La reina Máxima volvió al país, a poco más de dos meses de la muerte de su padre, Jorge Zorreguieta. Pero lo hizo de forma silenciosa y en total discreción. Esta vez vino en plan de vacaciones. Y estuvo junto al rey Guillermo Alejandro de Holanda y sus hijas, Catharina-Amalia, Alexia y Ariane, en los Esteros de Iberá, en Corrientes.

Los reyes de Holanda aprovecharon una brecha de una semana en su agenda de compromisos oficiales para visitar algunos puntos turísticos de Argentina. Según publicó la web de La Nación, la familia real ya estaría en Puerto Madryn para ver las ballenas.

Durante su estancia en Corrientes, Máxima y su familia se hospedaron en la lujosa estancia Rincón del Socorro, propiedad de una amiga de Máxima, Kristine McDivitt Tompkins, viuda del empresario y filántropo Douglas Tompkins.

Con el objetivo de pasar desapercibidos, los integrantes de la realeza naranja estuvieron todo el tiempo camuflados con sombreros y anteojos oscuros. Bajo esas condiciones, los reyes pasearon en lancha por el río, disfrutaron del sol del fin de semana y de las instalaciones de la estancia de Tompkins.

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