Laura Obez denunció en la Comisaría de la Mujer que su marido la golpeó en varias oportunidades y que en el espacio destinado a la protección de su persona, se le dio un trato distinto, ya que el denunciado es hijo de una empleada de allí.

El 25 de noviembre de 2016, Obez denunció ante la Comisaría de la Mujer de Resistencia que su exesposo y padre de sus hijos, Cristian Maximiliano González, la golpeó e intentó violarla. Según denunció, el hombre le dejaba dinero para comprarle comida a sus hijos, aunque la había obligado a quedarse embarazada; en la comisaría, se presentó con los moretones y marcas en los brazos y en el cuello que este le habría propinado para inmovilizarla.

Tal como lo publicaron desde el Facebook de Ni Una Menos Resistencia, la mujer indicó que la madre del denunciado, María Josefa González, trabaja en la dependencia de la Línea 137 de Asistencia a Víctimas de Violencia de Género, por lo que el denunciado utilizó la causa en contra de ella. A través de ella (su exsuegra) conocía de la existencia de la línea, ya que solía llevar los folletos sobre las diferentes violencias que los hombres y fue así como se dio cuenta que hablaban de ella, y de la violencia que sufrió durante todos los años de relación.

Laura denunció haber padecido violencia de todo tipo. No quería denunciar en la línea, pero en la Comisaría de la Mujer se encontró con Andrea Fretes (abogada de la línea que estaba radicando una denuncia instantánea) y la convenció de hacer la denuncia en la línea, con la promesa de que su exsuegra no se enteraría, que todo lo que ella exponga en la denuncia sería información confidencial a la que no puede tener acceso la parte interesada, aunque trabaje en esa misma oficina. Laura le creyó como le creyó a Sandra Cabrera y a la doctora Canteros que le aseguraron lo mismo. “Después de todo, si no puede confiar en el organismo creado para ayudar y contener a las víctimas de violencia de género como ella ¿en quién confiar?. Ahora sabe que en la línea no puede confiar más”, señalaron desde el colectivo Ni Una Menos.

Es que la denuncia que radicó con el asesoramiento de la línea no sólo no la benefició sino que la perjudicó jurídicamente, porque no se respetó el protocolo de acción en caso de denuncia por violencia de género. Laura no fue revisada por ningún médico porque no había chofer para manejar el patrullero, así que no constan en su expediente ni el informe médico ni las fotografías de su estado al momento de la denuncia. Como ahora, en ese momento tampoco tenía celular, por lo que no pudo tomarse las fotografías que recién entiende lo que le hubiesen servido. Pero lo más triste, o lo que a ella más le dolió fue darse cuenta que desde el primer momento la exsuegra tuvo acceso a las denuncias y a toda la información que ella confiaba a la línea. “Me di cuenta que mi ex suegra todo el tiempo utilizó esa información en mi contra para proteger al violento de su hijo, sin importarle siquiera las condiciones que estaban padeciendo sus nietas”, advirtió.

 

Violentada donde te deberían proteger

El lunes 18 de septiembre, Laura fue citada a una instancia de mediación en el Juzgado de Familia, esta vez la mediación fue solicitada por su expareja, luego de faltar a cinco anteriores para que la Justicia resuelva el salario que el padre debe pasarle a sus hijos, a las que ni siquiera visita. A esta cita, tampoco fue. Pero a Laura le llamó la atención la convocatoria, justo cuando ya se habían acabado las instancias de conciliación y la resolución judicial, según le dicen en el Juzgado “está para la firma de la fiscal, demorada sólo por los paros judiciales”. Aunque sabemos bien, que no son los paros. Es el poder judicial machista.

“Automáticamente pensé en mi suegra, que es quien se puso toda la causa al hombro, ella llevaba los certificados médicos para justificar la inasistencia de su hijo a cada citación”.

Entonces fue una vez más a la línea 137 a hablar con su exsuegra que trabaja en el sector Seguimientos, por lo cual tuvo acceso a todo el proceso e información que Laura pidió específicamente que sea confidencial. Fue con la esperanza de apelar al amor que una abuela debería tener por sus nietas, a la sororidad que una mujer debería tener por otra mujer violentada, a la empatía que una persona debería tener por otra que la está pasando mal injustamente. Pero se encontró con violencia, agresión, maltrato, amenazas, insultos, todo eso, paradójicamente adentro del área estatal que se supone fue creada para ayudar y contener a las víctimas de violencia de género.

 

Ni Una Menos, exige el esclarecimiento

El Colectivo Ni Una Menos exige que las autoridades provinciales y de la Línea 137 aclaren la falta de ética profesional y la violación al derecho de habeas data solicitado explícitamente por Laura Obez al denunciar por violencia de género al hijo de una de las trabajadoras de dicha institución estatal. Compromiso de fe violado por la institución que permitió que la mujer, interesada como parte del conflicto acceda a la información confidencial y la utilice en contra de la denunciante.

Hacemos responsable de este accionar a las directivas de la institución que sabemos estaban al tanto y a quienes tuvieron alguna responsabilidad, no así a las trabajadoras, muchas de las cuales conocemos y sabemos de su compromiso y trabajo diario en contra de la violencia de género.

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