Médicos y voluntarios cuidan los efectos emocionales de los pacientes internados por coronavirus

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05-07-2020 Buenos Aires: El personal de salud que asiste a los internados por coronavirus aseguran que "el acompañamiento físico es absolutamente importante pero en este momento la gente entiende que es el cuidado de la vida de su ser querido, aceptan esta realidad aunque también sufren, es doloroso no poder ver a tu familiar internado", según afirman los integrantes del programa porteño Estar. Foto: Paula Ribas/amb

l personal de salud que asiste a los internados por coronavirus asegura que “el acompañamiento físico es absolutamente importante, pero en este momento la gente entiende que es el cuidado de la vida de su ser querido, aceptan esta realidad aunque también sufren porque, es doloroso no poder ver a tu familiar internado”, como los describen los integrantes del programa porteño Estar.

“La pandemia es un enorme desafío y hay que tratar los efectos emocionales y sociales de los pacientes internados y de sus familiares”, aseguró la médica del Hospital Tornú Mariela Bertolini, que integra ese programa del gobierno de la Ciudad que busca acompañar a los internados por coronavirus en los hospitales públicos porteños ya que que no pueden recibir visitas.

“Tratamos de brindar un acompañamiento para tratar los efectos emocionales, sociales y existenciales relacionados con la internación y con la enfermedad”, explicó a Télam Bertolini, que se desempeña como coordinadora de Unidad de Cuidados Paliativos de Hospital Tornú.

El programa Estar, que comenzó a fines de abril por iniciativa del Ministerio de Salud de la Ciudad, ya funciona en los 19 hospitales de CABA que atienden pacientes con Covid-19 con un equipo interdisciplinario de 327 personas.

“Con el programa nos proponemos que las personas internadas y sus familiares tengan apoyo de los equipos de cuidados integrales, que son profesionales de la salud, y también de una red de voluntarios de distintas organizaciones de la sociedad civil para dar apoyo espiritual”, aseveró Bertolini.

La Covid-19 tiene la particularidad de que exige el distanciamiento obligatorio y la aplicación de medidas de protección personal, por lo que planteó el desafío de generar nuevas formas de relación entre los equipos tratantes y los pacientes, y entre los pacientes y sus familiares.

Al no haber posibilidad de visitas, se realizan llamados telefónicos y videollamadas, y hasta el momento se realizaron más de 1.200, según precisaron desde el Ministerio de Salud porteño.

“Con la Covid-19 es todo completamente distinto. En las salas había horarios de vistas y en otras se podía estar permanentemente. Esto es un cambio fuertísimo para los pacientes, familiares y los que trabajamos”, reconoció Bertolini y explicó que “a las salas de coronavirus no puede entrar nadie que no asista médicamente al paciente”.

“No pueden ver a sus familiares de forma presencial, se les permite tener su teléfono y hablan por allí. Para quienes no tienen, tratamos con los equipos de darles la posibilidad de hacer un llamado, incluso con celulares nuestros. Atendemos cada situación singular”, aseguró.

“Hemos descubierto del buen uso de la tecnología para acercarnos y en los hospitales públicos se ven grandes muestras de solidaridad de los trabajadores de salud y los voluntarios con los pacientes”, destacó.

Según contó la coordinadora de Unidad de Cuidados Paliativos de Hospital Tornú, los pacientes y sus familiares se muestran comprensivos por la privación de las visitas.

“El acompañamiento físico es absolutamente importante pero en este momento la gente entiende que es el cuidado de la vida de su ser querido, aceptan esta realidad aunque también sufren, es doloroso no poder ver a tu familiar internado”, indicó.

“Buscamos humanizar la atención en todas las situaciones, ya sean enfermedades que son leves, graves o moderadas”, agregó Bertolini.

Según el último reporte del Gobierno de la Ciudad hay internados en el sistema público de salud porteño 4.293 personas con coronavirus, 225 graves, 731 moderados y 3.337 leves.

“La pandemia es un enorme desafío porque nos pone frente a necesidades esenciales que tienen que ser abordadas de otra manera, nos impone una creatividad continua para seguir cuidando la vida en la enfermedad y en la salud”, reflexionó Bertolini.

“Entendemos la medicina como una atención integral. Uno mejora una situación o salva una vida con una cuestión técnica, pero si no cuidamos al mismo tiempo la salud emocional de la gente también podemos producir daño, no queremos una medicina que separe esas cosas”, concluyó.

El Programa contempla la conformación del Equipo de Cuidados Integrales (ECI), que está conformado por miembros de las áreas de Cuidados Paliativos, Salud Mental, Trabajo Social, Capellanía, Enfermería, Terapia Ocupacional y Kinesiología de cada hospital, que funciona en articulación con los Equipos de Soporte Espiritual y Duelo (ESED), que son extra hospitalario.

El ESED está integrado por voluntarios, confesionales y no confesionales, entre ellos, miembros del Centro de Espiritualidad Santa María y representantes de los distintos cultos.

También participan organizaciones de la sociedad civil como Pallium Latinoamérica, Femeba, Icalma, Fundación Pequeños Peregrinos, entre otras.

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