Cristian Esteban, hermano de Mónica, la mujer que fue asesinada presuntemente por un chaqueño en Bahía Blanca y que fue detenido en Sáenz Peña, contó los padecimientos de su hermana antes del macabro crimen, contando entre otras cosas que días antes del asesinato la encontró llorando en la vereda y “le dijo que (Mario <Saucedo) la había  ahorcado y dejado inconsciente”.

Duro relato

“El sábado 17 de septiembre dejé a Mónica en su casa y unas horas más tarde me mandó un mensaje para que fuera para allá. Diez minutos después me volvió a llamar para que vaya urgente. Vivo en White y ‘volé’ hasta allá. La encontré sentada en la calle, llorando, con el portón abierto de par en par. Le pregunté si le había pegado y me dijo que la había ahorcado y dejado inconsciente”.

“Entré a la casa, le pegué a más no poder a este (Mario) Saucedo, que salió corriendo como una rata. Le saqué todas sus cosas a la calle y le dije a mi hermana que lo llame para que venga a llevarse sus pertenencias. Yo quería volver a agarrarlo. Llegó en taxi a la hora y media. Cargó todo y se fue. Él no decía nada, es un cobarde que solo puede pegarle a una mujer. A mí me tenía pánico porque sabía lo que podía llegar a hacer”, añadió.

Luego, recordó que “antes de ese episodio habían existido discusiones de pareja pero en principio nunca le había levantado la mano. Aquella noche de mediados de septiembre él le pidió perdón y durmió con ella. Mi hermana me decía que por miedo no me avisó antes y yo le pregunté por qué no me llamó, a lo que ella me contestó que este tipo le había sacado el teléfono. Un enfermo total”.

“Saucedo tenía una táctica, sabía ahogarlas y revivirlas. Mi hermana me dijo que no sabía cuánto tiempo había estado inconsciente, le pegaba cachetadas y contra la pared. Lo mismo hizo con otras mujeres. Hace tres años y medio que Mónica estaba con este tipo”.

Consultado respecto a cómo fueron los días previos al femicidio, Cristian señaló: “Frente a aquel primer episodio, cerré todo y traje a Mónica a vivir conmigo. Todas las noches que cerraba el bazar donde trabajaba yo estaba ahí para buscarla y llevarla a mi casa. Eso fue así durante 15 días. El jueves mi hermana me dijo que quería regresar a su casa. Incluso días antes habíamos cambiado la cerradura. Saucedo se comunicó con ella pidiéndole perdón por mensaje en el transcurso de los tres días posteriores al primer hecho violento. Tomó ese tiempo para vigilarnos. El viernes me fui a las 6 de la mañana y a las 8 mi hermana apareció muerta”.

“Aquel jueves cenamos, me quedé a dormir con mi hermana en su casa, nos levantamos, desayunamos y le sugerí tomar el colectivo para ir a trabajar. Laburé muchos años de vigilador y la parte de observar la llevo por todos lados. Salí a la calle, miré en varias direcciones y no vi nada. Abrí el portón, la saludé, ella cerró con el control remeto y yo le puse llave a la puerta. A las 10 de la mañana me llamaron para avisarme que habían entrado a golpearla. Salí del trabajo, llegué a su casa y me encontré con ese panorama”, añadió.

“El viernes a mi hermana la dejé con ropa de dormir, un pijama, y cuando la encontré estaba con la campera, estaba saliendo. La agarró del lado de adentro de la vivienda. El domingo anterior le puse pasadores a las puertas exteriores. Tengo datos que estaba buscando un arma en Cerri pero no la consiguió. Él con las manos podía atacar a mujeres”.

“Saucedo quiso simular que se trató de un suicido. Tenemos un amigo de la familia (el esposo de la chica con la que mi hermana viajó tiempo atrás a Estados Unidos) al que su mujer le avisó que Mónica se había suicidado. El marido lo llamó a Mario y le preguntó cómo estaba y respondió: ‘Cómo querés que esté con la cagada que me mandé'”, concluyó su relato el hermano de Mónica.

 

 

 

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