Dijo el filósofo y escritor Nicolás Maquiavelo: “Muchos hombres son de mente tan simple y sus necesidades inmediatas los dominan de tal manera, que el hombre que quiera engañar siempre encontrará quien quiera ser engañado”.
La frase nos recuerda que desde tiempos inmemoriales existe la ciencia de la charlatanería y que hay individuos (especialmente en el mundo religioso) que juegan con la necesidad de gente desesperada o emocionalmente inestable.
En el Chaco funcionan más de 1.500 templos evangélicos, y en la Dirección de Cultos de la provincia siguen llegando más solicitudes de aperturas.
En el barrio donde antes yo vivía funcionaba (aún funciona) un templo evangélico denominado “Jesús te ama” donde, según una leyenda estampada frente al mismo, se desarrolla un ministerio “apostólico y profético”.
Al parecer lo que allí se desarrolla es otro caso de iglesia que esquilma a sus ovejas en lugar de apacentarlos.
Guardo en mis archivos una vieja hoja publicitaria emitida por la referida iglesia.
La misma, bajo el título “Cristo rompe las cadenas”, anunciaba que los martes y viernes (“días de liberación total”) allí se deshacía “toda obra de brujería, payé, maldiciones y hechicería”.
Previamente, había que hacer una “ofrenda sagrada” que iba de los 10 a los 100 pesos de aquel entonces, aporte al que la persona en problemas debía acompañar con “siete martes y siete viernes consecutivos de oración y ayuno”.
Pagando y ayunando, según dicha propaganda, la gente podía ser liberada de los siguientes problemas: “Quieren destruir a mi familia”, “brujería en mi vida”, “pienso quitarme la vida”, “bienes hipotecados”, “cerrar mi negocio”, “esposo/a se fue de mi casa”, “vivo enfermo” y “pagaré vencido”.
Como servicio adicional, en el extremo inferior de la hoja se pedía anotar “nombres de personas envidiosas” y “nombres de brujos y hechiceros”, para atacarlos con oraciones.
También formulaba la siguiente, enérgica, advertencia: “Cada uno con su ofrenda”.
En otras palabras, nadie debía entrar al templo con carteras o con bolsillos vacíos.
Decía que así lo mandaba la propia Biblia, en Deuteronomio capítulo 16, versículos 16 y 17: “Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías”.
De quebrachos a dólares
Entre tantos, recuerdo también la figura de otro reconocido esquilmador de ovejas, ya fallecido.
Un día, éste pidió a sus fieles que entregaran sus diezmos en pesos, no en la cuasi moneda Quebracho. “El Señor merece lo mejor en materia de primicias”, dijo en un sermón.
Me hice eco de su singular arenga en una nota periodística que titulé: “Dios tampoco acepta Quebrachos”.
Está también el “pastor de los dólares” Jorge Ledesma, líder de la Iglesia Cristiana Internacional, quien dijo ser objeto de un milagro que convirtió 100.000 pesos en 100.000 dólares.
Como si con los que se mueven por acá ya no fuera suficiente, de tanto en tanto aparecen “profetas” de afuera, como el nigeriano T.B. Joshua, fundador de la “Sinagoga Iglesia de Todas las Naciones y dueño de Emmanuel TV, una de las cadenas de televisión cristianas más grandes del mundo.
En junio del 2018 vino al “Centro Cristiano de Avivamiento” para administrar, en un marco de masiva convocatoria, el “Nuevo Agua de la Mañana”.
Según los organizadores, la convocatoria dejó un saldo de “personas sanadas, liberadas y bendecidas; algunos abandonaron sus sillas de ruedas, bastones, respiradores artificiales y corsés debido al milagro que recibieron en esta ministración”.
Nunca se supo de documentación alguna que certificara la veracidad de esos supuestos milagros.
“Cultos desastrosos”
Hace unos diez años se publicó en el Chaco un libro titulado “Cultos desastrosos” que cuestionaba la proliferación de congregaciones de dudosa solidez moral y advertía que “hay mucha gente vulnerable que está a merced de un montón de gente que aprovecha esa necesidad, y comercializa”.
El autor del libro también reveló que “sólo en Las Breñas existen 130 congregaciones, y en Sáenz Peña hay 110”. Añadió que “cualquier aparato se para frente a un púlpito y se dice pastor, e incluso se produce un sincretismo con la religión católica, evangélica, espiritismo, brujería que terminan constituyendo un cóctel terrible”.
Admitió que “existe un montón de manipuladores a los que les gusta vivir del otro”, y apuntó que “hoy es bastante accesible poner un lugar de reunión”.
A raíz de esto último, consideró necesario “una auditoría del gobierno y de los líderes de determinadas asociaciones que tienen diez o quince sucursales y no saben qué pasa adentro de cada una de ellas”.
Lo sorprendente del libro “Cultos desastrosos” y de estas revelaciones fue que provinieron nada menos que de un pastor: Néstor Vargas, titular de la iglesia cristiana “Ebenezer”, de Sáenz Peña.
