El reconocido locutor y presentador correntino, Juan Carlos Cosarinsky, murió este sábado a las 19 horas aproximadamente, luego de permanecer por varias horas en el área de Terapia Intensiva del Hospital Escuela, al cual ingresó en grave estado por un disparo de arma de fuego en la cabeza.

Por tratarse de una persona muy popular y querida por la comunidad correntina, hoy  sus restos serán despedidos en las instalaciones del Teatro Vera hasta las 13 horas.

En las últimas horas, el mundo artístico de la región quedó sumido en una total consternación, hecho que se refleja en las numerosas expresiones de dolor y pesar que distintas personalidades del medio expresaron por las redes sociales.

Las primeras informaciones indicaban que el hecho, sobre el que todavía se está investigando, se produjo cerca de las 13:30 horas de ayer, mientras éste se hallaba en su domicilio, ubicado en la intersección de Gorriti y Castro Barros de la capital correntina.

Minutos después de lo ocurrido fue trasladado de inmediato al nosocomio mencionado, donde permaneció en Terapia Intensiva en estado crítico. Pese a los intentos de los profesionales por salvar su vida, familiares y personal de la institución confirmaron su deceso.

Intervino en el hecho la Comisaría 16º, arribando al lugar personal pericial de la Policía de Corrientes y de la Unidad Fiscal tras una orden judicial.

De acuerdo a lo informado por su entorno familiar, Cosarinsky estaba recibiendo un tratamiento por sufrir fuertes dolores de cabeza, a lo que sumó un cuadro una profunda depresión.

Juan Carlos "El Flaco" Cosarinsky, tenía 70 años y una vasta trayectoria en el espectáculo regional. Durante todos sus años de actividad recibió el afecto de su público que lo siguió por muchos años, de manera incondicional.

Su trayectoria

El “Flaco” nació en Ensenada Grande, San Cosme, el 20 de agosto de 1945. Sus orígenes fueron muy humildes y en una entrevista con El Litoral recordó que “la única madre que conocí fue Rosa, la esposa de mi abuelo”.

En esa misma nota rememoró a esa “humilde lavandera de manos húmedas y de hablar sencillo que preparaba todos los días ‘chipacueritos’ que vendía al regresar de la Escuela Nº 8 del barrio Pueblito Buenos Aires”, ya en su infancia en la ciudad de Corrientes.

Su faceta artística nació en Buenos Aires, donde viajó en búsqueda de mejor suerte.

Un señor lo llevó a “La peña de Tía Mary”, por avenida Corrientes, “y me puso frente a un micrófono para animar la presentación de la orquesta de turno”.

Tenía una voz inconfundible. Sus dichos también se popularizaron en la calle, como aquel sonado “Claro que sí”.

Incursionó en muchas áreas de la cultura correntina y en todas dejó huellas: carnaval tanto oficial como barrial y el festival del chamamé.

Fue justamente el creador del llamado “Festival de festivales del chamamé”, que posteriormente dio paso al Festival Nacional del Chamamé que se celebra todos los años en el anfiteatro Cocomarola.

Quienes lo conocieron de cerca aseguran que era un hincha reconocido de Copacabana y de ahí el símbolo del loro que acompañaba las emisiones de sus programas televisivos de los sábado a la tarde en Canal 13 de Corrientes. Inició con “A toda cumbia” y luego siguió con “A todo ritmo”.

En el carnaval también dejó su sello al anunciar al país y al mundo su popular frase: “Aquí Corrientes, Capital Nacional del Carnaval”. Esta era la apertura de las noches de corsos tanto oficiales como barriales.

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