Con las elecciones cada vez más cerca y la decisión oficial de recalentar el consumo, el avance de la inflación por encima de las previsiones y la reapertura de las paritarias impulsaron al Gobierno a tomar la decisión de actualizar nuevamente el impuesto a las ganancias para no licuar el alivio que habían dispuesto meses atrás para millones de contribuyentes.

Fuentes oficiales confirmaron a LA NACION que en septiembre volverán a retocar la deducción especial que establecía que nadie que ganara menos de $150.000 brutos pagara el impuesto. Según contaron, la ley aprobada habilita esa actualización por decreto. El objetivo que debaten en el Frente de Todos, y que ya tendría el aval del presidente Alberto Fernández, es que sigan alcanzados con este beneficio (no pagar el impuesto) unas 1,2 millones de personas.

“¿Cuál debería ser el porcentaje de actualización? ¿Cuándo se implementará?”, preguntó este medio. Esos detalles, dijeron en el Gobierno, se develarán cuando terminen las paritarias, pese a que la decisión política está tomada. Sin embargo, la estimación que hacen hoy es que deberían llevan el monto actual a entre $170.000 y $185.000. Entre los tributaristas dicen, en cambio, que ese piso debería ser un más alto, según afirmaron consultados por este medio.

En el Ministerio de Economía no confirmaron la decisión sobre la actualización de Ganancias, pero dijeron que es un tema que se ya discute en las reuniones de gabinete económico. Mañana justamente habrá una. LA NACION consultó a la AFIP, que conduce Mercedes Marcó del Pont por los posibles cambios, pero allí prefirieron no dar una respuesta.

Además de Ganancias corrieron versiones sobre una posible actualización del salario mínimo, vital y móvil, que se pactó en 35% y que, de hecho, fue adelantado a septiembre. En la decisión que tomó el Consejo en abril, plasmada en el acta, ya regía una cláusula gatillo para ampliar esta referencia para salarios formales, informales y planes sociales. Sin embargo, en el Ministerio de Trabajo afirmaron a LA NACION que todavía no está tomada la decisión de volver a convocar al Consejo. No descartaron que fuera a pasar, pero señalaron que faltan detalles para avanzar en esa dirección.

Entre los tributaristas, más allá de las actualización de la deducción especial, cuestionan que la ley que generó alivio en Ganancias es, de hecho, un parche. Básicamente, critican que no modifica el mínimo no imponible, ni las escalas del impuesto, y que el salto para quienes ganan más de $175.000 es directamente a la alícuota más elevada del gravámen.

“Era evidente que iba a ser necesario que, a los pocos meses, el Poder Ejecutivo tenga que levantar el monto de la deducción especial. Sucede que no hicieron los cambios más profundos que deberían haberse hecho en Ganancias para las personas humanas. No se aumentó el mínimo no imponible, no se actualizó la tabla y tampoco se trabajó sobre los autónomos. El aumento de la deducción especial calmó dolor por poco tiempo, pero no cura el problema y por eso ahora tienen que volver a actualizar los números”, resaltó César Litvin, de Lisicki, Litvin & Asociados.

Un punto clave para entender el problema es la inflación. Desde que arrancó el año la inflación no ha bajado de un piso de 3% mensual. Según el Indec, en junio fue del 3,2% -la cifra más baja de 2021- y acumuló un alza del 50,2% interanual. Con esa dinámica inflacionaria, cualquier medición en pesos “queda derretida” al poco tiempo.

“En años electorales, siempre los años impares, hay ajuste en el impuesto a las ganancias y es una forma de inyectar plata al consumo, bajo la lógica del Gobierno. El problema no es la actualización, sino la inflación. La manera de que esto no pase es que se actualice por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y que no haya una decisión política del Gobierno a un mes de las elecciones, que tienen más corte electoral que preocupación por la gente”, sostuvo el tributarista Iván Sasovsky, titular de Sasovsky y Asociados.

Otro dato a tener en cuenta. En la reforma de Ganancias se estableció que los salarios brutos superiores a $150.000 y de hasta $173.000 (equivalentes a $124.500 y $143.590 en el bolsillo) sigan alcanzados por Ganancias, pero con un peso de impuestos más bajo frente a meses precios. Ahora sí, para los superiores a los $173.000 no hubo modificación alguna.

“Los $150.000 que fija Massa, son una réplica de lo que hicieron en 2013, cuando hicieron unas distorsiones espantosas. Sos un trabajador, te pasas unos pesos y salís perjudicado, pasas a pagarle una millonada mensual al Estado”, agregó Santiago Sáenz Valiente, del estudio homónimo.

Los cambios al impuesto

Cabe recordar que la reforma de Ganancias había dispuesto que, con efecto desde el inicio de este año, los asalariados que tengan una remuneración igual o inferior a $150.000 dejen de pagar el impuesto. Pero su aplicación llegó tarde.

Si bien la ley se aprobó el 8 de abril, la resolución de la AFIP se dio a conocer el 15 de junio. Dentro de las implicancias, y teniendo en cuenta que la vigencia del beneficio es para los ingresos de todo el año, se estableció una devolución de los importes que ya habían sido descontados de los salarios. Ese reintegro es en cinco cuotas consecutivas y en montos iguales, que empezó en julio y terminará en noviembre.

Por el momento, el piso de la actualización está por verse y dependerá de las paritarias. El jefe de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, que fue quien alentó la iniciativa en marzo, ya había adelantado a finales de junio que en septiembre se daría a conocer una “cláusula gatillo” para acompañar las mejoras salariales sin la necesidad de pasar por el Congreso.

“Cada trabajador que tenga una suba salarial en la paritaria no tiene que tener miedo al aumento salarial, porque va a tener al Estado protegiéndolo de vuelta, porque en septiembre tenemos una nueva actualización del piso salarial de Ganancias”, había asegurado el legislador, durante un acto oficial.

Para Diego Fraga, abogado especialista en derecho tributario, si todos los trabajadores registrados reciben un incremento salarial del 45%, sería necesario un incremento de la misma cantidad para que el piso de Ganancias se mantenga “sin perjudicar a nadie”. Es decir, el piso debería pasar de los $150.000 brutos mensuales a $217.500.

“El problema es que no todos reciben el mismo porcentaje de aumentos y, por ende, el cálculo no es tan lineal. Por caso, un empleado que hoy cobra $149.000 brutos mensuales y recibe un incremento del 47%, pasaría a $219.030 mensuales, lo que lo hace contribuyente del gravamen”, estimó y agregó: “Además, si el incremento se hace por el RIPTE, lo más probable es que perjudique a muchos más dependientes. Sobre todo, a aquellos cuyos gremios lograron paritarias que superaron ese valor hipotético”.

LA NACION


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