¿Cómo se reconoce el hecho de que una voz joven –para colmo una poeta millennial- es un fenómeno literario? En principio, por la cantidad de lectores que se sienten interpelados: compran sus libros, asisten a sus lecturas (en este caso multitudinarias y, en muchos casos, con entradas pagas) y la siguen en masa por redes sociales. De algún modo, crea su propia tribu y circuito de circulación. Pero un fenómeno, y en este caso es vital para entenderlo, también se define por la cantidad de gente que tiene en contra o la cuestiona.

Estamos hablando de la poeta, traductora y narradora Elvira Sastre, de Segovia, España, a quién el diario El espectador en el 2015 le dedicó estas palabras: “Sastre, de 22 años, es a la poesía lo que los Beatles al rock. Al menos en las pasiones que despierta en sus seguidores”. Nacida en 1992 y a pesar de su juventud tiene un amplio recorrido por festivales de todo el mundo: Feria del Libro de Bogotá, Feria del Libro de Madrid y de Soria, Festival de Narradores Orales de Segovia o el Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de México. También fue invitada a exponer en universidades.

Acaba de publicar su cuarto libro, para sorpresa de algunos detractores (Marcus Versus, director de Harpo Libros, dijo: “Corremos el riesgo de que las editoriales se centren en contentar a una audiencia y se devalúe la calidad de las obras”) por el prestigioso sello Visor de Ediciones Continente: La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida. En Argentina ya se consigue y cuesta 189 pesos.

Desde España, Sastre cuenta sus comienzos: “Fui una niña lectora, rodeada de libros y de gente que leía. Eso me ayudó a ver la importancia de la literatura y sus beneficios. En el instituto, descubrí a poetas como Bécquer y empezó a interesarme la poesía. Investigué y leí a otros autores que no me enseñaban en clase, como Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío o Antonio Machado; Benjamín Prado y Luis García Montero me abrieron todo un mundo.”

En pocas horas, sus publicaciones en Instagram pueden sumar varios miles de "likes".
Elvira Sastre, al igual que las jóvenes poetas Irene X y Sara Bueno por ejemplo, está dentro de esa zona que algunos medios culturales españoles dieron en llamar Literatura Follow. Es decir,escritores que utilizaron las redes sociales (Facebook, Twitter, YouTube y blogs) para construir y acrecentar su público. Esta autora de 25 años pudo publicar su primer libro, Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo, luego de que la editorial Lapsus Calami viera su nivel de resonancia en Twitter (al día de hoy, Elvira tiene más de 84 mil seguidores). Ella, explica sobre la importancia de las redes sociales: “Me han ayudado en cuanto a difusión y promoción de mis letras una barbaridad, así como para conocer a autores de siempre y nuevos, a crear una comunidad de apoyo y ayuda y a estar en contacto con mis lectores”.

Ahora bien, ¿qué sucede con sus poesías en su último libro? En La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida: “Benjamín Prado me dijo una vez que el último libro siempre debe ser el mejor, y eso es lo que siento con este. Fue muy doloroso escribirlo, lo sigue siendo, pero al mismo tiempo sanador”.

Se trata de un poemario donde el amor es aquel peligro del cual hay que cuidarse. Arma de doble filo, paraíso o condena insalvable, el amor está puesto en cuestión y expuesto como un campo minado. Escribe en “El hueco que te acoge”: Me pregunto si mi nombre aún esconde/ en tu memoria/ la historia que nunca podrás olvidar. Y en otro texto asegura: Uno tarda su propia vida/ para comprender que ya no le aman.

El lenguaje cotidiano que utiliza Sastre le permite correr todos los filtros de interpretación posible para que sus lectores no encuentren obstáculos con el sentido final que propone. Algo de ese procedimiento permite una conexión inmediata con su público español y latinoamericano. Y esto no es una exageración: ha llenado lugares de mil tickets con cartel de sold out. Dice al respecto: “Es una responsabilidad. La gente que acude a un recital, a veces incluso pagando una entrada, va predispuesta a que les guste lo que van a escuchar. El público de poesía es de los mejores que existe porque te regalan su silencio, tan difícil de conseguir”.

Toda esta repercusión –inusitada para un género como la poesía- genera ciertas sospechas en algunos medios españoles que ponen en cuestión, como unos guardianes autoconvocados, la calidad literaria. Pero ella, diferencia obra de tecnología: “Aquí en España se tiende a etiquetar todo de una manera muy rápida e indocumentada. Algunas veces, he leído artículos sobre mí plagados de errores o vacíos de argumentos. Eso fastidia, pero forma parte del camino”. Y, aunque destaca que en la mayoría de los casos recibió buen trato, señala que también percibe un prejuicio que suele señalar a “todo lo que proviene de las generaciones más jóvenes”.

“Yo no inventé nada, no renové el lenguaje ni he inventado un movimiento -explica-. Mi manera de escribir es similar a la de mis maestros, a los poetas que leí y leo. Creo que lo que ha cambiado ha sido el medio, que las nuevas generaciones hemos sabido aprovechar Internet para difundir nuestro trabajo. Eso sí que es diferente. La poesía, no.” Mientras tanto, Elvira sigue colgando poemas en su blog, mantiene una columna en el sitio del diario El Cultura, prepara su primera novela con Seix Barral y gira por el mundo leyendo sus poemas para un público que la adora. Hay futuro.

ASÍ ESCRIBE

Fragmento del poema "Lo reconozco"

Debo reconocer que quizás

no estés

en el sitio justo que mereces:

ese que nunca desocupo.

Debo reconocer que quizás

no te necesite de esa manera

tan violenta de los animales

que jadean miseria

aunque yo sea uno de ellos.

Que quizá esto sea otra cosa

más tranquila propia de

aquellos a los que

les cansa más una sonrisa

que la propia vida,

aunque yo sea uno de ellos.

* Del blog de la autora


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