Fabricio Rocha: un chaqueño que nunca dejó de soñar y que hoy vuela alto

La cuarentena dejó varados a muchos argentinos en todo el mundo; podríamos decir que el de éste argentino que vamos a presentar es un caso de esos… o no. Y es que Fabricio está en Dubai por cuestiones laborales, es Tripulante de Cabina de Pasajeros (TCP) o Comisario de a bordo. Y trabaja hace un año en Emirates, una de las líneas áreas más importantes del mundo. Actualmente está en cuarentena, sin poder ejercer su labor y sin poder volver para ver a sus seres queridos.

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Su nombre completo es Fabricio Nahuel Rocha, tiene 27 años, los cumplió solo, el 27 de marzo, en plena cuarentena en Dubai. Pero no se queja. “Acá estoy, bien, haciendo lo que me gusta y esperando poder volver a mi trabajo”, nos cuenta.

Pasa que ingresó en junio de 2019 a una compañía aérea. La semana que viene va a hacer un año. Y justo cuando le tocaban las vacaciones e iba a venir al país y al Chaco, a reencontrarse con los suyos, lo detuvo la cuarentena por la pandemia del coronavirus.

“Acá la cuarentena no es tan rígida, pero sí son rígidos en la empresa en la que trabajo y nos exigen cuidarnos mucho, así que eso estoy haciendo”, nos cuenta.

Fabricio soñaba desde siempre con andar por el aire. Sus juguetes favoritos eran los transformers paracaídas y los aviones. Le llamaban la atención los ruidos de las naves aéreas. Y como le tocó vivir cerca del aeropuerto, cuando escuchaba el sonido de algún avión que llegaba o salía de Resistencia, salía corriendo al patio a mirarlos y soñaba que en algún momento algo de eso iba a ser su vida.

Con excelente promedio y siendo abanderado terminó la escuela  en la primaria Nº 833 de Villa Don Enrique, e ingresó a la escuela de Técnico Aeronáutico, E.E.T.A N°32 ” Martín Lidoro Guzmán”, en el acceso al aeropuerto de Resistencia. De allí también egresó como abanderado. Y empezó  a preguntarse qué estudiar. Para entonces ya se había atrevido a hacer paracaidismo con su instructor y la idea de que su futuro pasaba por allí no dejaba de dar vuelta en su cabeza.

Finalmente decidió estudiar para piloto en la Escuela de Vuelo Corrientes, dirigida por Carlos Corradini, de donde salió también distinguido con el título de “Piloto Privado de Avión”. Entonces se topó con la realidad, el campo de acción no le otorgaba oportunidades y tenía que comenzar a trabajar para vivir. Sin embargo no dejó de soñar.

En el mientras tanto se propuso obtener un título de profesor de inglés, algo que más o menos ya venía ejercitando como autodidacta.  Se graduó de profesor en el instituto Dardo Rocha con el mejor promedio y en tiempo récord. Eso le valió para que enseguida lo convocaran para trabajar como profesor en la escuela de Aeronáutica y en el mismo instituto Dardo Rocha.

Fue en la escuela de ‘jūjutsu” donde Adriana lo volvió a entusiasmar. Ella había sido azafata en Dubai y en los momentos libre le contaba sus experiencias en aquel lejano lugar tan desarrollado del mundo. Entonces comenzó a investigar, desempolvó el currículum y lo envió a varias compañías aéreas.

Lo llamaron a una entrevista en Buenos Aires. Pero de allí volvió algo desencantado. “No me fue bien”, le confesó solamente a su círculo íntimo que también soñaba con que él pudiera cumplir sus objetivos. La segunda entrevista fue en Córdoba de donde volvió contento. A la semana le confirmaron que era uno de los 6 seleccionados para ser parte de  Emirates; escogido como TCP o Comisario de a Bordo, de entre 320 aspirantes que habían sido entrevistados y evaluados por la compañía.

– ¿Cómo estás?

– Excelente, descansado, con un poco de hambre (son casi las 22 en Dubai, casi 7 horas más que en Argentina)

– ¿Qué comés ahí?

– Abajo tenemos un mini mercado y se consigue de todo; carne, vegetales. La carne es muy cara y lo que más consumo es carne molida, hamburguesitas y pollo. Se importa comida de todos lados acá, pero además también se produce acá. Carne de Australia y de acá.

– ¿Hace cuanto que estás en Dubai?

– Y hace más de 350 días

– ¿Por qué no viniste aún?

– Es que la empresa no me daba días suficientes para ir a la Argentina. Tengo 20 horas de vuelo hasta Buenos Aires y después otro vuelo a Chaco. Así que necesito unos cuantos días. Justo que comenzaban mis vacaciones y tenía previsto irme se vino esta pandemia y no pude viajar

– ¿Cómo es la cuarentena ahí?

– Cuando empezó, todo era muy estructurado y rígido. No podíamos salir. Pero nosotros (los trabajadores de Emirates) más allá de las exigencias del país, tenemos la bajada de línea de la empresa. Nos exigen que tomemos más recaudos.  Nos recomiendan no salir durante más de dos horas. Y sólo para hacer ejercicios, compras o ir a comer.

– ¿Cómo lograste llegar a esa Emirates?

– Había surgido la idea cuando estaba trabajando como docente, como profesor de Inglés en Resistencia. Estaba dando un curso para tripulantes de cabina de pasajeros y me dieron ganas de intentar. Pensaba en los beneficios de vivir en una ciudad como la Dubai y poder conocer el mundo con mi trabajo. Fui la primera vez a Buenos Aires a una entrevista.

Fue medio en secreto…  …y efectivamente no me fue bien en esa ocasión, así que volví con las manos vacías. Tuve que esperar 6 meses después y un  16 de abril me fui a Córdoba a hacer el segundo intento. En esa entrevista pude avanzar por los distintos ejercicios que propone la empresa para los aspirantes. Y pasados los ejercicios de esos días hice varios exámenes más de manera virtual. Lo último fue una entrevista virtual desde Resistencia, con lo cual terminé la etapa evaluativa. Una semana después, un 2 de mayo me llamaron por teléfono ya desde Dubai para decirme que quedé seleccionado. Y el 7 de junio llegué acá.

– ¿Y cual es tu trabajo?

–  Soy comisario de abordo. El trabajo nuestro es estar en la cabina y asistir al pasajero; brindar los servicios. Dar comodidades que el pasajero requiere. Y la tarea más importantes es la que no se ve todos los días por suerte: el tema de la seguridad en el vuelo; tanto en algún incidente, algún percance de la nave, como la seguridad entre los mismos pasajeros cuando hay algún alcoholizado o violento. Por suerte eso lo aplicamos muy poco porque es inusual.

– ¿El idioma es un problema?

No tuve mayores problemas. Es diferente a lo que uno estaba acostumbrado como profesor. Usamos árabe para los locales y el inglés en general. Todo lo que sea comunicación por cartelería está en estos dos idiomas. El árabe no lo manejo todavía. Pero en la aeronave siempre que estemos en vuelos hay como mínimo 16 tripulantes. Y hablamos entre 11 a 16 idiomas. Así que entre nosotros siempre tenemos alguien que hable el idioma pertinente. Y tres o cuatro siempre hablan árabe.

– ¿Ya hiciste amigos?

– Cuando empezamos el curso, Emirates tiene su pequeña universidad donde nos preparan. Y allí fue como volver a la secundaria. Nos arman en grupos y nos entrenan. Se arma el match y ahí también se forman las amistades. Conocí muchos argentinos también. Acá vivimos en un  departamento (piso 23) en el que somos 5 tripulantes de cabina. Cada vez que trabajamos viene un colectivito a buscarnos. Y así interactuamos entre todos. No pagamos luz, ni agua, ni gas. Solamente pagamos teléfono fijo y celular, internet y la comida básicamente.

– ¿Estás ahorrando buena plata entonces?

– Sí (se ríe). Ahora no tanto porque al no estar volando los ingresos se reducen notablemente. El 60 por ciento de nuestros ingresos es por horas voladas y ahora no los cobro. Y del 40 por ciento restante nos descuentan. Así que estaré cobrando en este momento un 28 por ciento, más o menos, de lo que cobro habitualmente. Ahora me alcanza para vivir bien. No para ahorrar.

– ¿Ya recibiste visita desde Argentina?

– Sí. La única fue mi mamá. Por el hecho de que tenemos beneficios en la empresa para traer a un familiar con ticket diferencial a muy buen precio.

– ¿Qué es lo que más extrañás?

– Se extraña todos los días. Los afectos. Es lo más difícil. Pero no es que sufro por eso… que me vuelvo loco. Yo creo que en el momento en el que no me sienta bien, me vuelvo. Se que si dejo este trabajo no puedo volver, ese es el tema. Pero te aseguro que si yo no estuviese feliz acá me volvería. Es un sacrificio, pero yo estoy bien. Extraño sí. Lo que más extraño es la gente, los amigos, los seres queridos. Después el tema de las comodidades, las distancias. En Resistencia 15 minutos es suficiente para estar en cualquier lugar. Acá lo mínimo es una hora. Otras cosas, acá las calles están hechas para los autos, no hay veredas y la temperatura es agobiante.

– Contanos, ¿Qué temperatura hay ahí?

En verano 50º y más, es un clima muy húmedo, con viento húmedo y caliente. Y la arena es un problema. Imposible sentarte afuera a tomar algo por ejemplo. Cuando empieza a bajar el sol recién se puede salir y hacer ejercicios.

– Todo es climatizados y cerrado allí…

– Acá hay aire acondicionado en todos lados, en los edificios, autos, en todas las oficinas; en todos los lugares. Inclusive en las paradas del autobús.

– ¿Dejaste algún amor por acá?

– Sí. Hay un amor. Dejé un amor allí…. Seguimos… (La novia se llama Abigail. Vive en General San Martín y es una de las que más lo apoyó para que cumpliera su sueño)

-…¿Por medio de la tecnología?

– Sí. Pero se complica también porque acá a la videollamada hay una compañía que la regula. Hay que pagar un  paquete extra de internet que no es muy accesible porque usan sus propias aplicaciones y no se puede llamar por wap ni por skype. No es tan caro, pero es la molestia de tener que bajarse programas que no son muy confiables ni muy cómodos.

–  ¿Cuánto te cambió la vida la cuarentena?

– Me cambio bastante el tema de la vida diaria. Estábamos acostumbrados a otro ritmo de trabajo en el que no teníamos horarios fijos. Estábamos trabajando con horarios cambiados por los vuelos. A veces te tocaba volar de día y a veces de noche, y eso cambió bastante.

– ¿Y desde el punto de vista anímico?

– Se extraña volar. Me había acostumbrado bastante rápido al ritmo de vida. Dormir en cualquier horario, conocer ciudades nuevas…

– ¿Qué vuelos hacés o cuáles te tocan?

– El vuelos a Sudamérica es muy difícil de conseguir. A Sudamérica hay un vuelo cada dos días y el avión es más pequeño y con menos tripulantes. Es un vuelo muy pedido porque los argentinos quieren visitar a sus familias. Y a mi no me tocó aún. Ese tipo de vuelos se van otorgando según prioridades , mes a mes van rotando los que van. Mes a mes van subiendo en la escala y aumentan las posibilidades, pero no es garantía tampoco eso. Yo, justo en el mes en que estaba en el tope llegó la cuarentena  y me suspendieron vuelos, vacaciones, todo( se ríe).

–  ¿Qué destinos interesantes hiciste?

– Para mi la mayoría fue interesante… … Australia este y oeste, India, Japón, China, Irlanda, Reino Unido, Rusia, Dinamarca, Africa;  varias partes de Africa. No estuve en ningún  lugar de Sudamérica. Tampoco en Norteamérica porque no tengo visa.

– ¿Cómo vez a nuestro país?

– La verdad es que bien, porque viendo los números (se refiere el cobid 19), mucho mejor que otros países que no supieron manejar la pandemia. Sí se que la crisis económica a nosotros nos va a tocar un poquito más fuerte que al resto.

– ¿Y como entendés que ve a la Argentina el mundo; desde los lugares que vos visitás? Nos conocen?

– La mayoría de la gente conoce pero no sabe dónde está. Algunos creen que esta cerca de España, en Europa. Hay de todo. Yo considero que todos somos ignorantes en unas u otras cosas. Pero es una regla que si decís Argentina nos van a responder Messi, Maradona, mate. Tango no tanto, pero también. Lo que más se escucha es Messi.

– ¿Más que Maradona?

– Sí. La gente con lo que mas asocia el país es con Messi

– ¿Y entonces perdiste las vacaciones?

–  A las vacaciones las tuve. Aunque tuve cuarentena estricta, el sistema me descontó las vacaciones. El 21 comenzamos a volar nuevamente. La cuestión es que de 151 destinos, ahora tenemos nueve. Menos pasajeros, porque la demanda no es muy grande y los tripulantes es un número mínimo. La cuestión es esperar al lado del teléfono. Esperar que te llamen para decirte que tenés que volar.

– ¿No extrañas la comida? No hablaste de eso…

– Me encantaría comer un asado en el campo. Ir al campo y comer un asadito. Antes de venirme fui a un campo cerca de Machagai. Una muy linda tarde con mis amigos. Salimos al campo y a la semana me llamaron.

– Algo distinto que hagas ahí

– Cocinar. Allá (en Resistencia) teníamos una vianda. Cuando no había vianda cocinaba la abuela o la mamá. Yo no cocinaba nunca. Así me fue también acá. Así comí milanesas de piedra, fideos duros…

– ¿Qué mensaje le dejás a tu gente querida?

– Le mando abrazos enormes. Los quiero mucho y los extraño. Pero hay que aguantar. Es una pelea que nos toca a todos, cada una desde su lugar. Hay gente que la está pasando muy mal. Yo tengo la fortuna de tener un lugar donde dormir, comida en la mesa…   …Tengo mi sacrificio que es estar lejos de mi gente, extrañar mi familia, a mi novia. Pero hay gente que no tiene comida en la mesa que no puede laburar y no puede mantener a su familia. ¡Qué se mantengan  firmes, Dios mediante veremos cómo se va resolviendo esa situación. En algún momento vamos a salir y que sea de la mejor manera posible.

– ¿Cuál es tu aspiración máxima?

– A nivel profesional ascender en mi trabajo.  Lo que venga en materia de ascenso será bienvenido. Ascender es subir un peldaño- Pasar a ser tripulante de clase ejecutiva y después de primera clase. Pero tengo años todavía para eso, aunque con esta situación puede pasar algún milagro y quien te dice que no lo consiga. Pero me gusta el trabajo y me gusta las experiencias que me surgen a partir de mi trabajo.

Pero mi aspiración máxima es ser feliz. Mientras esté haciendo algo que me guste ese va a ser mi camino. Buscar mi felicidad

– ¿Esa felicidad podría ser volver a la Argentina para conformar una familia acá o llevar a tu gente querida para allá…?

– En este momento la felicidad es seguir trabajando, seguir viviendo acá por un tiempo y ver a mi gente más seguido. No tener que esperar un año para poder hacerlo.

– Fuerte abrazo

– Gracias…. Un abrazo que tanto me hace falta. Abrazo virtual.

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