Emiliano Martínez ganó su primer título con la selección argentina al conquistar la Copa América en el Maracaná de Río de Janeiro, tras superar por 1 a 0 a Brasil. Para ello, debió pasar 45 días alejado de su familia e incluso debió aguardar al epílogo de competencia para conocer a su segunda hija. Martínez es protagonista de una conmovedora historia de amor junto a Amanda Gama, más conocida como Mandinha Martínez, su esposa desde hace ocho años.

Resultó bastante extraño cómo se enteró de que estaba por nacer Ava, su pequeña. Mientras la delegación argentina se entrenaba en vísperas al juego por las semifinales frente a Colombia, el Dibu supo que su segunda heredera estaba en camino por intermedio del Gerente de Selecciones Nacionales, Omar Souto.

El domingo 4 de julio, el arquero trabajaba junto a sus compañeros. Por ende, dejó el celular guardado en su bolsito. Al mismo tiempo que sabía que iba a ser titular en el Mané Garrincha, recibió varios llamados de sus suegros desde un hospital en Inglaterra para avisarle que su mujer estaba internada e iba a dar a luz, pero Emi no los atendía.

Entonces, inmediatamente sus familiares políticos empezaron a llamar a los contactos que tenían de la Selección y dieron con Souto. Charlaron con él y le manifestaron la buena nueva. De esta manera el directivo fue a hablar con el arquero que, ni bien terminó la práctica, se comunicó con su mujer mediante una videollamada y, de esa manera, conoció a Ava a 7 mil kilómetros de distancia. La tranquilidad de haberla visto hizo que pudiera continuar con sus responsabilidades debajo de los tres palos. Y resultó una motivación extra para su presentación estelar, ante Colombia; la de los tres penales atajados y el juego psicológico que se transformó en un símbolo del tránsito de Argentina por la Copa.

 

Emiliano descubriendo el regalo con su hijo SantiEmiliano descubriendo el regalo con su hijo Santi

 

 

Luego de consagrarse campeón de América, Martínez volvió con la delegación hacia Buenos Aires y fue el primero en dejar el país para partir rumbo a Birmingham a conocer a su hija. De esta manera, no pudo visitar a sus padres ni a su hermano Maximiliano en Mar del Plata, a quienes no ve desde hace más de un año y medio, cuando los visitó por última vez. “No le dan los tiempos para ir a su ciudad natal y eso lo pone triste”, recalcó su mejor amigo, Alejandro Muñoz, en diálogo con Infobae.

Ese sacrificio lo llevó a ser el arquero campeón del seleccionado de Lionel Scaloni. El Dibu tiene 28 años, nació en la Ciudad Feliz el 2 de septiembre de 1992 -un año antes de que el seleccionado levantara la Copa América Ecuador 93-, en el barrio El Jardín.

Tenía 12 años cuando se probó en Independiente de Avellaneda. Sus compañeros se burlaban de él porque al comienzo no podía saltar una valla para tapar una pelota, ni esquivar conitos, ni sabía hacer los trabajos de coordinación. Le costaba porque no estaba acostumbrado a esos trabajos de campo en Mar del Plata. Con el tiempo, les fue agarrando la mano y se superó a sí mismo.

En junio de 2009, Dibu fue vendido al Arsenal de Inglaterra, pero no fue fácil su adaptación al plantel. Entonces, fue prestado en mayo de 2012 al Oxford United, aunque su contrato no fue prolongado hasta el final de la temporada. Sin tener continuidad, buscó rodaje en Sheffield Wednesday de la Championship inglesa. Luego de un año volvió a los Gunners, donde debutó como titular en el triunfo 2-1 ante Anderlecht de Bélgica por la fase de grupos de la Champions League 2013/4. Pese a sus buenas actuaciones, no fue tenido en cuenta y comenzó un periplo por distintos clubes: el Rotherham United, Wolverhampton Wanderers, Getafe (España) y Reading.

A mediados de 2020, el alemán Leno tuvo una grave lesión que lo dejó fuera de las canchas. A partir de ahí, Martínez logró tener mayor continuidad y fue fundamental para que el equipo obtuviera la FA Cup y la Community Shield. Hasta que su consolidación definitiva llegó el 16 de septiembre de 2020, cuando fue transferido al Aston Villa por 22 millones de euros, con un contrato por cuatro temporadas.

Fuera del campo de juego, forjó otra historia, una de amor. En la capital londinense conoció al amor de su vida, la portuguesa Mandinha Martínez, con quien está en pareja desde el 2013. Ella es mayor que él. Cumplió 29 años el pasado 18 de enero. Es diseñadora de interiores. Tiene su propia empresa llamada Mis Sueños Kids y cuenta con dos locales: uno en Londres y otro en el Shopping Battlers Green Farm, en Watford, en las afueras de la capital.

“A su mujer la conoció esperando el colectivo que tomaba para ir a entrenar al club Arsenal. Vivía a la vuelta de su casa, en Londres. Parado en la estación del bus, la veía pasar y un día la encaró. Le pidió de salir y aceptó. Fueron a comer algo y a partir de ahí, están juntos”, relató Muñoz sobre su amigo, que habla perfectamente tres idiomas porque con su esposa empezaron a comunicarse en inglés pero, con el tiempo, él le enseñó español y ella, portugués.

 

Martínez, Mandinha, Santi y las perras Nahla y SkylaMartínez, Mandinha, Santi y las perras Nahla y Skyla

 

A partir del primer flechazo, se fueron a vivir juntos a los dos años y se casaron en el 2017. La boda se llevó a cabo el 22 de mayo en el Palacio de Brocket Hall, en las afueras de Londres. Empezó a las 12 PM y terminó a las 3 AM del día siguiente. Concurrieron 80 invitados, que se quedaron a dormir en el predio que contaba con canchas de golf, tenis y fútbol, además de una pileta inmensa y habitaciones de lujo. Estuvieron presentes jugadores-estrellas como Santiago Cazorla, David Ospina, Gabriel Paulista, Nacho Monreal y Héctor Bellerin, entre otros.

En tanto, su ex entrenador, Arsene Wenger, recibió la invitación pero no asistió porque su filosofía siempre fue la de mantener una distancia con el jugador. La única condición para asistir al casamiento fue ir de smoking.

Tres días más tarde, armaron las valijas y se fueron de luna de miel durante 15 días. Primero, conocieron la ciudad de Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos. Descansaron en el hotel Shades, hicieron el tour por el desierto y se bañaron en la playa Jumeirah. Luego, estuvieron un par de días en Abu Dhabi, donde fueron a conocer la Grand Mezquita Sheikh Zayed. Por último, estuvieron en las Islas Maldivas, en el Océano Índico.

El 22 de junio de 2018, Emi y Mandinha tuvieron a Santi. Al enterarse de que iba a ser papá por primera vez, el golero se puso más nervioso que en la noche que amedrentó y les atajó los penales a Davidson Sánchez, Yerry Mina y Edwin Cardona. Cuando supo que era un varón, le confesó a sus más íntimos: “Ya tengo el nene, soy feliz”. Durante su estadía en Brasil, su hijo cumplió tres años y Emi lo saludó con un posteo de Instagram.

Durante la pandemia, en noviembre de 2019, Emi se enteró de que su mujer estaba encinta. Estuvieron tres meses sin decirle nada a nadie hasta confirmar la noticia. Unos meses más tarde, mediante una videollamada por zoom con sus seres queridos, Emi supo del sexo del bebé. Organizada por su pareja, hicieron una fiesta con globos sin que él supiera. Cuando la familia entera se conectó al Zoom, su mujer explotó un globo que contenía una cinta color rosa que cayó al suelo y fue la señal de que iba a ser una niña.

Otra faceta desconocida del arquero de 195 centímetros es su fascinación por los animales, especialmente por los perros. La familia cuenta con dos hembras: Nahla, quien es la que más tiempo lleva con la familia, y la labradora Skyla, quien llegó al hogar como cachorro en febrero de 2016. A ambas las conocieron en Londres y se las llevaron a vivir a Birmingham.

 

Postal del casamiento en el Palacio de Brocket Hall, en las afueras de LondresPostal del casamiento en el Palacio de Brocket Hall, en las afueras de Londres

 

 

Tras 45 días de estar encerrado en una burbuja con la delegación nacional, Martínez regresó a su hogar para reencontrarse con su familia en Birmingham y conocer por primera vez a Ava en un emotivo primer contacto. “Está enloquecido con ella. Llegó, la besó y la abrazó hasta que se durmió. Es muy baboso con la nena”, contaron desde su entorno.

En cuanto a Santi, Martínez le hizo un buen regalo: le llevó una enorme pista de autos de juguete que le entregó luego de darle un fuerte abrazo. Y el niño no se le despegó en ningún momento, estuvo detrás suyo y lo persiguió por toda la casa.

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