Maria Belén Costa: La gente que quiere irse, que se anime, que saque el pasaje y se vaya

María Belén Costa es de Resistencia y vive en Doha, Qatar, desde hace 3 años. Se fue acompañando a su novio, Juan Pedro Seret, que es kinesiólogo deportólogo y fue contratado por un equipo de vóley. Ella trabaja en el circuito de carreras (‎Losail Circuit Sports Club), tanto de motos como de autos. Comenzó como recepcionista y actualmente también acompaña la organización de eventos. Estudia abogacía a distancia y le quedan dos materias para recibirse.

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Belén y su compañero, Juan Pedro Seret, felices, esperan a un bebé que llegará dentro de cinco meses.

Por Jorge Gil

María Belén cree que permanecerá en Qatar, al menos hasta el mundial de fútbol, previsto para el 2022. Está embarazada de 4 meses y su bebé va a nacer allí, donde, según nos cuenta, los servicios públicos de sanidad son de excelencia.

– Acá son las 7.21 de la mañana. Y te vamos a decir buen día. ¿Y vos que nos respondes?

– Acá son las 13.20. Ya estamos pasando el mediodía.

– ¿Por qué te fuiste del Chaco?

– Llegamos a Qatar hace tres años con una propuesta de trabajo que le hicieron a mi novio. Él es de Bahía Blanca y vivía en Capital Federal. Y le llegó una propuesta para trabajar en un equipo de vóley de acá, de (Doha), Qatar, como kinesiólogo. Y bueno, fue una decisión conjunta.

 – ¿Él es kinesiólogo deportólogo?

–  Sí. Él asistía a la selección de vóley de Argentina, las divisiones inferiores. Y a raíz de que trabajó con entrenadores de diversos lugares, conoció un entrenador qatarí que fue el que después se lo trajo para acá.

– ¿Y sigue haciendo lo mismo ahora?

– Sí. Seguimos con lo mismo. Él sigue trabajando con el equipo de vóley. Y yo; llegamos un 14 de febrero. Y ni bien llegué, a la semana comencé a trabajar en el circuito de carreras de Qatar. Fue todo muy rápido, así que ni llegué a adaptarme al país y ya estaba trabajando. Fue un golpe de suerte.

– ¿Manejás bien el idioma?

– Para el árabe hice un curso de tres meses, pero es muy difícil y lo mío es muy básico. Más allá de los números y de algunas frases sueltas, mucho más, no sé.  Pero acá, la verdad es que, como la población, o la mayor parte, es extranjera, se habla inglés, que es el segundo idioma oficial. Y lo hablo. Además, no es un inglés nativo. Un inglés para hacerte entender es más que suficiente.

 – ¿Qué específicamente te toca hacer?

– Yo comencé como recepcionista. Pero hago un paréntesis aquí para decir que tuve un poco de suerte, porque el circuito es español, el CEO es español y todos mis colegas son españoles. Entonces, mi trato por lo general, en toma de decisiones, es en español. Solamente tratar con gente de afuera es en inglés. Comencé en mi circuito como recepcionista para un evento internacional gigante, muy importante. Entré y a la semana ya se realizaba ese evento, que era mi prueba de fuego; y la verdad que era bastante movido. Es un ambiente donde te movés mucho, al ser un mundial. Fui creciendo y llegué a ser parte del equipo de eventos. Y encargada oficialmente de todo lo que era el merchandising para carreras de pilotos. Tratando con los proveedores y organizando lo que es el evento en sí.

 – Y vos no te habías preparado para eso, pero te desempeñaste bien.

– Claro, nunca pensé trabajar en organizar un evento y menos que tenga tanta publicidad como un mundial de Moto GP o Mundial de super bike, donde está todo televisado. Hay que aprender muy rápido y tener un poco de ideas. Siempre digo yo que para organizar un evento hay que tener unas bases, porque por algo se estudia, pero lo que más necesitás son ideas. Yo estudio abogacía. Nada que ver.

– Eso iba a decirte, vos estudiás abogacía 

– Sí. Estudio abogacía y me quedan dos materias para recibirme, por suerte. Y ese es todo un tema. Porque yo estudio a distancia y solo voy a Argentina para rendir muchas materias. Es decir, yo llegaba en julio y tenía seis o siete materias para rendir. Y después, llegaba en noviembre, y tenía otra vez un montón de materias para rendir.  Así que es estresante. Siempre digo que desde que llegué no pude descansar nunca.

– Me enteré por las redes que estás esperando un bebé.

– Si. Estoy esperando un bebé. Estoy de cuatro meses.

 – Bueno, felicitaciones. ¿Y el sistema de salud cómo es? ¿Tu bebé va a nacer ahí?

– Tenemos una muy buena salud acá. Los hospitales, pese a que son públicos, te cubren todo, aunque seas extranjero. Así que por eso no hay ningún problema. Y sí. Mi bebé va a nacer acá, será argentino, pero nacerá en Qatar.

 – ¿Y estaba planificado ese bebé?

– No. (se ríe). No estaba en los planes. Todavía no sabemos el sexo. No estaba en los planes, pero bienvenido sea.

 – Por lo que decís ya volviste varias veces a la Argentina.

– Voy dos veces por años. Pero es como te digo. Voy el tiempo justo para rendir las materias. Estoy en contacto permanente con la facultad y ni bien ellos me dicen las fechas de exámenes, armo mi rutina para estar en ese lapso allá. Serán 10 días como máximo.

– ¿Y vas a dedicarte al derecho cuando termines?

– Mi idea no es dedicarme absolutamente al derecho, sino tener la base y hacer un MBA (-Master of Business Administration-, es una maestría que te permite desarrollar habilidades de gerencia para alcanzar cargos directivos), que es el máster de negocios. Eso te permite trabajar como marketing, como un consultor de eventos, porque tenés un área específica.

– Es decir, algo relacionado con lo tuyo.

– Sí

– ¿Tenés una relación estable de trabajo ahora?

– Ahora está todo parado por la pandemia. Pero sí. Por lo general, quien se muda a Qatar sabe que tiene un tiempo de vida útil. Entonces, vos vas viendo, planificando año a año. Los contratos son de un año, de dos años, de cinco años. Por ahí, un año antes de que se te termine el contrato, vas viendo si querés quedarte o no. ¿Por qué? Porque las condiciones que te ofrece Qatar para trabajar son únicas en el mundo. Por eso viene tanta gente de afuera. Te da vivienda, ticket aéreo a tu país de origen, un auto, un conductor designado, o plata para que te muevas. Entonces, lo que ganás es directamente ahorro. La gente puede planificar con mucho tiempo, porque el sistema es bastante estable. Tengo amigos que están desde hace 15 años acá.

– ¿Y la idea de ustedes es quedarse por allí?

– Nuestra idea es quedarnos por lo menos hasta el mundial de fútbol (se hace en 2022). Quiero conseguir algún trabajo, cambiar sería, e irme para la parte del futbol. Sé que hay una oficina de la FIFA acá; así que estoy en eso, tirando currículum. Para tener esa experiencia.

– Contame como es la ciudad (Doha). Me decís que es un crisol de razas porque hay gente de todo el mundo.

– Sí. Alguien que viene por primera vez se va a encontrar con un choque de cultura fortísimo. Porque es un país musulmán y son muy tradicionales en la vestimenta. Entonces tenés a los hombres vestidos de blanco, un blanco impecable y a las mujeres, de negro. Y al ser un país que es cerrado en su cultura, muchas mujeres se cubren la cara entera. Directamente no las ves. Y a mí, al principio me chocaba porque se levantaban el velo para comer solamente.

– ¿Cuánto es de cara la ciudad?

– Es un país muy caro. Por eso hay que conocer. Si venís te podés meter en algún grupo de argentinos para pedir consejos, porque los vas a necesitar para no caer en un gasto extremado. Hay restaurantes que venden comida india, comida turca, que es muy rica y no son tan onerosos. Nosotros gastamos unos 40 dólares entre los dos ahí. Pero como la gente no lo sabe, el turista va al west bay (*) que queda en la zona más hotelera, una zona muy linda, donde un restaurante puede costarte unos 50 o 60 dólares por persona, sin incluir bebida alcohólica; porque al ser país musulmán está prohibido el alcohol. Hay muy poquitos lugares en los que se puede consumir alcohol, pero, obvio, el presupuesto se encarece más aún.

– ¿Y un alquiler cuánto cuesta?

– Es bastante difícil ese punto, porque como acá te dan la vivienda, lo que te alquilan es extremadamente caro. Es decir que, si vos venís por tu cuenta a alquilar, te puede salir entre unos 2500 y 3000 dólares por mes. Por eso la gente va a los hoteles

 – ¿Los hoteles resultan más baratos entonces?

– Sí, sí. Son un poco más baratos Si venís como turista te conviene ir a un hotel, que por ahí hay pack y por una semana o 10 días te hacen un buen descuento.  Más que alquilar un departamentito, que te va a salir mucho más caro.

 – ¿Y en qué trabaja la gente de afuera allí?

– Acá están muy bien visto los entrenadores y preparadores físicos argentinos. En la liga de vóley, donde me manejo, la mayoría son argentinos. Sólo debe haber dos o tres que no lo son. Y los traen porque consideran que son personas capaces, que sacan adelante un equipo que por ahí juega en un nivel bajo. Y van saliendo campeones y van progresando.  Inclusive, la selección de Qatar tiene su staff entero de argentinos. Conozco también jugadores de fútbol. Gabriel Mercado, por ejemplo, está acá y le da otro nivel al fútbol.  Y después, el beach vóley, también el staff es argentino. Ahora están en un torneo en Europa y les está yendo muy bien. Así que, si hay gente de la rama del deporte que quiera venir a Qatar, que comience a buscar, porque son muy requeridos acá. En cuanto a otro tipo de profesión; los ingenieros son requeridos, al igual que los profesores; de inglés, matemáticas, lengua o de educación física.

– ¿Y la gente acompaña los espectáculos deportivos?

– Y la afición del qatarí por el deporte no está muy inculcada. Si no es directamente de la familia del deporte, que es muy chiquita, no se les ocurre ir el fin de semana a un evento deportivo. Siempre hay torneos. Mundiales chicos; deportes en la arena, básquet, vóley, atletismo. Y no van. Esos lugares siempre están llenos de occidentales.

– ¿La ciudad de Doha es majestuosa?

– Hay sectores que sí. Nosotros vivimos en un barrio que si no sos de Qatar te va a parecer como de la India. Similar a Nueva a Delhi. Es un lugar súper seguro. No va a pasar nada. Yo dejo el auto abierto, el departamento abierto. Voy y vuelvo y no pasa nada. Pero al que no conoce, lo impresiona.  Mi papá o mi mamá, cuando vienen, dicen ‘en Argentina esto sería impenetrable’. Y sí, pero acá hay seguridad. Hay barrios muy lujosos también.

– ¿Hay seguridad pública o hay una cultura de la seguridad diferente a la de acá?

– Hay una cultura diferente. Me pasa cuando tenemos visita que vamos a un lugar y yo voy al baño público y dejo mi cartera al lado de donde se lava las manos y entro al baño y después salgo. Y está ahí, nadie la tocó. O voy a un bar y dejo mi teléfono en la mesa y me voy a hacer el pedido y cuando vuelvo el teléfono está en el mismo lugar. Acá no se toca nada de los ajeno.

– ¿Cómo los trata el tema del covid?

– Acá nunca hubo cuarentena obligatoria. Cada uno sabía sus límites y los cumplía. Se quedaba encerrado. Como muchos somos de afuera, necesitamos estar bien para cuando nos llegue el momento de ir a ver a nuestras familias. Hubo excepciones; un par de locales que se confiaba mucho, poca gente que seguía saliendo como si nada. Pero sí, se cerraron locales, hubo límites para entrar a los supermercados, siempre con mascarilla. Los que trabajan en el Estado, a todos los hisoparon. Se redujo también la gente que va a trabajar, todo se transformó en home office (oficina en casa). Y de a poquito, ahora se van reincorporando. Hemos tenido unos picos bastante altos para el país. Y se hizo masivo; y llegamos a tener 2000 y 3000 infectados en un sólo día. Ahora avanzamos un montón. A los supermercados ya vamos sin límite de gente, los shoppings volvieron a abrir el 1 de septiembre, pero con protocolo.

– ¿No los afectó el rebrote?

A nosotros todavía no. Pero porque Qatar tomó una decisión bastante drástica que fue mantener cerrado su aeropuerto. Está sólo para tránsito. Estábamos bastante encerrados en el país. Estamos aislados. Suponemos que en el momento que dejen entrar nuevamente a la gente de otros lugares podría haber un rebrote.

– ¿Te choca la cultura respecto de la mujer que hay allí?

– A mí me chocó al principio, porque venía de Chaco, donde hace mucho calor y yo salía todo el tiempo de musculosa y short. Los que me conocen sabrán cómo salía vestida. Me costó un par de meses, pero ahora me pasa al revés. Yo cuando voy a la Argentina y veo que salen en top o en short digo ‘mmm, que atrevidas’, ‘¿por qué salen así vestidas?’. Pero es cultural. Y con la mujer acá hay que tener mucho cuidado porque son bravas. Acá está muy mal visto que un hombre que está casado mire a una mujer. Mi novio, cuando vamos al supermercado, o salimos, va mirando para otro lado siempre; no quiere hacer contacto directo porque si eso ocurre llaman a la Policía; y te llevan directamente. Lo mismo ocurre si otra persona me mira a mí.

– Es decir que no hay gente que se mira a los ojos.

– No. Muy poca gente se mira. No es cultural para ellos, por eso tratan de evitarlo.

– ¿Vos cambiaste tu forma de vestir porque parecías sapo de otro pozo o por las restricciones propias del país?

– Yo cambié mi forma de vestir porque está prohibido mostrar los hombros y las rodillas. Yo siempre estoy así, con ésto (muestra una blusa con mangas que lleva puesta), y con pantalones. Yo, aunque haga 50 grados de calor me voy al supermercado con remera y con jeans, cosa que antes no lo hubiese hecho nunca. Una vez estaba con jeans y musculosa y quise entrar a un supermercado y me dijeron que no podía entrar, que me tapara los hombros. Y tuve que volver al auto a buscar un saquito. Eso sí. Nosotros, todos los extranjeros que estamos aquí ya aprendimos y tenemos siempre una muda de ropa en el auto de manga larga y pantalón largo.

– ¿Cómo ven a la Argentina allí, saben que existimos?  

– Tengo contacto con qataríes pero saben qué es Argentina por Messi y Maradona. Si les pedís que te ubiquen a nuestro país en el mapa, para ellos estamos al lado de España. Y muchas veces, cuando voy a viajar, me preguntan si me voy a España sabiendo que soy Argentina. No creo que tengan mucha idea de nuestra situación política porque ellos están tan bien con su emirato que acá no le prestan mucha atención al mundo. Conozco a un par de qataríes que conocieron Argentina y quedaron fascinados con el norte y con el sur.

– ¿Qué mensaje dejarías para los jóvenes?

–  Ahora que estoy en el embarazo puedo dar un consejo un poco más amplio. Y es decirles a los chicos y las chicas jóvenes que lo hagan. Que salgan al mundo. Que no hay ninguna traba en ningún momento. Que se reciban cuando tengan que recibirse, que es lo que me pasó a mí; que todo con sacrifico se puede.  Que por ahí no van a tener su propia casa a los 30, pero bueno, hay gente que llega a mucho más a los 30. Lo mismo con el estudio. Yo me sentía frustrada porque pensaba, ‘¿cuándo me voy a recibir?’. Y sin embargo ya estoy a dos materias de tener el título.  ¡Qué mejor que probar! Pensando que probar es dejar un poco la zona de confort y enfrentarte a lo que es el mundo real. El vivir con tu familia hasta los 30 es común en el mundo ahora. Irse es como dejar un poco todo eso y largarte y hacerte adulto de un sopapo.  Pero sí yo les diría, como consejo, que salgan prueben y vean si les gusta o no. Y que disfruten. Siempre en tu país de origen, en tu casa, vas a tener un lugar para volver. Tengan hijos o no tengan hijos, hay que animarse.

– ¿Qué te pasa con Argentina?

– A mi país y a mi provincia las amo, la tengo tatuadas acá (muestra el brazo), en español. Siempre quiero volver. No volvería a vivir en la Argentina por cómo es la situación, que no me atrae para nada. Pero sí volvería siempre a visitar, a ver a mi familia, a mis amigas, porque es muy lindo.

– ¿A qué condicione te referís?

– Me refiero a que lamentablemente hoy en día, en Argentina, siendo joven, recibido o no, trabajando, uno no puede tener un presente estable.  Y no lo veo en las noticias únicamente, lo veo porque tengo un círculo grande de amigos que trabajan y no pueden salir de su hábitat primario, de su casa (de los padres). Y ni pensar en irse a alquilar un departamento porque se les va la mitad del sueldo y no les alcanza para vivir. No lo haría porque no me convence toda esa situación de no poder progresar.

– ¿Querés dejar algún saludo especial?

– Un beso muy grande a la familia; están todos desesperados por venir a conocer al bebé. Muchos me están esperando a ver si puedo ir. A los que me conocen y a los que no, les digo que si tienen una mínima duda de irse a probar una experiencia fuera del país, que no se queden con la duda. Que compren el pasaje y se vayan, porque uno después crece y es difícil. Ya no se quiere ir por diversos motivos. Por eso creo que la edad es fundamental. Y de tomar la decisión, tiene que ser de un día para otro; no pensarlo, no decir ‘lo que dejo’ o ‘todo lo que pierdo’; o que no ‘porque son sacrificios que hay que atravesar’. La gente que me conoce sabe de los sacrificios que hice y los que dejé en la Argentina. Y ahora me doy cuenta que valió la pena.

– ¿Estás pensando en un buen asadito para la vuelta?

– ¡Uhhh… sí! ¡Lo que se extraña la carne es impresionante! Acá llega carne argentina, pero tan congelada que el sabor no es el mismo. ¡Lo que estoy esperando ese asado! Si, muchísimo.

– ¿Otros productos se consiguen verdad?

– Sí. Nosotros comemos bien variado. Como comemos en la Argentina. Acá tenés de todo. Lo único que sí es un problema es el tema del alcohol. Se pide una tarjeta, que te dan según el salario que tenés. Hay un status, es decir que según el salario se puede acceder a comprar alcohol, o no.

– ¿Y tu salario te permite ingresar a ese status?

– Sí. Sí. Nosotros podemos tener la tarjeta. Pero un fernet vale son como 4000 pesos argentinos, así que es como comprar un fernet y tenerlo para aromatizar la coca, como digo siempre (se ríe).

– Y… son tiempos

– Si. Ahora ahorramos.

– Aparte te va a venir bien por el embarazo.

– Si

(*)West Bay es una zona de Doha, Catar que abarca los barrios costeros del este de la ciudad, Al Qassar, Al Dafna, Leqtaifiya y Onaiza. La West Bay incluye muchos edificios modernos, a diferencia de otros barrios más antiguos de Doha, y aquí se encuentran algunos de los rascacielos más altos de Qatar.

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