Masivo pedido de renuncia del fiscal general por injerencia política a favor de Trump

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Más de 1.100 exfiscales y funcionarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos firmaron una petición para exigir la renuncia del fiscal general, William Barr, por su intervención para reducir la sentencia de Roger Stone, un exasesor de campaña y amigo del presidente Donald Trump.

Los firmantes acusaron a ambos de ignorar “abierta y repetidamente” el principio fundamental de ecuanimidad e imparcialidad de la aplicación de las leyes.”Todos y cada uno de nosotros condenamos enérgicamente las interferencias del presidente Trump y el fiscal general Barr contra la administración de la justicia”, sentenciaron los firmantes, procedentes de todo el espectro político.

“Una persona no debería recibir tratamiento especial en un proceso criminal porque es un aliado político cercano al presidente”, dijo el comunicado.

Los gobiernos que utilizan el enorme poder de hacer cumplir la ley para castigar a sus enemigos y premiar a sus aliados no son repúblicas constitucionales; son autocracias“, agregó.

Trump dijo que no presionó al secretario de Justicia pero aclaró que, si lo hubiese hecho, tiene la autoridad para hacerlo.

En noviembre pasado y en plena investigación contra Trump y su campaña electoral por presuntos vínculos secretos con el gobierno ruso, Stone fue declarado culpable de siete delitos, entre ellos obstrucción de la Justicia, mentir al Congreso y manipulación de testigos.

Entonces se convirtió en el sexto exayudante del mandatario estadounidense en ser condenado en casos derivados de la investigación que lideraba el fiscal especial Robert Mueller para determinar si hubo interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 y si Moscú lo hizo en connivencia con la campaña del republicano.

Los fiscales a cargo del caso de Stone pidieron una condena de entre siete y nueve años de prisión. Pero el martes pasado, Trump planteó una objeción a través de Twitter.

“Esta es una situación horrible y muy injusta. Los crímenes reales estaban del otro lado. ¡No puedo permitir este aborto judicial!”, escribió.

Más tarde ese día, contra todo protocolo, el Departamento de Justicia contradijo a los fiscales de carrera y emitió un memorando diciendo que su sentencia recomendada “excesiva”.

Barr emitió un documento que sostenía que Stone debía ser encarcelado, pero pedía una sentencia menor, lo que generó un conflicto inmediato con los fiscales del caso, que dependen de su cartera. En Estados Unidos el secretario de Justicia oficia de ministro de esa cartera y como fiscal general.

Inmediatamente después, Trump lo felicitó “por hacerse cargo de un caso que estaba totalmente fuera de control y que tal vez no debería haberse presentado”.

Los cuatro fiscales renunciaron al caso en protesta y uno de ellos incluso renunció a su cargo y abandonó la carrera en el Departamento de Justicia.

Aunque Barr dijo después en una entrevista que las declaraciones de Trump en las redes sociales “hacen imposible” su trabajo, los exfiscales que pidieron su renuncia creen que sus “actos pesaron más que sus palabras cuando decidió aplicar las órdenes del presidente”.

En tanto, el diario británico The Guardian vinculó la interferencia directa de Trump y Barr en la condena de Stone a su cómoda absolución en el juicio político que votó el Senado hace unas semanas.

“Comenzó rápidamente una purga de funcionarios que testificaron contra él y ahora parece estar tuiteando instrucciones a su fiscal general”, advirtió el medio en un editorial.

Fuente: ÁMBITO 

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