Se registró en España la primera muerte del mundo por apiterapia. El caso tuvo lugar en 2015 y la víctima fue una mujer de 55 años que se sometía desde hacía dos años a una terapia mensual con picaduras de abejas para tratar contracturas musculares y estrés. El caso, primero registrado por la literatura médica, fue publicado por The Journal of Investigational Allergology and Clinical Inmunology.

Una mujer que se aplicaba regularmente apiterapia, una terapia que consiste en someterse a picaduras de abejas para tratar diferentes dolencias. “Esta práctica se ofrece frecuentemente en centros de cuidado privados o por personal no médico. Si bien la apiterapia ha reportado algunos beneficios, la evidencia publicada sobre su efectividad y seguridad es limitada, escasa y heterogénea”, afirman los autores del trabajo, los doctores P. Vázquez Revuelta y R. Madrigal – Burgaleta, autores del trabajo y médicos del hospital Ramón y Cajal de España, donde murió la paciente.

“La mayoría de las reacciones de hipersensibilidad al veneno de himenópteros se dan por picaduras accidentales. Solo unos pocos casos de reacciones alérgicas tras acupuntura fueron reportados, y la mayoría corresponden a áreas donde la medicina tradicional está ampliamente difundida, como Corea”, añaden los investigadores.

La apiterapia está bastante difundida también como método de belleza. Hace dos años, Gwyneth Paltrow conto al diario The New York Times que su secreto de belleza mejor guardado era el veneno de abejas. En aquella oportunidad admitió también que era “un método bastante doloroso”. Otra famosa que dijo recurrir a una crema realizada a base de veneno de abejas es Kate Middleton, la esposa del príncipe Guillermo.

"En personas sensibles, los compuestos del veneno pueden actuar como alérgenos (...), provocando reacciones alérgicas que pueden ser desde leves, como hinchazón local, a reacciones sistémicas severas, como un shock anafiláctico o incluso la muerte", advierte el estudio. Además, la repetida exposición al alérgeno "conlleva un mayor riesgo de reacciones alérgicas graves".

El caso de la española se trató, precisamente, de una reacción grave. El estudio afirma que la mujer no presentaba “constancia de ninguna enfermedad, ni tampoco reacciones previas de cualquier tipo con himenópteros o atopia”.

En la descripción del cuadro que sufrió la paciente, los médicos revean que sufrió sibilancias, disnea y pérdida repentina de conciencia tras la picadura de una de las abejas. “Se llamó a una ambulancia, que tardó 30 minutos en llegar. El personal de la clínica le administró metilprednisolona. No había adrenalina disponible”, relata el trabajo.

La mujer fue trasladada al centro de salud donde permaneció en coma durante varias semanas y finalmente falleció.