Sergio Maldonado y su familia negaron los trascendidos.

Gendarmería realizó espionaje ilegal sobre sus movimientos y los de su familia, como también de amigos y allegados. Desde los primeros contactos con la prensa, Sergio Maldonado decía tener “el teléfono pinchado”, y las nuevas revelaciones del expediente judicial demuestran que los gendarmes también hicieron un seguimiento de los pasos de su hermano desaparecido.

El hallazgo surge de pericias realizadas a teléfonos de miembros de Gendarmería, entre ellos el de Fabián Méndez, jefe del Escuadrón 35 de El Bolsón, que cumplió tareas esenciales en el operativo represivo del 31 de julio y 1° de agosto. El lunes 7, un mensaje del celular de Méndez decía: “Andrea Antico y Sergio Maldonado van a estar en el Centro Cívico. Son matrimonio”. Y también hay un informe de los viajes de Santiago, obtenido de la base de datos de Migraciones. “No me permito desviarme y analizar que invadieron mi privacidad porque no tengo nada que esconder, me jode pero ya tendré tiempo de ir contra todos, ahora la prioridad es Santiago”, dijo ayer Maldonado.

Estas tareas ilegales de inteligencia fueron realizadas por el Centro de Reunión de Información de Gendarmería en Neuquén, cuya existencia fue revelada por Página/12 en noviembre de 2011.

Desde y hacia el teléfono de Méndez se transmitió información obtenida sin orden judicial para controlar y, eventualmente, criminalizar a quienes denuncian a esa fuerza represiva y a los funcionarios macristas. Según el peritaje de Policía Federal que está en el expediente, el alférez Claudio Collinet cuenta: “Ahí está el hermano de Maldonado, en la ACA. Se juntaron ahí, y pidió que volvieran a organizarse a la plaza. Así que volvieron al lugar de donde salieron. Vamos a ver si vuelven a salir en un rato”. Del otro lado, el alférez Daniel Gómez le responde “listo, listo”. Collinet agrega: “Dijo las palabras ‘vamos a organizarnos’”, sobre lo que escuchó decir a Sergio. “Bueno gracias”, responde.

Otro de los documentos menciona los viajes de Santiago a Chile, Paraguay y Uruguay entre 2011 y 2017, enviado a Méndez por WhatsApp el 14 de agosto, dos días antes del informe, lleno de falacias e información distorsionada como la pista del puestero, que la ministra de Seguridad Bullrich dio en el Senado.

El diputado provincial Raúl Godoy (FIT) y a la abogada del Ceprodh Natalia Hormazabal presentaron un proyecto de resolución solicitando a la Gendarmería que informe sobre tareas realizadas por el CRI. Hormazabal manifestó su repudio “al espionaje”, y recordó que “desde el CeProDH denunciaron la base de datos ilegal llamada Proyecto X con la cual se espió a trabajadores, militantes de derechos humanos, políticos y sociales”. De hecho, la ex ministra Nilda Garré admitió en diálogo con el programa A los botes, de FM Futuröck, que aquella denuncia sobre el Proyecto X realizada contra su ministerio se basaba en “informes sobre los espacios donde se movían esos dirigentes políticos y sociales”. Y reconoció que la investigación judicial comprobó que varios se hicieron “sin orden judicial alguna”.

Hace días, el periodista Ricardo Ragendorfer publicó en Tiempo Argentino un dato que genera zozobra en los pasillos oficiales: aún está pendiente el resultado del análisis sobre los discos rígidos con datos de inteligencia secuestrados en las computadoras de los escuadrones de Esquel y El Bolsón, donde podrían constar seguimientos a Santiago Maldonado previos a su desaparición.

Fuente: Página 12

 

 

 

 

 

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