El sábado habrá una charla y muestra fotográfica sobre el carnaval

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El Museo de Medios de Comunicación “Raúl Delfino Berneri”, dependiente del Instituto de Cultura del Chaco, realizará el 20 de febrero a las 20, en su sede de Pellegrini 213 el evento “Carnavales”, con una muestra fotográfica del acervo del museo: fotografías de carnavales de distintas localidades del Chaco del diario El Territorio en los años  que van desde 1972 a 1988, se sumará la muestra de la Fundación Resistencianos con fotografías de los corsos resistencianos y fiestas de disfraces, imágenes que tendrán el soporte evocativo de Roly Pérez Beveraggi, recordando los carnavales de ayer.

Por su lado, una dama de los corsos  ”de ayer” Nancy Alegre, de Villa Centenario,  pondrá en valor vivencias y recuerdos de su paso por los corsos en la comparsa Pucá Porá.

Asimismo, harán sus pasos murgueros integrantes de la agrupación Los herederos del mate, para dar carnadura al significado de alegría e ímpetu propio del carnaval.

Los carnavales eran épocas –tal su sentido etimológico y espacial lo indica ya que es un tiempo de “piedra libre”,  antes de la llegada de recogimiento de la cuaresma-  en que lo dionisíaco, el humor, el descontrol,  eran moneda corriente. Basta  escuchar los relatos de los mayores donde el pomo, las chupitas, los “baldazos” de agua desde una terraza al transeúnte desprevenido, formaban parte del folclore.

Y las noches, con la magia de las plumas y las lentejuelas, las bellas mujeres  con pasos de baile, rindiendo tributo a la belleza, desfilaban a lo largo de una calle o avenida. Hoy, desaparecido ese  encantamiento de  corsos en la capital chaqueña, en tanto en el interior provincial resguardaron el patrimonio carnestolengo.

Las fotos de carnavales que se apreciarán en el museo, recorren las noches del pasado  tanto en Resistencia como en diferentes localidades del interior: Sáenz Peña, La Leonesa, Barranqueras y Las Palmas.

En las imágenes se percibe esa alegría natural de participantes y protagonistas, esos niños disfrazados en los capots y techos de los autos o esas princesas de largo  en acoplados tirados por tractores; las lentejuelas y los plumajes;  las sillas plegables de madera –a manera de platea- que tenían un costo, pero también las silletas de los vecinos que acercaban con sus conservadoras  y bebidas frescas “donde dé lugar”; las serpentinas, la nieve, los chascarrillos a cada vuelta de esquina, y esas agrupaciones que devinieron clásicos como Maracangala (de Resistencia), El Camaleón (de Barranqueras, Bahía y Maracaibo (de Sáenz Peña), Luz Argentina (de Las Palmas), Ará Berá, (de Corrientes), Imperio Show (Resistencia), entre muchas otras, como aquellas  que causaban temor en los niños, la clásica agrupación “Las locas de las cavernas” compuestas de hombres travestidos que buscaban  consentidas “víctimas” para sus humoradas a veces subidas de tono. Las comparsas no se movían en compartimentos estancos,  se trasladaban hacia otros corsos, otras localidades, así fue como las aristocráticas Copacabana, Frou Frou, Ara Berá de Corrientes muchas veces mandaron importantes embajadas a  Resistencia.

A los corsos oficiales, los principales, se sumaban los corsos barriales en las villas y barriadas (que tímidamente vuelven a imponerse en Resistencia). No faltaban una noche dedicada a los corsos infantiles, esa noche cuyos participantes niños era el encanto principal y excluyente.

Se acoplan armoniosamente una  selección de fotografías de la Fundación Resistencianos, encantadoras en el peculiar registro que hace de los corsos y las fiestas de disfraces en  los días de carnaval en la ciudad de Resistencia y a lo largo de las décadas.

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