María Eugenia Pogonza, hija de un héroe: Todavía no caigo, no puedo creer, nunca me imaginé a tan corta edad quedarme sin mi papá

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María Eugenia Pogonza es la hija del comisario René Eugenio Pogonza, la primera víctima por COVID-19 dentro de las fuerzas policiales chaqueñas. Se convirtió en un caso emblemático porque su contagio se produjo luego de la visita de una comitiva oficial a El Impenetrable y él tuvo que hacer de custodia en El Sauzalito.

En una charla con Primera Línea y CN7 Contenidos su hija lo recuerda así: “Fue una persona muy alegre, le gustó mucho la música, le gustaba juntarse con amigos, comer asados, compartir cosas, por su parte somos una familia muy numerosa y siempre nos juntábamos y la verdad que la pasábamos muy bien, así que nos quedan muy buenos recuerdos de él más allá de su carácter estricto forjado en la fuerza policial”.

Maru, como se la conoce, relató su vida junto a su padre: “Como familia policial siempre vivimos muchos traslados pero yo, al igual que él, soy de Gancedo, después vivimos en Villa Río Bermejito, y cuando se separó de mi mamá se fue a vivir a Sáenz Peña y yo estuve viviendo allí con él”.

La joven reconoció que en este marco de pandemia “teníamos ese miedo no sólo por la pandemia sino por muchísimas situaciones a los que los policías están expuestos todos los días, mi mamá también trabaja en Salud Pública así que ella también corre riesgo, por eso yo decía siempre que se cuiden porque a mí me agarró la cuarentena en Gancedo, en la casa de mis abuelos paternos, siempre estábamos en contacto con ellos y les decía que se cuiden, que usen barbijo y todos los resguardos que hay que tener”.

Una confirmación que tardé más de lo aconsejable

En su relato Maru cuenta que “nos enteramos que él tenía COVID-19 cuando recién entró a Terapia, porque hasta ese entonces no se le había realizado el hisopado, el jueves de la semana pasada recién tuvimos el resultado positivo y él una semana antes había comenzado con los síntomas, que fueron síntomas gripales, no nos había comentado que había sido custodio en el operativo de funcionarios, después nos enteramos que había estado con la Ministra de Gobierno en El Sauzalito y ahí me empecé a preocupar por los síntomas que tenía, él decía que podía ser una gripe, había levantado mucha fiebre, fue al médico y le dieron algunos inyectables.

Él había pedido el hisopado, pero como estaba en El Sauzalito, un lugar bastante alejado, no había para hacerle entonces se perdió mucho tiempo allí, se podría haberlo atendido mucho antes”.

Recordó que cuando su padre comenzó con los síntomas “yo le dije que tenía que ir a Castelli pero se ve que no podía, pero parece que ya sospechaba porque se autoaisló, yo me preocupé porque cuando nos comunicábamos se escuchaba en su respiración una anomalía, estaba muy agitado, con mucha tos, yo nunca lo había visto así, nunca tuvo un problema de esa similitud.

Estábamos preocupados, todo el día lo llamábamos, por ahí se desconectaba por horas y no teníamos con quién comunicarnos, El Sauzalito es un lugar muy recóndito de El Impenetrable y está alejado de algún tipo de asistencia que se le pueda brindar”.

Y a partir de allí se desencadenó una película que terminó de la peor manera: “Fue todo muy rápido, yo creía que estaba en un sueño porque nunca pasamos por una situación similar, pero fuimos a Castelli a estar con él, yo la última vez que lo había visto fue para mi cumpleaños el 10 de mayo  que él había venido a Gancedo, después no lo vi más. Cuando lo vi en terapia tuvimos todos los cuidados necesarios pero necesitaba estar allí, necesitaba tenerlo cerca”.

Sentí que se lo abandonó un poco

Maru cuenta que después de la muerte de su padre “Personalmente sentí mucho acompañamiento de la gente, me escribieron muchas personas, amigos de mi papá, policías compañeros, pero sentí que se lo abandonó un poco a mi papá al tener conocimiento que anduvo este comité de ministras por allí y él comenzó con síntomas, creo que se pudo haber evitado la muerte de él, pero hoy en día ya no estoy para reproches porque ya pasó, pero creo que se puedo haber evitado” se lamentó.

Agradeció que “mucha gente se sintió identificada y eso me hizo sentir cerca. Todavía no caigo, no puedo creer, nunca me imaginé a tan corta edad quedarme sin mi papá, son cosas de la vida que pasan, él siempre quiso que estudie, sé que quiere que me reciba, estoy cursando primer año de abogacía, y voy a cumplir tener el título por mí y por él”.

Conmocionada comentó que “lo más difícil de esta enfermedad es no poder despedirse como a uno le gustaría, es difícil ver sacar el hospital del cajón a metros, a través de una reja, verlo de lejos y no poder hacer nada, fue lo más duro de todo. Ahora está en Castelli su cuerpo pero nuestra idea es traerlo acá a Gancedo, es algo que no me deja dormir todas las noches”.

Sobre los sueños de su padre dijo que “básicamente él quería jubilarse y viajar. Yo estoy muy orgullosa de él, y pido a la gente que se cuide, que respete el aislamiento, que cuiden a sus familias, a sus padres y madres, porque la vida es impredecible, un día estamos y otro no, que se demuestren mucho cariño porque cuando ya no está esa persona uno se reprocha” terminó reflexionando.

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