Habló la madre del hombre que asesinó a un agente de la Federal: Ayer se despertó lo más bien

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“Ayer cuando me fui estaba perfecto, estaba bien. Y, bueno, pasó lo que pasó”, expresó Marta, de 80 años, sobre su hijo de 51, que en la tarde ayer de ayer asesinó a puñaladas a un agente de la Policía Federal en un violento episodio a plena luz del día en una de las esquinas más transitadas del barrio porteño de Palermo.

Rodrigo Facundo Roza, que vivía con ella, había salido de su departamento ubicado sobre la calle Salguero vestido con una campera tipo militar y una vincha, caminó unas cuadras hasta la puerta del cuartel de Montada de la Policía Federal y ahí mismo desenfundó un cuchillo que llevaba en su mochila -junto a otros elementos de parafernalia religiosa, revistas y hasta un pistolón del siglo XVII- para luego amenazar a los efectivos a los gritos: “A ver a quién le toca morir ahora”.

Minutos después, sobre la avenida Figueroa Alcorta al 3300, se enfrentó a cuchillo con dos agentes de la PFA que salieron para dialogar con él e intentar controlarlo. Uno de ellos, Juan Pablo Roldán, de 34 años, recibió cuatro puñaladas, una de las cuales alcanzó su corazón y falleció al poco tiempo en el sanatorio Mater Dei. Antes de morir, el agente Roldán le disparó en la pierna y en el hígado, por lo cual Roza fue trasladado al Hospital Fernández, donde finalmente también falleció esta madrugada.

Su madre, que se negó a atender el timbre de su casa o a responder su teléfono -donde un contestador con su voz precede a un mensaje que anuncia que su casilla de mensajes está llena-, brindó una serie de declaraciones a la prensa sobre su hijo y contó algunos detalles sobre su vida y las horas previas al altercado que terminó con su muerte y la del policía Roldán, tras la cual el Gobierno decretó duelo nacional.

La mujer contó que Roza era soltero, que actualmente no tenía trabajo y que, como trascendió ayer por la tarde, era cierto que padecía un trastorno psicológico, del cual prefirió no dar mayores detalles. “Yo quería la palabra de otro profesional”, contó Marta. “Ayer mismo hablé con una amiga mía y busqué otro psiquiatra para que lo atendiera. Me dieron el número de uno muy bueno pero no lo conseguí. Viste, a veces, el destino…”, manifestó.

La mujer enfatizó también que en el día de ayer le pareció que su hijo tenía un buen día: “Se levantó lo más bien, hablamos un poco, yo le pregunté por un cuadro que me trajo de la casa de mi marido y él me aconsejó qué es lo que tenía que hacer con él”, recordó sobre la mañana de este lunes. “Después pasó lo que pasó”, señaló sin profundizar sobre la muerte del policía.

Consultada sobre la vida y la ocupación de su hijo, Marta indicó que Rodrigo había estudiado durante cuatro años la carrera de Psicología en Canadá, país donde vivió por mucho tiempo y del que había obtenido la ciudadanía, según su relato. “Era un chico muy inteligente, muy sensible.

Tiene muchos libros de psicología, adoraba la naturaleza, sufría mucho también con cómo se estaba arruinando la naturaleza”, relató la mujer en tiempo presente y pasado sobre su hijo. “Se dedicaba a tratar a chicos que tenían problemas psiquiátricos, se fue al campo y le pintó todas las casas a los chicos, se las amuebló, era buenísimo”.

“Era feliz en Canadá, aunque sufrió mucho al principio porque tuvo que lucharla”, agregó y lanzó una reflexión final: “La verdad es que él es más canadiense que argentino, adora las montañas, la limpieza”.

Los vecinos de Roza recordaron en diálogo con este medio varios episodios violentos del hombre, al cual describieron como “un hombre particular” que estaba bajo los efectos de medicación y que, sin embargo, en general se comportaba de forma pacífica. Su padre, dedicado en los papeles al negocio de los taxis y el transporte, falleció en 2018, con una sucesión a cargo del Juzgado Civil N° 22. Roza tenía además dos hermanos, uno de ellos abogado, que se negó a dar declaraciones pero dijo estar “preocupado por la familia del policía que murió”.

Poco antes de la medianoche, a algunas horas de su muerte, la jueza Alejandra Provitola, que continuará con la investigación, ordenó allanar el departamento del homicida y su madre. No encontraron otros cuchillos pero sí, por ejemplo, medicación que la familia del detenido aseguró que toma. La magistrada a cargo del Juzgado N° 14 solicitó también su historia clínica.

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