Freddy Sánchez tiene una historia muy particular. Desde chico le gustó el humor, destacarse por hacer bromas o contar chistes. Hoy en día es uno de los humoristas más destacados del Chaco. Desde hace más de 20 años se dedica de pleno a este rubro y formó parte del reconocido Fre-Dos. Sin embargo, con 18 años tuvo que ir a Malvinas, donde combatió, conoció a un poblador inglés, del cual es amigo en la actualidad y también fue torturado por sus propios jefes.

Freddy prestaba servicios en Paso de los Libres, (Corrientes), y una mañana “yo estaba durmiendo después de un cumpleaños de un amigo y a las 7:30 mi mamá me despierta para decirme ‘Estamos en guerra, fíjate qué vas a hacer’. Yo no entendía absolutamente nada y fue la reacción de todo el pueblo argentino”.

Inmediatamente se presentó en su unidad para reintegrarse a sus fuerzas. “Ya estábamos adentro del baile, no hubo tiempo de alegrías ni tristezas. Me despedí de mi familia porque no sabía ni a qué ni a dónde iba”.

Atinó a armar un bolso porque inmediatamente lo hicieron subir a un tren hasta Paraná, para luego viajar en avión hasta comodoro Rivadavia, “in asiento: todos en el piso sentados sobre sus bolsos”. De ahí viajó enun foker 28 hasta las Malvinas. Freddy es famoso también porque  ni bien bajó en la isla, lo entrevistaron desde ATC. “Armamos las carpas y viene el jefe de compañía y me dich ‘hable y usted sabe lo que tiene que decir’”.

“Sabía lo que sucedía alrededor, sabía lo que era una potencia como Inglaterra, pero estábamos tan rodeados por el exitismo del momento. Estábamos cantando constantemente, por un lado la Iglesia te decía ‘esta es la operación Rosario, Dios está de nuestro lado. Estamos ganando no íbamos a perder nunca, que teníamos la razón’. Después se fueron dando las cosas cada vez más serias. Empezó a aparecer el hambre, el frío, la muerte de algunos compañeros y eso fue complicando y uno dándose cuenta de la realidad”.

Una vez concluida la guerra, la vuelta a casa fue “un vacío total. Primero y principal por el cansancio de las preguntas de siempre: “mataste a alguien tuviste frío”.

Freddy dijo que tras la guerra, “hice un punto aparte de Malvinas y ya después de grande dije, llegó el momento de encarar el tema desde un punto de vista distinto.  Estudié la problemática, separando los 74 días de guerra, que es una fracción. El conflicto es una anécdota dentro de los 600 años de historia que tiene esto”.

Por eso, aseguró que “debemos reforzar el pensamiento crítico, enseñarle a los chicos que Malvinas no son las hermanitas perdidas, la perla austral, atrás hay fuertes lazos geográficos, políticos. Hoy día vos te vas a un acto a cantar la marcha de Malvinas y cantan las primeras estrofas. Si hay un reclamo para hacerle al Estado, es que la gente hoy está viendo que prácticamente es un reclamo de un sector de nosotros mismos y somos nosotros los que no tenemos que bajar las banderas”.

Para él, “el Estado sacó la pata” y de hecho, “nosotros en este momento estamos muy distantes de la gente que vivió ese momento, son 36 años. Entonces, al chico hoy le interesa Maluma, otras cosas y de Malvinas ya se enteraron por el abuelo”.

Entre las fallas que tiene el Estado ausente es que si bien hoy cuentan con beneficios económicos, muchos ex combatientes murieron antes de recibir ese beneficio. “La gente nos recibe con aplausos, y yo creo que somos capaces de poner estas ideas malvinizadoras porque hay ideas que desmalvinizan. Somos 25 mil a nivel país, que por una cuestión de edad en un momento vamos a ir desapareciendo. Si nosotros no prendemos la velita hoy, se apaga la vela con nosotros. Alguien tiene que tomar la posta, más allá de los hijos”.

La tortura en carne propia

Freddy no puede olvidar lo sucedido en las islas, no solamente por lo terrible del conflicto armado, sino también porque fue una víctima de sus propios superiores que lo torturaron junto con otros compañeros, estando en plena guerra.

“Sufrí tortura de mi tropa, tuve la mala suerte. He conocido una persona en Malvinas, yo todas las mañanas iba con mi jefe a la reunión de cuadros y daba vuelta por puerto Howard hasta que conocí a un chico de mi misma edad. En 2013 fue a esperarme al aeropuerto, era hijo del dueño de una de las productoras de lana de Malvinas, hoy es policía militar y guía de turismo de Malvinas. Ellos tienen prohibido sacarse fotos con veteranos y esa vez nos trajo pizzas y se sacó fotos con sus hijos, para que compartiera con mis compañeros”, remarcó y resaltó el hecho de que 34 años después, con toda la problemática que trae, tenga la deferencia de continuar una amistad más allá de la guerra.

“Al hacer amistad con él, me da una bandeja con comida. Entonces cuando vuelvo, lo tomaron como que me fui a robar la comida. Me torturaron, me pusieron en una carpa de campaña durante todo el día. A la noche hubo bombardeo y me sacaron a punta de fusil para que tomara mi puesto de combate” relató.

En la actualidad existe una causa en el Juzgado Federal de Río Gallegos para determinar la responsabilidad de los oficiales, ya que en otra causa, por torturas, un soldado lo involucró a Sánchez y tuvo que ir a declarar.

“Estoy esperando la convocatoria porque la provincia se hizo querellante de todos estos actos de tortura de tropa propia. Incluso me volví a cruzar con gente que estaba ahí, con oficiales que vienen a saludarte, que estaban involucrados por no hacer ni decir nada. Qué te puedo recriminar, nada, pero cuando terminó la guerra vos hubieras dicho se hizo esto y esto. Si te callas, admitís. Todos se callaron, nadie hizo nada”, confesó.

La tortura consistía en tirarlos al suelo boca arriba con un poncho de plástico encima, era el conocido estaqueamiento, que era un método de tortura común practicado a soldados.

“Un veterano de guerra que ya no está, de Tres Isletas, Juan Zorrilla, me daba agua por debajo”.

A pesar del horror que sufrió en el infierno de la guerra, estando en Malvinas en su tropa había una guitarra vieja que Freddy ejecutaba, cantaba y hacía reír a sus compañeros, porque el humor lo acompañó desde pequeño.  “Esto era algo innato, yo creo que es un don. Fuimos a Castelli un Día del Maestro, invitados por una profesora de educación física y nuestra primera contratación fue el 1 de octubre de 1993”. Este año cumple 25 años con el humor.

“Estoy trabajando en un proyecto en el norte de Santa Fe donde logramos que por primera vez dos escuelas secundarias lleven el logo de las islas en las remeras de quinto año. Los chicos se mostraron muy predispuestos y le impactaron las historias que contaron los veteranos y esto es lo que debemos buscar.  Si no logramos que la gente tome conciencia de esto, esto cae en saco roto”, sentenció.


COMPARTIR