Musicoterapia: la aliada contra el Alzheimer

La enfermedad que padecen 500 mil personas en nuestro país, afecta principalmente a mayores de 65 años. Hay variados tratamientos alternativos que permiten mejorar la comunicación y desarrollar o mantener la memoria.

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La música tiene cualidades no verbales creativas, estructurales y emocionales. En el marco de una terapia, esas cualidades se utilizan para facilitar el contacto, la interacción, la autoconciencia, el aprendizaje, la autoexpresión, la comunicación y el desarrollo personal, tal como define la Federación Mundial de Musicoterapia.

En el caso de los pacientes con Alzheimer, la musicoterapia constituye una alternativa que puede acarrear grandes beneficios, ya que se estimula la actividad cognitiva de manera que se mantengan estables algunas de las áreas del cerebro que van empeorando progresivamente con la enfermedad.

Desde el punto de vista médico, la evidencia sugiere que la calidad de vida de los pacientes con Alzheimer mejora significativamente con la musicoterapia, acompañada por los beneficios sociales generales de aceptación y sentido de pertenencia que se obtienen al comunicarse con otros. Así lo afirma Luciana Machluk, psicóloga especialista en psicogerontología, de The Senior Home, centro de vida asistido para personas de la tercera edad, donde se lleva a cabo este método.

“La musicoterapia es una alternativa muy favorable para los pacientes ya que a través de la experiencia musical pueden mejorar la autoexpresión, comunicación, habilidades sociales e interacción, recuperar movilidad y función motora, aumentar la relajación, desarrollar o mantener la cognición y la memoria, incrementar el estado de alerta y estimulación sensorial y explorar y resolver problemas personales”, dice.

Cuando se establecen objetivos de tratamiento claros, esta modalidad de terapia puede reducir la prescripción individual de medicamentos sedantes, reducir el uso de hipnóticos y ayudar a los propósitos generales de la rehabilitación. Además, mejora el estado de ánimo y autoexpresión, la estimulación del habla y la organización de los procesos mentales; y promueve la estimulación sensorial y la integración motora.

Un equipo de investigación del Centro de Enfermedades de Alzheimer de la Universidad de Boston detalló que existen dos teorías para explicar los efectos de la música en las personas con Alzheimer. Por un lado, debido a que la música tiene contenido emocional, puede desencadenar recuerdos emocionales, que son “algunos de los recuerdos más poderosos que tenemos”. Otra razón por la que la música puede ser tan transformadora para las personas con Alzheimer es que cuando aprendemos música, almacenamos el conocimiento como memoria procesal, asociada a rutinas y actividades repetitivas. A medida que avanza la demencia, la memoria episódica se destruye, pero la del procedimiento se deja en gran parte intacta.

“La enfermedad de Alzheimer es en la actualidad la forma más común de demencia y la edad avanzada es el principal factor de riesgo, mientras que el segundo es el factor genético. Por lo general los casos esporádicos se presentan en forma tardía por el paso de los años y se dan en personas mayores de 60 años, mientras que los casos de inicio temprano en menores de 60 suelen estar asociados a antecedentes familiares”, relata la Dra. Verónica Somale, médica neuróloga y jefa del Servicio de Neurociencias Cognitivas del Instituto de Neurociencias Buenos Aires (INEBA).

En cuanto a prevención, hoy se sabe que con la puesta en marcha de ciertos hábitos saludables, es posible reducir el riesgo de padecer esta enfermedad. El Dr Facundo Manes, Presidente del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) se refirió a este tema en la 10ma. Caminata Nacional por el Alzheimer realizada en Buenos Aires en septiembre pasado. “Si bien aún no existe un tratamiento de que modifique el curso de la enfermedad, podemos educar a la sociedad sobre hábitos de vida saludables que permitan reducir el riesgo de tener síntomas de deterioro cognitivo”, dijo.

En esta línea, se mostró optimista de cara al futuro: “Si logramos retrasar la aparición de la Enfermedad de Alzheimer cinco años, podemos llegar a reducir su prevalencia casi a la mitad”, agregó.

Un persistente avance del tsunami “silencioso”
El Alzheimer afecta a 500 mil argentinos y se lo reconoce como el “tsunami silencioso”. Se calcula que cada tres segundos, alguien en el mundo es diagnosticado con demencia o Alzheimer. Según la OMS hay 50 millones de personas que la padecen y entre el 60% y 70% de esos casos corresponden a Alzheimer. Se prevé que para 2050 se triplique esa cantidad. En nuestro país se estima que uno de cada 8 adultos mayores de 65 años padecen la enfermedad de Alzheimer u otra demencia. Hay en nuestro país más de 500 mil personas que lo sufren.

Según la OMS, para el año 2030 habrá casi 8 millones de personas con demencia en América Latina, siendo la región donde se prevé el crecimiento más acelerado en los próximos años. 58% de las personas que padecen demencia viven en países de ingresos bajos y medianos y se espera que en estos países presenten un mayor crecimiento aún, llegando a un 63% en 2030 y 68% en 2050.

En cuanto a los factores de riesgo, los especialistas afirman que tanto el sedentarismo, como la obesidad en la adultez, la hipertensión, tabaquismo, la diabetes, la depresión y la baja educación formal, predisponen a la aparición de Alzheimer.