Tras 13 días de protestas, el primer ministro de Líbano, Saad Hariri, entregó hoy su renuncia al presidente Michel Aoun, lo que desató celebraciones y pedidos de más dimisiones en las calles, y una lluvia de versiones en los medios sobre la falta de acuerdo entre los principales partidos para formar un nuevo gobierno.

"Llegamos a un punto muerto y necesitamos un shock para salir de la crisis", aseguró Hariri en un mensaje televisado y anuncio que se dirigía al palacio presidencial para entregar la renuncia de todo su gobierno.

Poco después, la televisión pública y la cuenta de Twitter de la Presidencia transmitieron toda la ceremonia oficial de la entrega de la renuncia a Aoun, de 84 años.

Mientras tanto, en las calles de Beirut, grupos de manifestantes celebraban la noticia y pedían más.

"Todos ellos significa todos ellos", gritaban los manifestantes en el centro de la capital libanesa, en referencia a los otros líderes de los principales partidos políticos, por ejemplo, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, de 81 años, y el canciller y yerno del presidente Aoun, Gebran Bassil.

En los medios, sin embargo, la mayoría de los periodistas y analistas pronosticaban que poco iba a cambiar.

Naim Salem, profesor de la Universidad Notre Dame en Beirut advirtió en una entrevista con la cadena qatarí Al Jazeera que será "muy difícil" que una mayoría del Parlamento llegue a un acuerdo sobre el nombre del nuevo primer ministro y construya una coalición para formar su gobierno.

"Lo más probable creo es que Hariri será designado otra vez como primer ministro, aunque se formará un nuevo gabinete. La urgencia ahora es formar un nuevo gabinete con personas con el más alto nivel de integridad", explicó el académico.

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