La actriz pasa más tiempo con su hijo desde que se mudó a su nieva casa.

Bajar un cambio y dedicarse a la familia es el plan que tiene Natalia Oreiro (40) para este 2017. El año pasado fue un tiempo de muchos cambios, ya que con Ricardo Mollo (60) decidieron mudarse de la casona de Palermo Soho donde vivieron durante diecisiete años, a una casa en el partido de San Isidro; la idea es criar a su hijo, Merlín Atahualpa (5), en un lugar fuera de la ciudad, con huerta propia, árboles y senderos para andar en bici a la hora de la siesta.

"Al principio me costó acostumbrarme a mi nueva casa, pero la decisión estaba tomada: parar y dedicarme a mis afectos –contó Natalia hace un tiempo–. Este año quiero tomarme las cosas con más calma, y aunque es difícil porque hago cine, música y ropa. Siento ganas de estar más con mi hijo porque crece muy rápido… ¡El año que viene va a empezar la primaria! ¡Increíble!".

Por eso, trata de ser una mamá full time: acompaña a Atahualpa al jardín y juega con él en el parque. Se nota que le pegó un comentario que le hizo su hijo meses atrás: "Cuando sea grande voy a trabajar poquito. Voy a hacer algo con lo que pueda comprar juguetes, pero que me deje tiempo para jugar mucho con mis hijos". Imposible no conmoverse.

Hoy Natalia levantó el pie del acelerador y medita seriamente si acepta o no la propuesta de la remake de La extraña dama, la telenovela que veinte años atrás protagonizaran Luisa Kuliok y Jorge Martínez. ¿Y qué mejor manera que pensarlo compartiendo excursiones en dos ruedas con Atahualpa? Así lo hicieron aprovechando los primeros soles primaverales.

Mamá y el hijo –quien aprendió a andar gracias a las clases de papá Ricardo– salieron a pasear con sus respectivas bicis. Atahualpa, con su casco con forma de dinosaurio y sin las rueditas, fue el centro de las fotos de Natalia en cada escala. Una de ellas, en la plaza cercana al Tren de la Costa, donde ambos posaron sonrientes para una selfie.

Fuente: Gente

 

 

 

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