Alejado desde hace casi una década de la actuación, Juan José Camero de 78 años, aún recordado por su papel en Nazareno Cruz y el Lobo, el clásico de Leonardo Favio, realizó un extenso posteo en su cuenta de Facebook en el que contó que tiene una ceguera relativa, que lo dejaba con solo el 10 por ciento de su capacidad de visión.

“Pero no me siento ser el paladín de la desdicha, ni tampoco el abanderado del dolor humano”, dijo en un extenso texto que escribió completamente en mayúscula, explicando cómo se sentía.

“Trataré de ser breve y de explicarles como mejor pueda hacerlo. Lo cierto es que fui demorando la decisión de compartir con ustedes mi actual realidad, sin que ello conlleve la más mínima pretensión de agobiarlos, nada más lejano; solo me es necesario porque mi alma me dicta hacerles esta confesión, que desde ya cuesta.

Espero e ilusiono comprendan el verdadero sentido, el motivo que me lleva a hacerlo”, comenzó con ciertos rodeos y siguió: “Quizás muchos ya lo han advertido, dada mi dificultad para escribir y las veces que me veo obligado a corregir. No sé por qué me dilaté en revelar esta verdad, ni tampoco por qué hoy y no antes, me dedico a hacerlo”.

Más tarde explicó que lo que iba a contar no lo compartía “como un hecho que deba despertar tristeza o piedad” y siguió: “Quizás, la decisión está gestada por mi esencia de lealtad y sinceridad con todos aquellos seres humanos con los que de alguna manera me relaciono”. Finalmente, fue al grano: “La niebla ha cubierto mis ojos.

A otras personas les suceden otras cosas, a mí me tocó esto, no puedo leer ni escribir como antes lo hacía. He intentado todo lo que se puede hacer hasta el momento, desde hace años que comenzó esta dificultad la he venido transitando con la esperanza puesta en un sin fin de tratamientos realizados, pero los mismos no prosperaron”.

“Debo decir que mi ceguera no es total, no necesito palpar un rostro para saber cómo es, puedo andar por esta casa sin tropezarme y asomarme a la ventana y divisar, aunque borrosamente, los regalos de la naturaleza.

También puedo, y lo hago, recoger con cuidado los benditos frutos del limonero que da una planta en el fondo de la casa donde habito”, contó sobre su situación y su poso por diferentes médicos:

“Tengo una ceguera relativa, los innumerables y competentes profesionales que he consultado, a quienes les agradezco su esperada y profunda dedicación, han determinado y coincidido en que cuento solo con un diez por ciento de mi capacidad de mi visión que es casi, y lamento decir esto, casi una semi ceguera.

El diagnóstico, según cientos de profesionales a los que concurro, han concluido que es absolutamente irreversible”.

Respecto al diagnóstico, dijo que se llama “malucopatía bilateral”: “Es cierto, lo asumo y comparto con ustedes, pero no me siento ser el paladín de la desdicha, ni tampoco el abanderado del dolor humano. Y como diría Saramago: ‘Hay mucha ceguera en el mundo y este mal se extiende.

Claro está que no es una ceguera físsica o al menos, no solamente. Pienso que no estamos en un mundo en el que usamos la razón de forma racional. Usamos la razón para, por ejemplo, llegar a la luna, pero somos incapaces de usarla para llegar a otros seres humanos, a quienes, finalmente, son el universo más cercano y verdadero que tenemos’.

“Infinita gratitud por leer esto que no me fue nada fácil de confesar. Espero que reciban de mí un fuerte y mi siempre sincero abrazo”, cerró el texto.

Luego de su carta y tras la cantidad de comentarios que le llegaron, sumó en un nuevo posteo: “Me emociona haber recibido tanto respeto, y sobre todo, haber comprendido la veracidad de mis palabras”.

Juan José se retiró de la actuación en el 2013 con el filme La vida anterior. Dueño de una extensa carrera, su último trabajo en televisión fue Reality Reality en el 2001, el programa donde convivía con colegas.

Hace un tiempo quien fuera allí su compañera, Emilia Mazer, contó: “Todo se editaba,  todo el mundo habló de lo de Juan José, pero eso fue una edición de tres momentos distintos y lo mandaron al frente porque tal vez pensaban que ganarían rating con eso.

Las camas eran chicas, cualquiera se caería, eran finitas, él dormía con su perro. Por otro lado, él había arreglado con la producción que nos tiraba consignas, protestar por el vino.

Lo editaron como si fuera de verdad. Nos daban muchas cosas guionadas. No nos cuidaron mucho como actores, un actor con una carrera impresionante, le dio mucho al cine nacional y que la  gente recuerde eso es tremendo”.

En el 2011 se casó con Sonia Hippener, a quien conoció en Colonia del Sacramento, Uruguya, mientras rodaba una película, por eso desde hace años divide sus días entre ambos lados del charco.


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