Novak Djokovic quedó en el centro de la tormenta tras su escandalosa deportación de Australia, porque haber presentado inconsistencias para lograr su visado, que debía contar con un permiso especial por su decisión de no vacunarse contra el COVID-19.

Hoy, un día después de su salida del país oceánico, sede del Australian Open, el primer Grand Slam de la temporada, en Francia ya avisaron que es inminente la salida de una ley que establece la obligatoriedad de contar con un pase sanitario, que se logra con la vacunación completa.

La información fue confirmada por la ministra de Deportes, Roxana Maracineanu: "Desde que se promulgue la ley, será obligatorio el pasaporte sanitario para el conjunto de los espectadores, de los practicantes y de los profesionales franceses o extranjeros".

De esta forma, si Djokovic se mantiene en su postura habrá un nuevo escándalo en puerta y seguirá resignando la chance de romper el récord de 20 títulos de Grand Slam, que hoy comparte con el español Rafael Nadal y el suizo Roger Federer.

El escándalo en Australia

Djokovic viajó el 5 de enero a Melbourne con una exención médica por no estar vacunado y haber superado la covid-19 en diciembre, aunque a su llegada las autoridades de Inmigración le cancelaron el visado y lo detuvieron hasta su liberación el pasado lunes por una orden judicial al considerar que no fue tratado con "equidad".

El ministro australiano volvió a anular el viernes el permiso de entrada del balcánico al considerar que su presencia suponía un riesgo para el orden y podría avisar el sentimiento de los antivacunas.

El deportista fue detenido el sábado en un hotel por segunda vez previo a la vista celebrada ayer donde los jueces desestimaron la apelación de Djokovic contra la decisión gubernamental y decretaron su deportación.

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