Obstetras, doulas y puericultoras explican cómo se garantiza el derecho al parto respetado

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Profesionales de diversas áreas que acompañan a embarazadas detacaron la importancia del cumplimiento y la promoción de las pautas que garantizan el derecho a parir, desde la gestación hasta la lactancia, al finalizar hoy la Semana Mundial del Parto Respetado,

Siempre hubo mujeres acompañando a otras al momento de parir, lo que ahora hacen las doulas, que asisten e informan a las gestantes y a sus parejas en la búsqueda de un parto respetado, sin violencia obstétrica.

“La idea es tratar de lograr, lo más que se pueda, el ideal del parto que tengan”, explicó a Télam Romina Noya, doula y puericultora.

La especialista relató que “lo que más buscan las parejas y las mujeres es un profesional que las espere, que no las infantilice, que haga la menor cantidad posible de intervenciones al momento del parto, que las escuche y que sepan su nombre”.

Por otro lado, para el momento de parir, la licenciada en Obstetricia y partera, Sandra Laporta, elaboró un proyecto para crear “casas de parto de bajo riesgo” que sean gestionadas por el Estado.

Laporta participó de una iniciativa así en México: “Son lugares ideales para parir porque allí la mujer se siente cuidada por parteras, con la familia que elige para que la acompañe”, contó.

Una “casa de partos” es una vivienda con habitaciones preparadas especialmente, un salón de usos múltiples y consultorios.

Hoy en día, los partos en casa son costosos económicamente y pocas personas pueden acceder a ellos. Por eso, la propuesta de Laporta y su compañera, Ana Giménez, es que sea una política del Estado.

“Es la salida para quienes no pueden acceder a un parto en casa. Queremos casas de parto que sean parte de una política de salud”, explicaron a esta agencia.

Para la instancia de la lactancia, la puericultora Paola de los Santos contó a Télam que “hay muchísimos mitos con respecto a dar la teta” y detalló: “Creo que el que está más arraigado es el que dice que si el bebé llora es porque tiene hambre y no quedó satisfecho y que las mujeres no producimos suficiente leche, cuando está comprobado que la mayoría generamos un 30% más de leche de la que necesitan nuestros bebés”.

¿Qué sucede cuando una mujer no quiere o no puede amamantar? ¿La leche de fórmula es la única salida? “Existe una proporción de bebés recién nacidos que no pueden ser puestos al pecho por diversos motivos. En esos casos, fomentamos que la mamá se extraiga leche y con ella alimenten a ese bebé que queda internado”, respondió Guadalupe Mangialavori, coordinadora del área de nutrición de la Dirección de Salud Perinatal y Niñez del Ministerio de Salud de la Nación.

La funcionaria aseguró que “quienes reciben la leche de sus propias madres tienen recuperaciones mejores y más rápidas, menores tasas de hospitalización y, en general, la evolución es mucho mejor que cuando se le brinda fórmula”.

Sin embargo, hay mujeres que no pueden sacarse leche. Para eso existen los bancos de leche materna, donde las madres donan para que otros niños y niñas puedan experimentar lo relatado por Mangiavori.

En la Argentina hay varios hospitales con bancos de leche ubicados en Chaco, Corrientes, Río Negro, Neuquén, Mendoza, Ciudad y provincia de Buenos Aires y Córdoba.

“Hay varias provincias que están trabajando para tener los propios y mientras hacen red de referencia con el banco de leche de otra provincia enviándoles la leche cruda y el hospital la devuelve pasteurizada”, detalló la funcionaria.

En tanto, la puericultoras que garantizan a la mujer el acceso a la información y asistencia en relación a la lactancia materna, siguen exigiendo sus derechos laborales.

“Hay una urgencia e importancia del reconocimiento de esta asistencia como profesionales sanitarias. La atención termina siendo un tanto elitista, las mujeres que se atienden en sanatorios privados cuentan con el servicio y las que se atienden en sistema público, que son en la inmensa mayoría, no”, advirtió Rocío Albornoz, de la Unión de Puericultoras Argentinas UPA).

Ante esta situación, las puericultoras están esperando una legislación que “busca el reconocimiento de los derechos laborales de cientos de trabajadoras que ejercen sin regulación”, según detalló.

“Leemos que, al ser una profesión feminizada, relacionada con tareas de cuidado, quedó encasillada dentro del voluntariado y esto debe cambiar porque somos profesionales formadas y comprometidas como cualquier otra”, enfatizó Albornoz.

En marzo de este año, la diputada nacional Vanesa Siley presentó un proyecto en este sentido, y la senadora Silvia Sapag impulsó una réplica para que se trabaje en ambas Cámaras.

El acceso a la información se impone como una necesidad a la hora de parir de manera más respetuosa. Por ello, el rol activo del Estado también es parte de los pedidos de las diversas profesiones que rodean un momento tan trascendente en la vida de las personas.

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