“Falta de cooperación internacional y epidemia de desinformación”. Estas dos razones pueden ser la simplificación de cómo una comisión de expertos en salud dela revista especializada The Lancet evalúo el desarrollo de los dos primeros años de la actual pandemia por COVID-19 que dejó hasta ahora oficialmente 6,5 millones de muertos, pero que en realidad suman 17,2 millones, según se afirma en el trabajo.

Mientras suenan los ecos de este “devastador” informe, tildado como “fracaso global”, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que cada vez estamos más cerca de ver el fin de la pandemia de coronavirus.

“Demasiados gobiernos no se han adherido a las normas básicas de racionalidad institucional y transparencia.

La gran mayoría de gobiernos no estaban preparados para una pandemia, que fueron lentos en la actuación y prestaron poca atención a los grupos más vulnerables. 

Demasiadas personas, a menudo influenciadas por la desinformación, han faltado al respeto y protestado contra las precauciones básicas de salud pública y las principales potencias del mundo no han colaborado para controlar la pandemia.

Hubo fallos de prevención, transparencia, salud pública y cooperación. También falta de datos oportunos, precisos y sistemáticos y del déficit de financiamiento global para que los países de bajos y medianos ingresos puedan hacerle frente al coronavirus SARS-CoV-2.

El coronavirus observado bajo un microscopio electrónico ( NIAID-RML/Handout via REUTERS)
El coronavirus observado bajo un microscopio electrónico ( NIAID-RML/Handout via REUTERS)

Jeffrey Sachs, presidente de la Comisión de The Lancet y profesor en la Universidad de Columbia (Nueva York), alega que “el asombroso coste humano de los primeros dos años de la pandemia de COVID-19 es una profunda tragedia y un fracaso social masivo en múltiples niveles”.

La Comisión hace una llamada para la creación de un Fondo de Salud Global Integrado y flexible con tres principales ventanas de financiamiento: productos básicos para el control de enfermedades, preparación y respuesta ante futuras pandemias, y ampliación del sistema de salud primaria en los países de bajos y medianos ingresos.

“La crisis de la pandemia de COVID-19 ha sacado a la luz importantes debilidades en el sistema multilateral basado en la ONU, como resultado de un nacionalismo excesivo, tensiones entre principales potencias, financiación insuficiente de los bienes públicos y erosión del apoyo político a las soluciones multilaterales por parte de las principales potencias”, destaca el informe de la Comisión.

“Uno de los grupos de estudio publicado en The Lancet con especialistas de las más diversas áreas y liderado por Jeffrey Sachs, a quien conozco bien ya que he trabajado con él, ha concluido que el manejo de la pandemia en el planeta fue malo.

Esto lo atribuyeron a una falta de colaboración entre los países y a la diseminación de información incorrecta y en una muy alta escala por todo tipo de medios y por todo tipo de fuentes de personas incluso que abarcaron a científicos y hasta por lo menos un premio nobel”, explicó a Infobae el doctor Conrado Estol, neurólogo y experto en el análisis de la actual pandemia.

Los servicios sanitarios debieron aprender a lidiar con el patógeno (REUTERS/Juan Medina )
Los servicios sanitarios debieron aprender a lidiar con el patógeno (REUTERS/Juan Medina )

“Las áreas que notaron más afectadas o lo que pudieron haber influido más en este mal manejo, fue la notificación que tardía de lo que pasaba en el determinar que esto era una pandemia de contagio por vía aérea por aerosol cuando hay muchas vías.

Todos recordamos que fue tardío realmente el anuncio de que los CDC de los Estados Unidos, el de la Organización Mundial de la Salud y en nuestro país de usar máscara cuando pareciera obvio leyendo trabajos de Asia, alguno particularmente de Hong Kong como instrumento más efectivo para evitar el contagio”, analizó Estol.

Y siguió: “El temor quizás era que no había máscaras para el personal médico. Pero fue tardía la indicación de usarlas y también la falta de coordinación para medios de supresión. Y la principal fueron los encierros de países o regiones.

Creo que los ejemplos que hay que pensar para ver cómo eso puede funcionar o no son los de Nueva Zelanda que cerró todo durante 7 semanas lo que logró el corte de la diseminación y transmisión del virus.

Por otro lado está el caso de Perú, que supuestamente había anunciado un cierre estricto y prolongado pero la informalidad de economía hacía que la gente saliera. Y esto hizo que no se frenará la diseminación del virus y que Perú obtuviera la probablemente más alta mortalidad en el mundo por millón de personas.

La Argentina estuvo más cerca de Perú, que inició el cierre el jueves 19 de marzo de 2020, pero realmente en muy poco tiempo mucha gente ya salía por necesidad económica para trabajar. Además se registraron muchos permisos de circulación truchos”.

Según estima el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME), al 31 de mayo de 2022, hubo 6·9 millones de muertes reportadas.

El doctor Luis Cámera, quien fue asesor del Gobierno al comienzo de la pandemia, integra como investigador este Instituto de métricas que hace el principal trabajo llamado Global Burden Disease.

Cámera destacó la falta de notificación oportuna del brote inicial de COVID-19 al afirmar a Infobae: “Es un punto de capital importancia ya que por relato de una paciente mía en España ya en diciembre se presume existencia de COVID por la manera en que la gente estaba infectada con infecciones respiratorias”.

A dos días de declarada la ASPO, Buenos Aires lucía desierta(21 de marzo de 2020). REUTERS/Matias Baglietto
A dos días de declarada la ASPO, Buenos Aires lucía desierta(21 de marzo de 2020). REUTERS/Matias Baglietto

Y señaló que los retrasos costosos en el reconocimiento de la vía crucial de exposición en el aire del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, y en la implementación de medidas apropiadas a nivel nacional y mundial para frenar la propagación del virus “fue el principal error de la Organización Mundial de la Salud y de todos sus expertos que también estaban en otros países como el CDC de Estados Unidos.

Ya con la epidemia del Sars V1 y del MERS se presumía que la transmisión era aérea y esto fue negado en forma sistemática y es un error/horror que a mí juicio es del tamaño de Júpiter”.

También indicó que la falta de coordinación entre los países con respecto a las estrategias de supresión importa mucho, ya que todos los países se comportaron cuidando sus fronteras y no pensando en la difusión que iba a ser tan marcada del virus.

“Esto es dependiente de no saber cómo se transmitía el mismo desde ahí nace el error el trabajo coordinado que debería existir y fue el principal ausente”, sostuvo el especialista.

Respecto a la incapacidad de los gobiernos señalada por The Lancet, para examinar la evidencia y adoptar las mejores prácticas para controlar la pandemia y gestionar los efectos económicos y sociales de otros países, Cámera precisó: “Es muy difícil poder examinar la evidencia cuando se cometió el error de no saber la transmisión del virus por lo tanto todo lo que se decía estaba en marcado en un margen de error muy grande.

Por otro lado creo que los países cuando implementaron las cuarentenas hicieron un esfuerzo mayor para controlar la economía la Salud Mental y los aspectos sociales. Y respecto del déficit de financiamiento global para los países de bajos y medianos ingresos (LMIC), según la clasificación del Banco Mundial no estoy capacitado para saber si esto ocurre Y tuvo algún impacto suena lógico desde lo intelectual pero recordemos que los principales problemas de la pandemia No hubieron los países pobres sino todo lo contrario los países con capacidad económica y capacidad sanitaria buena”.

"Bill" William Shakespeare, de 81, fue la primera persona en recibir la vacuna Pfizer/BioNTech en Gran Bretaña (Jacob King/Pool via REUTERS)
"Bill" William Shakespeare, de 81, fue la primera persona en recibir la vacuna Pfizer/BioNTech en Gran Bretaña (Jacob King/Pool via REUTERS)

Para Estol, “la pandemia como todo problema de gran escala, exacerbó y multiplicó las inequidades usuales entre países de altos y bajos ingresos.

Incluso dentro de países de altos ingresos como ha publicado en muchísimos trabajos Estados Unidos que afirman que la pandemia afectó mucho más severamente a personas de raza negra e hispanos que a caucásicos”.

Y agregó: “Teniendo en cuenta todo esto que sin duda es cierto pero uno debe cuestionarse hasta qué punto se podrían coordinar esfuerzos con regiones en el planeta que son tan diferentes, no sólo en lo económico sino en lo cultural.

Por lo que impresiona que si bien los comentarios de la comisión de Lancet son absolutamente ciertos, pareciera que pueden ser muy difíciles de resolver.

Sí sería razonable desarrollar un protocolo general aplicable a regiones diferentes para un futuro en que se sepa en la forma de la utilización de los cierres en que efectivamente corta la transmisión.

También el desarrollo de los tratamientos y el acceso a esos tratamientos, como hoy ocurre con el medicamento antiviral Paxlovir que tiene eficacia para evitar en casos graves pero que tiene un acceso muy restringido”.

Los testeos se han casi frenado en todo el mundo, mientras aprendemos a convivir con el virus (REUTERS/Hannah McKay)

Los testeos se han casi frenado en todo el mundo, mientras aprendemos a convivir con el virus (REUTERS/Hannah McKay)Respecto a la falta de garantía apuntada por The Lancet, de un suministro mundial adecuado y una distribución equitativa de productos clave, incluido el equipo de protección, diagnósticos, medicamentos, dispositivos médicos y vacunas, especialmente para los países de bajos o menores ingresos (LMIC, por sus siglas en inglés), Cámera afirmó que la mayoría los países lograron tener la provisión necesaria de los equipos de protección pero muchos de los atrasos fue dependiente del mal error en la conceptualización de la transmisión del virus qué provocó los atrasos en la fabricación de los elementos necesarios de protección.

También opinó sobre la falta de datos oportunos, precisos y sistemáticos sobre infecciones, muertes, variantes virales, respuestas del sistema de salud y consecuencias indirectas para la salud.

“Creo que este sí ha sido un punto deficiente que han tenido casi todos los países se ha puesto en evidencia que el registro de enfermedad en tiempo real era deficiente y particularmente el registro de mortalidad de los poblaciones también es muy deficiente a tal punto que dado el informe anterior estamos hablando de 7.000.000 de fallecidos por el Cov2 pero Se presume que hay en doble de fallecidos por CoV2 no diagnósticados porque una mente y un efecto relacionado con la pandemia de tres o cuatro o cinco millones más de personas por lo tanto pensar en 20 millones de personas es lógica. Pero los registros demográficos son muy deficientes al respecto”, sostuvo Cámera.

Sobre la aplicación deficiente de los niveles apropiados de regulaciones de bioseguridad en el período previo a la pandemia, lo que aumenta la posibilidad de un brote relacionado con el laboratorio, sostuvo que “no podría decir nada al respecto pero tiene cierta lógica.

Millones de personas todavía no han recibido ni una vacuna y están en riesgo (AP Photo/Brian Inganga)
Millones de personas todavía no han recibido ni una vacuna y están en riesgo (AP Photo/Brian Inganga)

Por su parte, Estol remarcó que saber también las características de la diseminación de acuerdo a la muralla de inmunidad de cada lugar es clave para afrontar una pandemia.

“Hoy hay 2500 millones de personas que todavía no se han vacunado en el mundo. Esto se tiene que evaluar al formular protocolos generalizables a partir de ahora.

Hay que destacar que este análisis de estudio en realidad revela los problemas de salud pública que ya conocemos. Se sabe que con la suficiente inversión económica, la malaria y la tuberculosis podrían ser eliminadas, especialmente del África en donde causan cantidad de muertes anuales muy significativas. Hay ocho millones de muertes por infecciones, muchas de las cuales podrían ser prevenidas”, sostuvo el experimentado médico.

Y concluyó: “Debemos recordar que en el mundo existe una pandemia que es la que mayor cantidad de muertes causa con 20 millones por año.

Es la pandemia por enfermedad cardiovascular que se puede evitar cambiando los hábitos en nutrición, ejercicio, sueño, consumo de alcohol y cigarrillos. Sólo eso disminuiría muy significativamente la cantidad de muertes y discapacidad en el mundo.

Creo que la pandemia fue demasiado compleja y el mundo demasiado heterogéneo como para hacer una crítica tan dura. La inequidad si es un mal que debería poder mejorarse con las herramientas y el dinero de este siglo.

Para finalizar, Cámera hizo foco en la falta de lucha contra la desinformación sistemática. 

“Debo ser la única persona que no ve como problemático las fake news, ya que hoy si alguien dice algo falso queda en menos de 12 horas totalmente desarmada por la información correcta. Cuando yo era pequeño una información falsa podía llegar a durar eventualmente años.

Así que la desinformación no fue algo dependiente y relacionado con boicoteadores, sino de expertos decían frases equivocadas, erróneas conceptualizaciones mal hechas. Y no me he preocupado por la gente malintencionada al respecto sino por los que teóricamente se suponía que sabían y decían cosas muy erróneas”.

Las vacunas han sido la herramienta más eficaz para enfrentar la pandemia COVID-19 (REUTERS/Kevin Lamarque/File Photo)
Las vacunas han sido la herramienta más eficaz para enfrentar la pandemia COVID-19 (REUTERS/Kevin Lamarque/File Photo)

Sobre la falta de redes de seguridad globales y nacionales para proteger a las poblaciones en situación de vulnerabilidad, “creo que cierto que ha faltado redes globales sin embargo se han hecho muchos ejemplos de cooperación internacional por lo tanto no estoy de acuerdo con este punto.

Ahora porque se ha fallado en varios puntos y habido otros puntos exitosos Como por ejemplo conseguir algunos antivirales de cierta utilidad terapéutica que se ha podido aprobar en la segunda mitad del 2020 y sobre todo el gran logro de las vacunas en un tiempo record han sido puntos de capital importancia y en eso creo que los países han colaborado todos de alguna u otra manera para que ocurran estos éxitos parciales”, remarcó Cámera.

Y concluyó: “Para mí el punto más importante que ha cometido como error, el mundo de occidente ya que para mí juicio el lejano Oriente ha tenido un excelente resultado con la pandemia, ha sido su propia filosofía y patrón cultural que lo represento de la siguiente manera.

Un hombre occidental le cuesta creer que un ser tan insignificante como un virus lo haya puesto de rodillas. Él solamente puede interpretar que ante esa situación lo puede poner otra persona, otro hombre o mujer.

Por lo tanto la lucha de occidente no ha sido contra el virus, sino la lucha del hombre combatiendo las políticas que querían implementar, generándose, una especie de grieta y de lucha interna y no una lucha centrado en el enemigo en común: el SARS-CoV-2.


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