El desgarrador mensaje de la mamá de Fernando: Estoy muerta en vida, pero mi hijo me da fuerza para luchar por él

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Julieta Rossi sigue con la campera de Fernando. Como se la vio en el velorio y en el entierro, rodeada de amigos y familiares, una vez más estaba destrozada. Apenas pudo salir del departamento para participar de la sentada que ella y sus amigos convocaron.

La avenida Pueyrredón se cortó a la altura de 1800 desde que empezó la manifestación. Todos sus carriles estuvieron llenos de gente durante toda la tarde. Familiares y amigos, pero más que nada muchas personas que si bien no conocieron al joven asesinado en Villa Gesell, se acercaron a acompañar.

A las 18, empezó la sentada por el pedido de justicia por el crimen de Fernando. Una hora antes, la gente comenzaba a llegar al domicilio de la familia en Recoleta.

Muchos de los amigos de Fernando y Julieta se ocuparon de pegar fotos suyas en los edificios de alrededor. Pero también hubo gente que llevó su imagen y la levantaban cada vez que se pedía en voz alta por Fernando. “Que se haga justicia, estas cosas no pueden seguir pasando”, “Justicia por Fernando”, “Basta de muertes, justicia por Fernando”, fueron algunos de los muchos carteles de reclamos.

Se encendieron velas blancas, y se rezó en voz alta. Lo que pedía la familia era que todos rezaran a su manera por el alma de Fernando. “No importa la religión ni de dónde vengan, recemos todos juntos”, exclamó una mujer que estaba sentada junto a la puerta de entrada del edificio.

“El mundo se me terminó, pero tengo que ser fuerte para que esto no le pase a nadie más”, dijo Graciela, madre de Fernando.

Con los ojos cerrados y casi sin poder hablar describió a su hijo y expresó todo lo que sintió en estos trágicos días: “Mi hijo era servidor, era luchador. Amaba su vida. Todos los días me decía que me amaba. Era mi único hijo”.

Acompañada por su marido, se mostró afligida en todo momento: “Estoy muerta en vida, pero mi hijo me da fuerza para luchar por él. Quiero justicia por mi hijo, quiero que esos criminales paguen”.

Madres desconsoladas, amigos repartiendo panfletos y vecinos reclamando. Todos unidos por una misma causa: el reclamo de justicia.

“Hoy todos somos papás de Fernando”, gritaban muchos de los que se acercaron a la concentración. Conmovidos por la situación, muchos padres comentaron que lo mismo les pudo haber pasado a sus hijos. “La justicia es para todos”, plantearon.

A medida que la tarde transcurría, los gritos y los cantos eran más frecuentes. Unos gritaban “Todos somos Fernando”, otros, “Fernando presente, ahora y siempre”.

Cuando escuchaba esos gritos, Julieta se largaba a llorar. Tomaba más fuerte a sus amigas y miraba fijo la foto de Fernando que estaba al lado. Con flores y velas le habían armado una especie de altar.

“Este caso me pegó muy fuerte. Tengo nietos de la misma edad. Me entristeció mucho”, contó Vice Domínguez, quien se acercó al barrio para acompañar a la familia. Como ella, muchos concurrieron al homenaje porque se sintieron conmovidos por esta tragedia.

Las amigas de Julieta no lloraban; parecía que le dejaban ese espacio emocional a ella y entre todas se turnaban para abrazarla o tomarla de la mano. Desde el sábado pasado que todos los compañeros de Fernando se mueven juntos para todos lados.

Muy emocionada Sofía Steinhardt, la mejor amiga de Fernando, describió la unión del grupo y, más que nada, sus intenciones: apoyar a la familia y estar todos juntos en este momento tan delicado.

Acompañada por su mamá y su hermano, Sofía se mantuvo lejos de la puerta del domicilio de la familia de Fernando Báez Sosa.

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