Claudio Sandoval es el tío de Oscar Celso Vallejo, (nacido en Chaco) y suboficial segundo que se encuentra en el submarino ARA San Juan. Porque todavía tienen la esperanza de encontrarlos con vida a los 44 tripulantes y porque no descansarán hasta encontrar la nave, realizan una campaña para contratar a una empresa que continúe con la búsqueda. Éste jueves 1 de marzo, a las 19 horas, Claudio estará en la Plaza 25 de Mayo explicando a los ciudadanos cómo pueden realizar su colaboración.

“La idea es juntar la mayor gente posible para pedir al gobierno que siga la búsqueda e informar sobre la recaudación de fondos que se está haciendo para contratar a una empresa extranjera que busque el submarino”, dice mientras comenta que su sobrino es el sonarista del ARA San Juan, tiene 38 años, es padre de dos nenas y un nene y tiene una esposa: todos viven en Mar del Plata.

La mamá de él, Zulma Sandoval, hermana de Claudio, fue una de las que mantuvo contacto con él antes de la desaparición. Sandoval asegura que éste último viaje que realizaron fue “raro” porque el submarino no viajaba al sur hacía ocho años y se le agregó incluso un condimento especial: La hija mayor Oscar tomaba la comunción y él había pedido permiso para concurrir pero no se lo permitieron.

“No sabemos nada. Simplemente se llega a diferentes conjeturas respecto a la información que te brinda la Armada, pero todos los familiares participamos de la investigación. Realmente no se sabe qué es lo que falló” comenta.

“Hay muchas dudas, más que nada y se han dicho tantas cosas que hoy en día no se sabe qué es lo que pasó. Lo que sí es real es que tuvo problemas con las baterías. Se llegó a una conclusión de cierta parte donde pudo haber quedado sumergido sin energía o sin propulsión y salimos a la búsqueda de ese sector” agrega con respecto a la llamada “zona de familiares” que es la porción de mar donde los familiares continúan la búsqueda, ubicada un tanto más al norte.

“Yo estuve en la Corbeta Robinson. Estuvimos 10 días recorriendo diferentes puntos. Pero la corbeta cuenta con un sonar de casco que obviamente no es el cien por cien efectivo. Estaría bueno que inviertan en lo que es tecnología porque si vos tenés un submarino con 44 personas navegando y patrullando las aguas argentinas, me parece que ellos tenían que estar preparados para este tipo de situación” agregó.

Actualmente, de los países extranjeros, solamente Rusia continúa colaborando en la búsquda con el “Angeleskus”, que se unió junto a las corbetas argentinas.

“Lo que recorrimos en 10 días es similar a la provincia de Tucumán pero en el agua. Más al sur es mucho más grande” comparó.

Con la campaña a nivel nacional que están realizando los familiares, buscarán contratar a una empresa estadounidense que se dedica a lo que es búsqueda de naufragios. “Lo que se abrió ahora es una cuenta recaudadora, asesorada por una abogada y lo que se pide es la colaboración de lo que pueda y lo que se pueda de todo el pueblo argentino para tratar de contratar la empresa” indicó.

Algunas hipótesis

Sandoval dijo que es casi imposible que el submarino haya sido hundido por un barco inglés o también chocado contra un barco de pesca ilegal china, como se dijo en su momento, según la información con la que se manejan.

Sin embargo, habló sobre las condiciones en que se encontraba el ARA San Juan al momento de navegar.

“Con semejante corte que le hicieron al submarino, hacer un viaje tan largo es un riesgo. Cuando lo llevaron a Buenos Aires en el astillero, al submarino lo cortaron para hacerle el motor nuevo y los trabajos internos. Según especialistas, el corte lo hicieron con una amoladora gigante y eso se corta con soplete, un corte especial. Eso también pudo haber fallado. Al estar a tan baja temperatura pudo no haber soportado el acero a semejante viaje”.

No obstante, los familiares lamentan el poco apoyo que tienen del gobierno nacional con respecto a la continuidad de la búsqueda. Para ellos, el gobierno “nos defraudó totalmente en este punto porque nosotros lo tuvimos que buscar al presidente para tratar de tener una charla con él” y agregó que la recompensa de los 5 millones de dólares es una cifra muy baja.  “Hoy, para que las empresas realmente se peleen y se interesen en venir a buscarlo, debemos hablar entre los 8 y 10 millones de dólares. Por eso nos sentimos defraudados y siempre nosotros le tuvimos que estar rogando para hablar con el presidente. No tenemos una buena relación. La única empresa que se interesó con ese precio fue la Ocena Infiniti, pero vendría recién en junio y nosotros no contamos con mucho tiempo”.


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