De izquierda a derecha Dr Javier Santisteban (co Director), ingeniera Valentina Stella, Dr Sergio Soria (Director)
De izquierda a derecha Dr Javier Santisteban (co Director), ingeniera Valentina Stella, Dr Sergio Soria (Director)

Con un trabajo final innovador que permitirá conocer a fondo el mecanismo por el cual se dañan materiales que pueden dejar fuera de funcionamiento a las plantas nucleares, una joven de 24 años, correntina de nacimiento, pero chaqueña por adopción, se graduó hace pocos días y pasó a integrar la 43° Promoción de Ingenieros Nucleares del prestigioso Instituto Balseiro.

Aunque Valentina Stella minimice el hecho de haberse recibido en uno de los centros de formación tecnológicos más prestigiosos del mundo, también es consciente de que muy pocos (con gran talento muchos de ellos) han podido cruzar esa meta.

Tras defender a lo largo de una hora un proyecto que le demandó algo más de 10 meses de trabajo, la ingeniera nuclear Stella demostró ante un calificado tribunal que utilizando imágenes con neutrones es posible observar la estructura interna de los materiales de los que están compuestos algunos componentes esenciales de una planta nuclear.

Las imágenes utilizando neutrones funcionan a modo de Rayos X que registran el comportamiento de determinados elementos.

Puntualmente analizó la acción del Hidrógeno (H) sobre una aleación de circonio muy utilizada como material para fabricar los componentes internos de los reactores nucleares.

Entre esos componentes, desarrollados en base a la aleación, están las vainas en las que se almacena combustible de la planta nuclear.

Estar hechas de circonio obedece a que de esa manera los neutrones utilizados para la fusión nuclear no sean absorbidos, riesgo que sí existiría con cualquier otro material.

Ahora bien, como parte de este sistema el corazón de la planta utiliza agua para refrigerar el mecanismo de funcionamiento. El H del agua tiende a introducirse en la estructura del material enfermándolo.

El material afectado queda así configurado de manera maleable en algunas partes y muy frágiles (como un vidrio) en otras.

Muchas plantas nucleares han quedado fuera de funcionamiento por ese motivo, que en la jerga técnica se lo conoce como “Daño por H”.

La propuesta de la ingeniera Stella, calificada como exitosa, consiste en utilizar las imágenes por neutrones y la misma avanzó en conocer más detalles del mecanismo del Daño por H. 

El método de imágenes por neutrones es utilizado para otro tipo de estudios, pero resultó toda una innovación ya que supera las técnicas destructivas aplicadas para el estudio del Daño por H.

Es decir, no hace falta destruir ninguna porción de material para ver cuánto de H está contenido en la pieza, al contrario, mediante imágenes se puede observar la estructura interna de los materiales sin necesidad de dañarlos.

La ingeniera Valentina Stella en el Reactor RA-6 en el Instituto Balseiro

La dirección del trabajo expuesto por Stella, estuvo a cargo de Sergio Soria, un correntino que se doctoró en Ciencias de la Ingeniería en el Instituto Balseiro y que actualmente investiga para el CONICET en el Centro Atómico Bariloche.

Futuro en el RA 10. Con el título de Ingeniera Nuclear bajo el brazo, Valentina Stella ya tiene opciones laborales, una de ellas formulada por su propio co-director de Proyecto Dr. Javier Santisteban.

El Estado nacional lleva adelante en el Centro Atómico de Ezeiza, la construcción del Reactor Nuclear Argentino Multipropósito RA-10, una instalación que tendrá un impacto estratégico en las áreas de salud, ciencia y técnica e industria.

El RA-10 reemplazará al RA-3 actualmente en funcionamiento y en el que se producen radioisótopos medicinales. Para tener una magnitud del proyecto, el RA-3 provee el 5 por ciento de radioisótopos en el mundo y con el RA-10 se pasará a producir el 10 por ciento.

En el marco de ese proyecto, se está planificando la construcción del Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones, y en él la flamante profesional tendrá un lugar destacado.

“Es mi especialidad: utilizaremos la tecnología para estudiar la seguridad de plantas nucleares y otros temas novedosos. Hay una gran expectativa en torno al RA-10, porque será uno de los reactores de investigación más grandes del mundo”.

Por lo pronto, en el mes de agosto retornará a Bariloche para continuar su formación con una Maestría (2 años), pero con el objetivo puesto en el Doctorado en Ingeniería (4 años).

“Mi idea es continuar en la misma línea de investigación que mi proyecto integrador para luego especializarme en el área de Imágenes con Neutrones”.

Ciencias por Danza. Una fisura en una vértebra lumbar a los 14 años truncó el sueño de Valentina Stella de ser una bailarina clásica profesional.

Fue un momento bisagra en su vida. Preparándose para rendir audiciones para una compañía, sintió una molestia en la espalda que no se iba y aumentaba. Tras una consulta profesional y el diagnóstico correspondiente, la sugerencia fue terminante: abandonar el baile e inclusive todo tipo de deportes.

En plena adolescencia tuvo que barajar y dar de nuevo. “Tenía toda mi vida planeada y de repente me quedé sin nada”. Cuando estaba por finalizar el secundario, la inquietud sobre su futuro se terminó de definir a partir de un desafío del padre.

“Ante la insistente consulta de papá sobre qué iba a estudiar, le aclaraba que no quería algo fácil, porque eso me aburría, y ahí vino su desafío: ¡Bueno, entonces estudiá Física Nuclear! propuso, jajaja y me gustó la idea, a partir de ahí se me planteó el objetivo Balseiro”.

Lo que siguió fue el ingreso a la Carrera de Ingeniería Electromecánica en la Facultad de Ingeniería de la UNNE en el 2016. Paralelamente se empezó a preparar para rendir el Examen de Ingreso al Instituto Balseiro.

“Había materias como Análisis Matemático II que me costaron un poco, pero que las superé haciendo un doble cursado. Es decir, al haber dos comisiones en la Cátedra yo asistía a la teoría de ambas comisiones”.

Con los dos primeros años de Ingeniería aprobados, rindió por primera vez el examen de ingreso al Balseiro y no le fue bien. Retornó y completó el 3er año de Ingeniería y volvió a intentarlo. Logró ingresar en el año 2019.

“No me considero una superdotada para nada. Entiendo que el Instituto Balseiro genera un halo de excelencia en sus miembros, pero lo que conseguí fue gracias a una técnica que los docentes y estudiantes superiores te sugieren como algo 100 por ciento efectivo: muchas horas de cola-silla”.

La ingeniera Stella compartirá en la Facultad de Ingeniería de la UNNE, en fecha a confirmar, su experiencia de vida en el Balseiro. Apuesta a despertar en otros estudiantes cumplir un sueño como ella lo hizo. “Nada está lejos, si tenés ganas y le ponés esfuerzo”.


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