El golf es un mundo muy diferente a aquel que con los años quedó mitificado como de acceso restringido y hasta elitista. Pero lo que pocos conocen son las puertas que dicho deporte proporciona a sus practicantes y más aún si lo juegan desde muy chicos.

Ese es el caso de Mariano Benzaquen (26 años), quien fue el primer alumno del semillero del club chaqueño en iniciar el camino hacia la obtención de una beca deportiva y académica para recibir una formación universitaria en Administración de Empresas, nada menos que en los Estados Unidos y todo gracias al golf (y por supuesto al esfuerzo en conseguir buenas notas y “moverse” para lograr su objetivo).

Esa experiencia sirvió de espejo a Tomás Frencia, joven golfista chaqueño de 19 años que ahora aguarda la finalización del proceso para obtener su visa y comenzar las clases -también de Administración de Empresas- de en el mes de agosto, en la ciudad de Bloomington, a poco más de 100 kilómetros de la ciudad norteamericana de Chicago.

En una agradable jornada de domingo en el Chaco Golf Club, antes de salir a jugar, Benzaquen recuerda que hace aproximadamente 15 años había comenzado sus clases en la “escuelita” y asegura que el haber “jugado toda la vida al golf” lo ayudó en buscar un camino diferente para seguir sus estudios. Así, luego de abandonar suelo argentino a los 20, se recibió en la Saint Thomas University de Miami y en retrospectiva valora todos los esfuerzos que realizaron él y su familia para cumplir con ese sueño. Sostiene que los desafíos estuvieron a la orden del día, como ser los cambios culturales y las barreras del idioma, además de rendir exámenes internacionales.

“Al representar a la universidad te brindan mucho apoyo cuando sos deportista. Lo que necesites están siempre atentos y la estructura es muy organizada. La verdad que está muy bueno porque te hacen todo más llevadero”, reflexiona sobre la forma en la que se organiza la sociedad norteamericana en la formación académica y deportiva. “Fue muy difícil. Pero cuando vos querés algo hacés todo lo posible para conseguirlo. Cuando estás allá te adaptás como sea y al ser parte de un equipo (de golf de la universidad) es todo más fácil”, resaltó.

Antes de seguir su diálogo con Primera Línea, su amigo Tomás Frencia también está con la bolsa y palos en mano, cosa que es usual ver en el Chaco Golf Club más allá de que inicie o concluya la salida a la cancha. Es como un ritual no impuesto por nadie, pero aplicado por todos. Como sea, el más joven de ellos confiesa que la experiencia de Benzaquen ayudó a que pueda seguir el mismo camino, después de todo ambos comparten una amistad que se potencia por el cariño que ambos tienen hacia el golf.

Los dos están orgullosos de pertenecer a una institución que tiene campeones en el prestigioso PGA Tour, cuando en los Estados Unidos existen múltiples instituciones que no los tienen. Además, son parte de una generación que se estimula al ver como Emiliano Grillo y Fabián Gómez, o también pocos años más atrás Daniel Barbetti, llegaron al profesionalismo luego de jugar en los mismos 18 hoyos que los entrevistados juegan. Bajo ese contexto, Frencia tiene las expectativas de ir a la universidad, recibirse y poder seguir los pasos de los jugadores mencionados. Por su parte, Benzaquen no duda en que seguirá jugando al golf “porque es un mundo increíble” y que fue una herramienta para su formación personal, a la vez que analizará si vuelve a viajar.

Para finalizar, los dos “hijos” de la escuelita del Chaco Golf Club aseguran que el proceso para obtener una beca es complejo y la exigencia en las notas académicas son el primer desafío además de entrevistas con los “coach” y los trámites de gestión que requieren todo el apoyo posible.

Sostienen que el objetivo de conseguir una beca académica y deportiva requiere de mucha voluntad, pero que es posible si ese empeño es tan grande como el amor al golf.

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