Siempre se los suele ver de la mano, caminando por las calles de Resistencia. De más está decir que se acompañan en las marchas y protestas. Incluso van a jornadas y debates juntos, inseparables.  Ahora, como si fuera poco, Marcela Acuña se tatuó a su compañero y esposo, en su brazo, para seguir juntos a todos lados.

“Orgullosa de mi tatuaje donde eternice no sólo mi amor, sino la figura de un hombre que marcó la cancha a los poderosos y que con su gorra roja del gauchito gil para atrás, que los gorilas la detestan, y que los pobres la alaban, ahora quedo para siempre en mi piel. El amor todo lo puede” se puede leer en la cuenta de Facebook de ella, enamorada de su piquetero.