Este jueves y viernes, vecinos y vecinas de Resistencia volvieron a sufrir un paro de colectivos, que en esta ocasión afectó a las líneas urbanas de la ciudad.
En ese marco, los ánimos de los comerciantes oscilaron entre el hartazgo y la resignación, ya que muchos trabajadores no pudieron asistir para cumplir con sus tareas y, por otro lado, los clientes no se pudieron movilizar, lo que repercute en una considerable caída de las ventas.

El presidente de la Cámara de Comercio de Resistencia, Iván Bonzi, expresó que “los empresarios que toman esta decisión no consideran cómo afecta a todos los comerciantes, porque el transporte público es una herramienta fundamental para el traslado de los colaboradores y de los consumidores”.

Igualmente, hizo hincapié en que “se espera que esta situación pueda regularizarse porque no puede haber ausencia de transporte en una ciudad tan importante como Resistencia”.

Pamela Díaz Mignone es la titular de un comercio en el centro de Resistencia, y señaló que “el consumo se ve muy disminuido por decisiones como éstas y finalmente sólo afecta a las personas que quieren ir a trabajar”.
Además, aseguró que “las autoridades de la UTA deben tener empatía y profundizar el diálogo para lograr una solución y dejar de afectar a los trabajadores.

Pamela Díaz Mignone.

Previo al inicio del paro decidido por las empresas, la Municipalidad decretó la prórroga en la contratación de las actuales empresas prestatarias del servicio desde el 1 de octubre hasta el 31 de diciembre, y fue ratificado por el Concejo Municipal.

Cabe recordar que existe un proceso de licitación en curso, para convocar a más empresas a prestar el servicio, asegurando estándares superiores en la calidad de la prestación, que fue resultado de audiencias públicas donde participaron vecinos, instituciones públicas y privadas, así como organizaciones sociales.


COMPARTIR