Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi 6 millones de personas mueren como consecuencia del tabaco, ya sea directamente, por fumar o simplemente por estar expuesto al humo de segunda mano, más conocido como el “fumador pasivo”.

La adicción al tabaco es ahora considerado como una de las epidemias más importantes que nuestras caras de la sociedad y las diversas estrategias han sido desarrolladas por los gobiernos para reducir las tasas de tabaquismo en la población.

Además de la nicotina, que es una droga estimulante que causa adicción, los cigarrillos de tabaco también contienen muchas otras sustancias químicas tóxicas que han sido fuertemente vinculados con el desarrollo de varias enfermedades, incluyendo cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares, así como ciertos tipos de cáncer.

Con el fin de ayudar a los fumadores en el proceso de abandono de este hábito, varios métodos han sido desarrollados para reducir el consumo de tabaco, tales como los impuestos sobre los productos del tabaco y la prohibición de la publicidad del tabaco. Una alternativa diferente es la sustitución del tabaco con otros productos que contienen nicotina.

En el último tiempo uno de estos nuevos productos que ayudarían a suplantar son los cigarrillos electrónicos. Fueron inventados en China y han estado en el mercado estadounidense desde 2007 A pesar de esto, los cigarrillos electrónicos no están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Según este organismo, hay una modificación pendiente en la norma actual que regula los productos de tabaco con el fin de incluir los cigarrillos electrónicos, pero esto todavía está en revisión.

Son dispositivos que funcionan con baterías que están diseñados para suministrar nicotina, sabor y otras sustancias químicas en forma de aerosol. Los aerosoles que producen los cigarrillos electrónicos son inhalados por la persona, tal y como si se tratara de un cigarrillo normal. ¿De dónde viene la nicotina y sustancias químicas?

Estos dispositivos no queman tabaco; se cargan con una solución que contiene tanto la nicotina y los productos químicos que simulan los efectos del tabaco real en el sistema del fumador y que se calienta hasta que se convirtió en vapor, por lo que pueden ser inhalados.

La dirección de solución está constituida por la nicotina, propilenglicol y glicerol, que funcionan como disolventes y humidificadores, respectivamente, agentes aromatizantes y otros compuestos químicos que se sabe que son tóxicos, tales como aldehídos, fenoles y metales.

La cantidad de nicotina depende del cartucho de solución que se utiliza; incluso hay soluciones libres de nicotina que sólo están aromatizados y son utilizados por las personas que sólo quieren que la experiencia sensorial gratificante que obtienen con el tabaco, pero sin los riesgos para la salud.

 

Ventajas

- Ayuda a controlar el consumo de nicotina. A semejanza de los parches o chicles de nicotina, el cigarrillo electrónico permite regular la cantidad ingerida; la novedad que presenta es que también permite exhalar “humo”, como en un cigarrillo común. Es herramienta útil para dejar de fumar gradualmente, sin la ansiedad que presenta el abandono repentino.

-Reduce los riesgos del humo. El cigarrillo tradicional contamina el ambiente  y es peligroso tanto para quien fuma como para quienes lo rodean. Buena parte de los 400 químicos tóxicos y los 40 componentes cancerígenos que libera el cigarrillo se consumen por el humo. El cigarrillo electrónico, en cambio, no genera combustión, reduciendo sensiblemente la cantidad de químicos incorporados al organismo y al ambiente.

- Elimina el mal olor. Uno de los factores que genera mayor presión social para dejar el cigarrillo es el olor que el humo deja en la boca, las ropas, las manos y hasta los muebles de los fumadores. El líquido que produce el vapor no tiene aroma, de manera que no produce molestias desagradables. Además es incoloro, lo cual hace no genera las manchas que el tabaco deja en la piel y los dientes de los fumadores.

 

Desventajas

-Prolonga la adicción a la nicotina. Existe muy poca evidencia acerca de la eficacia de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar. La adicción no es sólo química, sino que incluye en general aspectos sociales y psicológicos que el cigarrillo electrónico no elimina sino que, al contrario, imita (como el “humo” o su consumo oral). Los fumadores, entonces, piensan que encontraron una forma inofensiva de fumar y siguen consumiendo nicotina en esta forma, muchas veces en niveles mayores a los de cuando fumaban.

-No hay normas de seguridad uniformes y confiables. Se trata de un producto en el que apenas hay regulaciones, no obstante lo cual lo usamos para suministrar químicos a nuestro cuerpo. Desde productos sofisticados y caros hasta aparatos sospechosos que se compran en la calle, su uso es muy peligroso: existen denuncias por la explosión de baterías, por intoxicación con cartuchos que perdían líquido y hasta por reacciones alérgicas al glicol de propileno que contienen.

- Todavía no se conocen todos los riesgos de su consumo. La evidencia científica acerca de sus efectos es escasa: los estudios acerca de sus beneficios para dejar de fumar se han realizado sobre poblaciones pequeñas, y sus ventajas con respecto a otras técnicas (como los parches de nicotina) no son tan concluyentes. Tiene efectos pulmonares leves inmediatamente después de su consumo y contiene algunos agentes cancerígenos (como el formaldehído y el acetaldehído), aunque todavía no hay investigaciones sólidas acerca de su concentración y sus daños efectivos.


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