Martín Petroff, tenía 7 meses cuando perdió la vida, el pasado 14 de marzo, en la guardería “Primeras Huellitas” de la localidad de Charata.

Según había relatado su papá, el pequeño Martín se quedó solo en la salita de cuidados maternales y se broncoaspiró, se ahogó con algo que estaba tomando o comiendo. “Se muere por obstrucción por alimento y no había nadie para darle una palmadita en la espalda”, había contado con angustia el hombre.
Por su muerte, la Justicia imputó a la propietaria del jardín maternal y a otra empleada por homicidio culposo y pidió el cierre del establecimiento, la institución sigue funcionando y con cientos de niños a su cargo, y “sin habilitación definitiva hasta hoy”, expresaron los padres del menor fallecido.
Hace una semana, a más de un año y medio de su muerte, la Fiscalía Penal N° 2 de Charata, a cargo de Lucrecia Pistan de Loto, imputó a la titular y docente de la guardería “Pequeñas Huellitas”, Tamara Ayelen Barrios, y una auxiliar, Norma Magdalena Díaz por “homicidio culposo”.

Ahora resta que la Justicia -que ya dictaminó con qué pruebas irá al debate oral y público- fije fecha de inicio.

 

 


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