El Banco Central limitó a partir del viernes último el financiamiento de las compras en cuotas con tarjetas de crédito de pasajes y servicios de turismo en el exterior como alojamientos, excursiones y alquiler de transporte, entre otras, tanto en forma directa o abonadas a través de agencias de viajes, plataformas web u otros intermediarios.

“Las entidades financieras y no financieras emisoras de tarjetas de crédito no deberán financiar en cuotas las compras efectuadas mediante tarjetas de crédito de sus clientes –personas humanas y jurídicas– de pasajes al exterior y demás servicios turísticos en el exterior (tales como alojamiento, alquiler de auto, etc.), ya sea realizadas, en forma directa con el prestador del servicio o indirecta, a través de agencia de viajes y/o turismo, plataformas web u otros intermediarios”, expresó el BCRA a través de la Comunicación “A” 7407.

La medida trajo aparejada la queja de las empresas del sector, sobre todo teniendo en cuenta que el viernes comenzó la celebración del Black Friday, evento en el que las agencias de viajes y distintas empresas tenían previsto promocionar paquetes turísticos al exterior en cuotas e incluso pasajes a diferentes destinos. Todo esto de cara a las vacaciones de verano, por lo que ahora los consumidores evalúan alternativas ante la resolución emitida por el Banco Central.

Las razones que llevaron a la entidad monetaria a tomar esta medida están vinculadas a la necesidad de desalentar que salgan dólares del país y así se sigan debilitando sus reservas frente a la incertidumbre que genera el demorado acuerdo con el FMI. No obstante, prohibir la venta de un pasaje al exterior en cuotas con tarjeta significa una medida extrema de la que no había antecedentes.

Esta situación generó una enorme confusión entre los bancos y las tarjetas de crédito ya que el objetivo de la medida -desincentivar los viajes al exterior y así fomentar el turismo interno- podría causar el efecto inverso al detener los pagos en cuotas para pagar servicios turísticos dentro del país.

Ocurre que, ante lo inesperado de la resolución, en muchos casos las emisoras no tienen modo de distinguir si el pago en cuotas solicitado por una agencia de viajes, una línea aérea o una plataforma digital corresponde a un servicio a prestarse dentro o fuera del país.

En ese sentido, fuentes del sector de las tarjetas de crédito contaron que tomaron la decisión de rechazar las operaciones en cuotas para pagar “paquetes” o servicios turísticos hasta en el caso de que no pueda determinarse si se trata de un consumo internacional o doméstico.

Repudio de las empresas

Pocas horas después de que el Central lanzara la medida comenzaron a llegar las repercusiones por parte de las empresas del sector turístico. En un duro comunicado, Despegar, la agencia de turismo online más grande del país y una de las más grandes de la región, acusó al Gobierno de falta de previsibilidad.

Asimismo, la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt), que representa a las más de 5.000 agencias de viajes argentinas, repudió también la medida. “Impacta directamente sobre nuestro sector golpeando especialmente a las agencias más pequeñas”, dijeron en un comunicado. Mientras que la Cámara de Líneas Aéreas en Argentina, Jurca, aseguró que la medida no se les consultó ni anticipó.

Alternativas para la financiación

Las posibilidades que tienen las personas que quieren viajar al exterior son pocas. Entre ellas pagar en contado o en un pago con tarjeta. En caso de no poder acceder a esa opción, surge la chance de tomar un préstamo personal o el “revolving”, que es un tipo de financiamiento que ofrecen las tarjetas de crédito bancarias y que permiten aplazar y fraccionar los pagos de las compras realizadas.

Fuentes de la entidad monetaria explicaron que los bancos o emisores de tarjetas, sí podrán financiar en cuotas este tipo de compras, aunque con un tasa de interés mínima del 43% anual. Es decir, pagando el mínimo de la tarjeta. La tasa se aplica a los saldos de tarjeta de crédito hasta $200.000 por cada tarjeta emitida. Por encima de dicha suma, los bancos podían financiar los saldos a una tasa diferencial hasta el máximo permitido por la ley de Tarjetas de Crédito, establecido en un 25% más que la tasa que perciben por los créditos personales, y similares a los que aplican las tarjetas no bancarias.

Ante una tasa nominal anual (TNA) de 52,07% promedio, estos saldos sobre el límite de $200.000 implicarán un interés máximo de 77% anual, según la normativa. Esto se traduce en una tasa efectiva anual (TNA) del 111% en el caso de 12 cuotas mensuales.

Este sería el caso del “revolving” con tarjetas. Funcionan como una especie de minicrédito, pero en ocasiones el cliente desconoce que el fraccionamiento de los pagos conlleva elevados intereses. Además, se pueden usar independientemente de que se disponga de fondos o no en la cuenta asociada, dado que el banco concede un límite de crédito.

El director de la consultora Focus Market, Damián Di Pace, dio dos ejemplos de lo que se encareció financiar un viaje. En el caso de un viaje a Punta del Este para una pareja en la primera quincena de enero, con un plan de 12 cuotas sin interés, el costo era de $650.000. Sin embargo, ante el impedimento del Banco Central, el pago con un crédito personal en 12 cuotas ahora aumenta a $1.055.000, lo cual arroja una diferencia de $405.000 o un 62 por ciento.

Otro ejemplo es el de una familia tipo que quiere viajar a Florianópolis, Brasil, entre el 8 y el 23 de enero. En este caso, el costo inicial a través de un paquete a pagar en 12 cuotas sin interés alcanzaba los $681.200. Mientras que ahora, en caso de tener que saldar el viaje a través de un crédito personal bancario, sube a $1.118.000 en 12 cuotas. En este caso, la diferencia es de $436.750 o un 64% más.

Fuente: Infobae

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