En el día de la fecha, el comentario que voy a hacer tiene que ver con el proyecto de ley de reforma laboral. En realidad, es un comentario que se da, ante la urgente precipitación del gobierno nacional que, no obstante de haber repetido hasta el hartazgo, que nada debía salir sin el diálogo (así llegó al gobierno Macri), por su propia naturaleza de carácter previo siempre lo dijo, presentó a contrapelo de esta cuestión un proyecto completo cerrado, amplísimo, de reforma laboral, que de aprobarse, significaría una restructuración estructural del sistema laboral, con un evidente signo pro empresa.

No hubo un debate previo, en torno a la ley. Los argentinos nos enteramos que ya había un proyecto presentado cerrado. A efectos de la pregonada búsqueda de consensos, que fue todo siempre una mentira, porque se juntaron con cuatro o cinco vivos sindicalistas que consensuaron una ley que nadie la conoce, mucho menos el trabajador.

El gobierno de Macri propone una reforma que la va a llevar adelante, señalando dos aspectos importantes que la gente no lo sabe y que está en este proyecto cerrado. Primero, reduce el plazo de prescripción de los créditos laborales a un año y excluye la responsabilidad solidaria en la subcontratación para tareas coayudantes a la principal.

Esto significa que, actualmente, se define esta última como una instancia de la jurisprudencia que, indudablemente, no le van a dar bolilla y libera a los empresarios, que subcontratan a terceros, respecto de las obligaciones laborales de estos, con solo verificar el cumplimiento de ciertos recaudos formales a su cargo.

Este proyecto en cuestión confirma, en el mismo sentido, que las decisiones económicas y sociales del gobierno, una contundente transferencia de ingresos del trabajo al capital y, a la vez y en mediano plazo, una reconfiguración del poder al interior de los lugares de trabajo, en la relación individual y, por supuesto, en el plano colectivo.

El sesgo patronal, en una suerte de revancha histórica, está presente en cada una de las normas que propone esta reforma laboral, tanto que vuelve a la redacción anterior de la reforma de 1976, es decir, en la dictadura militar. Normas que habían sido modificadas en los últimos años, como el artículo 12, permitiendo renunciar a los derechos adquiridos de manera individual o el artículo 66, eliminando la acción del establecimiento de las condiciones, en caso de ejercicio abusivo en materia laboral.

Del 1 al 144 de los artículos de esta modificación que podría parecerse una mejora, que ellos lo toman como bandera, es el agregado de 13 días de licencias por nacimiento de hijos y 30 días. Estos 13 días son sin pagos de salarios por un año, por razones particulares. Una vez más, las mujeres censuradas y discriminadas por las leyes laborales.

Pero si, en este sentido, puede no estar imbuido el neoliberalismo propio de la gestión de este gobierno, en particular en el sentido de desregular normas de carácter imperativo, establecidas en protección del trabajador, explicitados en uno de los fines propuestos.

Promover la liberación de las fuerzas de producción y el trabajo de todos aquellos mecanismos regulatorios y fenómenos distorsivos. También, en un plano explícito, se encuentra una segunda vertiente de fundamentación que preocupa aún más.

En efecto, de esta fuente más propia de los modelos corporativos que liberales, se aluda a la comunidad productiva o cooperación, a la que se estatuye como una regla esencial para la ejecución del contrato de trabajo.

Por lo demás, la transferencia explícita de recursos, se produce por la reducción de contribuciones a la seguridad social, lo cual es terrible, que disminuye una reducción entre 11 y 15 puntos, en la actividad a partir del 2018, cuando se implemente la ley, y la eliminación de indemnizaciones a cargo de los empleadores, que incumplen con las obligaciones de registración. Todo esto queda totalmente derogado.

Las condiciones sociales y políticas de la organización darán cuenta del proyecto, que en líneas generales se puntualiza, y en función de ello, la posibilidad de aprobarse o no, un intento de profunda y regresiva reestructuración de las relaciones del trabajo. Como se dijo, no teníamos memoria desde la dictadura militar hasta el momento.

 

Marcela Acuña


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