El reconocido astrónomo y profesor chaqueño, Oscar Ameri, dialogó con Primea Línea acerca de los cambios que se están viviendo a nivel climático. Habló sobre las consecuencias por la intervención del ser humano, pero también por los ciclos dentro del sistema solar. Aclaró que todos los resultados a los que arriba, son posibles gracias a la investigación y la estadística. “Yo veo qué pasó hace 10 años en tal lugar y porqué hoy está pasando esto”.

Para entender el clima es importante tener en cuenta dos cuestiones fundamentales. Una, la intervención del hombre más que nada, que altera totalmente el orden natural de nuestra tierra. Y la segunda tiene que ver con una cuestión cíclica, que ocurre cada 21 mil años. Hoy, la tierra se está acercando al sol.

“El orden se va alterando y la tierra vuelve a la órbita circular pero para que no se estrelle contra el sol, ‘tiran’ desde el otro lado, planetas como júpiter y Saturno, reteniéndolo. Son 4 millones de kilómetros que nos acercamos al sol y por ese proceso tenemos glaciaciones y lluvias en determinados lugares” explicó.

“Ahora nos estamos acercando al sol y el calor de más que estamos teniendo lo estamos viviendo en las capas atmosféricas, (de 1, 6 de aumento de calor, ahora es de 1, 9). Si aumenta el calor lógicamente aumenta la temperatura en el mar, que es uno de los orígenes del viento, tenemos alteraciones en el orden climático” continuó. En tanto que las escasas lluvias se producen porque todo lo que ingresa de humedad del mar se transforma en lluvia pero es tan grande la diferencia que térmica que se evapora en el camino.

Resistencia es una isla caliente

Ameri considera a Resistencia una “isla caliente” porque durante el día el pavimento, los edificios altos, concentran el calor del sol, sumado a los vehículos y a la gente, provocan que “la ciudad sea un horno” porque toda esa temperatura “no es absorbida por vegetación”.

“A Resistencia le falta vegetación. Para realmente frenar las tormentas del oeste y suroeste, necesitamos una red de plantación desde Basaíl hasta más allá de Charata de 3 millones de árboles”, que frenarían “los futuros tornados y huracanes que se vienen”, advirtió.

La idea es formar una protección de vientos fuertes, como en Saladas, (Corrientes), idearon los productores de tomates, que cubrieron sus sembraríos con tacuarales para evitar las tormentas. “Tenemos que llenar de árboles la vuelta” continuó.

Recordó que ya hace varios años, estando en Corrientes, había escrito acerca de los tornados que se producirían en la zona, algo que con el tiempo se cumplió, no solamente en la vecina provincia, sino también acá. “Vamos a tener huracanes con posibilidades de tornados.  Hace dos o tres años atrás qué pasó en Bella Vista, con las lluvias y las inundaciones y nosotros en algunos lugares, porque todos los tornados son franjas de 25 a 30 metros de diámetro, que es como una ráfaga que pasa ligerísimo y levanta todo lo que encuentra. Y ocurre por la consecuencia de cambio brusco de temperatura atmosfera tierra”.

En Chaco, los lugares de más impacto serían: Sáenz Peña, Machagai y Quitilipi. “Cuando llegás a Machagai, ‘subis’, porque ahí hay un río muerto y ese es un canal térmico por donde entra el viento y por eso, son las más castigadas.

Lo que depara el clima, según él, será: un verano “bastante fuerte, húmedo y todavía quedan unos días de fresco. El año que viene igual que este año. Y las clásicas lluvias de noviembre, hasta abril”.

El dragado del Riacho

Por otro lado, hablo sobre el dragado del río Paraná. Para él, tiene que hacerse desde Formosa hasta Reconquista, “es lo que me dice el sentido común, por la curvatura de la tierra”. En efecto, porque la fuerza del agua hace que se vaya limpiando el lecho del río.

“En este momento nosotros tenemos que el estuario del rio de la Plata, aumentó 30 cm el nivel del mar. Hace tres años estaba en 27, por eso se hicieron 400 metros de playa en Mar del Plata. Entonces, nosotros teníamos 27 centímetros menos de escurrimiento de exceso de agua en continente, por lo que llueve acá más de 27 centímetros y todo queda. La forma de solucionarlo es ganarle al lecho del rio, lo que en la salida le ganó el mar. De esta forma tenemos calado para la entrada de las barcazas. Ahora la draga está trabajando, pero en pedacitos del lecho. El tema es cómo llegan las barcazas hasta el río” finalizó.

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