilismo como modelo social está de moda”.

Para Kalina, los jóvenes que consumen este tipo de estimulantes sintéticos son “cobayos humanos” que buscan “que algo tan horrible como la psicosis parezca divertida” sin tener ningún tipo de reparos para su salud.

Poco conocimiento
Si bien en abril de este año, la Sedronar había alertado sobre los peligros de esta sustancia, son pocos los casos que se conocen en el país por consumirla. “Por lo general no se tiene conocimiento porque cuando trasciende, la prohíben y sacan otra”, precisó el psiquiatra.

Para el docente, el punto central pareciera estar en la exclusividad y en la autoestima. “Les interesa que nadie la conozca y que deslumbre como lo más reciente. La clave del negocio es ser los primeros en probarla y sentirse los héroes que descubren algo nuevo”, concluyó.


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